Los galardonados hicieron tres cosas. Primero, demostraron que la fuente del crecimiento está dentro de la economía. Se trata del crecimiento endógeno. Las nuevas ideas no caen del cielo, sino que surgen del esfuerzo de científicos, ingenieros, emprendedores y de las instituciones que favorecen la investigación y la competencia.
En segundo lugar, precisaron el mecanismo. Aghion y Howitt formalizaron la idea schumpeteriana. Empresas nuevas y productos nuevos desplazan a los antiguos, al mismo tiempo que aumentan la productividad y reordenan los mercados. La competencia aquí no es estática, es dinámica: importa no solo quién ofrece el precio más bajo, sino quién genera más rápidamente la siguiente ola de mejoras.
En tercer lugar, Mokyr explicó por qué en algunos períodos la innovación avanza con mayor facilidad. Puso el foco en la cultura del conocimiento y en las instituciones que hacen que el conocimiento sea acumulativo. Si una sociedad valora el experimento y el intercambio abierto, si existen universidades, sociedades científicas, revistas y patentes, entonces las invenciones individuales se encadenan en una trayectoria de progreso en lugar de disolverse en lo cotidiano.
Cómo funciona el modelo de Aghion y Howitt
En la versión didáctica del modelo, en cada sector existe una tecnología vigente y la posibilidad de que aparezca la siguiente mejora. La mejora aumenta la calidad o reduce los costos. Quien introduce la innovación primero obtiene temporalmente una renta. Pero la monopolio no dura para siempre. La siguiente innovación llega desde un competidor y desplaza al líder. Se forma una serie de carreras donde el premio es temporal y el beneficio para la sociedad es acumulativo.
De esto se derivan conclusiones interesantes. Una competencia demasiado débil reduce los incentivos a cambiar, y una competencia demasiado intensa impide recuperar inversiones en búsqueda. Por tanto, la política debe encontrar un equilibrio. Hacen falta reglas antimonopolio que dejen espacio para la recuperación de inversiones sin permitir que una ventaja temporal se convierta en una renta perpetua. Hacen falta patentes con plazos razonables y una examinación eficaz. Hace falta apoyo a las startups y disposición para abrir mercados a nuevos actores.
El modelo también explica por qué son importantes las mejoras "paso a paso". Los grandes avances gustan a las páginas de un periódico, pero el crecimiento estable suele deberse a millones de pequeñas mejoras. Una política que solo premia proyectos grandiosos puede perder la revolución silenciosa en procesos y cadenas de suministro.
Cuál es la importancia de la contribución de Joel Mokyr
Mokyr investigó la historia del progreso tecnológico, desde la temprana Edad Moderna hasta hoy. Mostró que la revolución industrial fue posible donde el conocimiento se transformó en un capital público. Los científicos debatían, intercambiaban y replicaban resultados; los ingenieros se apoyaban en cartas y tratados; los artesanos adoptaban soluciones exitosas. No es casual que surgieran academias, sociedades y revistas: esa es la infraestructura de la acumulación del conocimiento.
En términos prácticos, esto significa que la velocidad de la destrucción creativa depende no solo del número de ingenieros y del volumen de inversión, sino también de la cultura de búsqueda abierta, de la calidad de la educación, del acceso a datos y de la comunicación científica. Si recortamos en estas "cosas invisibles", frenamos nuestro propio futuro. Si invertimos, iniciamos una larga trayectoria de crecimiento.
Ejemplos históricos y contemporáneos
La película dio paso a los sensores digitales. La industria de tecnologías de la información cambió proveedores, estándares y habilidades. Unas empresas desaparecieron y otras nacieron. El resultado para el consumidor es claro: el costo de tomar una foto se acercó a cero y las posibilidades de procesamiento crecieron exponencialmente. Alrededor de las cámaras surgieron nuevos mercados, desde álbumes en la nube hasta visión por computador.
La música y el video pasaron al streaming. Desaparecieron las tiendas de DVD, apareció un ingreso prolongado para los titulares de derechos y cambiaron los modelos de promoción y búsqueda de audiencias. La lógica es la misma: nuevas plataformas desplazaron a soportes antiguos, mejoró la calidad del servicio, pero persistieron cuestiones sobre concentración del poder y monetización justa.
La industria automotriz vive su propio ciclo. Los vehículos eléctricos y las arquitecturas definidas por software están cambiando las cadenas de valor, ampliando el papel del software y reduciendo la barrera de entrada para nuevos fabricantes de componentes. Esto no elimina los problemas de la transición, pero ilustra bien la dinámica de competencia entre lo nuevo y lo viejo.
Dónde surgen los riesgos y qué hacer
La destrucción creativa crea ganadores y perdedores. En el corto plazo, el dolor lo sienten personas y regiones concretas. Por eso son importantes las políticas de mitigación. Hace falta formación profesional, movilidad laboral, apoyo a la reubicación y incentivos fiscales para nuevos negocios en las zonas afectadas. Sin estas herramientas, crece la resistencia al cambio y la polarización política.
Otro riesgo es la monopolización. Las plataformas tecnológicas pueden convertir una ventaja temporal en barreras duraderas. Son necesarias reglas de compatibilidad, prohibiciones de compras predatorias de posibles competidores y requisitos algorítmicos transparentes cuando esté en juego el acceso al mercado. El objetivo no es castigar a los exitosos, sino preservar el propio mecanismo de la competencia.
También existe el riesgo de "política industrial errónea". Si el Estado intenta adivinar vencedores y cierra mercados, suele estorbar más que ayudar. Es mejor formar condiciones. Mercados competitivos, reglas predecibles, acceso al capital, infraestructura de investigación y datos, y migración abierta de talento. Eso suele ser suficiente para que las ideas funcionen.
Cómo medir la destrucción creativa
Existen métricas claras. Son las tasas de entrada y salida de empresas, la participación de empresas jóvenes en el empleo, la productividad laboral y el índice de productividad total de los factores, la dinámica de la actividad patentaria y la velocidad de difusión de tecnologías. Los investigadores comparan sectores y países para ver dónde la competencia está viva y dónde los mercados se vuelven rígidos.
Para las empresas hay indicadores propios. Frecuencia de lanzamientos, proporción de ingresos procedentes de productos con menos de tres años, inversión en I+D, profundidad de las alianzas con la ciencia y madurez de los procesos de gestión del conocimiento. Estas señales simples indican si una empresa sigue el ritmo del mercado o vive en el pasado.
Conclusiones prácticas para las empresas
La teoría no es útil solo para los gobiernos. Toda empresa vive en un mundo donde mañana aparecerán nuevas soluciones. No es motivo para alarmarse, sino para diseñar procesos que eviten perder la ola. A continuación, un breve orientador que ayuda a mantener el rumbo.
- Mantengan una cartera de iniciativas. Junto al producto principal deben convivir experimentos. Que sean pequeños, pero regulares.
- Midan la velocidad de aprendizaje. Son importantes los ciclos de retroalimentación, las pruebas A/B, los pilotos con clientes reales. Cuanto más corto el ciclo, mayor la probabilidad de captar la tendencia.
- Fomenten una cultura sin culpas. Los errores son inevitables; lo importante es documentarlos y escalar las lecciones aprendidas.
- Mantengan la compatibilidad. Interfaces y estándares abiertos facilitan la entrada de socios y aceleran las propias actualizaciones.
- Inviertan en las personas. Recualificación, mentoría, escuelas internas. Es la defensa más rápida contra la obsolescencia.
Conclusiones políticas para estados y ciudades
Si el objetivo es el crecimiento a largo plazo y el bienestar general, la política debe reducir la fricción en el camino del conocimiento al mercado. No hace falta esquemas complejos, sino disciplina y atención a lo básico.
- Competencia. Reglas antimonopolio fuertes, protección contra cárteles y límites a compras depredadoras de startups.
- Patentes. Plazos razonables y examinación de calidad. Fortalecer alternativas de licencias abiertas cuando esto acelere la difusión.
- Ciencia y educación. Financiamiento a la investigación fundamental, apoyo a las universidades, acceso abierto a datos y fomento de startups académicas.
- Mercados laborales. Programas de recualificación, movilidad, reconocimiento de cualificaciones y reglas claras para la migración de talento.
- Infraestructura. Banda ancha, nubes para la ciencia, centros de testeo y pilotaje y arenas regulatorias.
Respuestas a objeciones frecuentes
«La innovación destruye empleos». Es parcialmente cierto a corto plazo. Pero históricamente el empleo total no cae; cambia su estructura. Surgen profesiones que antes no existían y mejoran las tareas. Son necesarios programas de transición para reducir el dolor.
«Las grandes empresas terminarán ganando de todas formas». A veces los grandes actores escalan soluciones más rápido. Pero la competencia por la próxima innovación es lo que los mantiene ágiles. Donde las reglas facilitan la entrada de nuevos, los gigantes deben compartir el mercado. Donde las reglas se endurecen, el mecanismo de destrucción creativa realmente se ve afectado.
«El Estado sabe mejor las prioridades». La experiencia muestra que los intentos centralizados de escoger ganadores suelen fallar. Es preferible construir plataformas donde una idea pueda demostrar su utilidad rápidamente. Es un camino más confiable.
Dónde leer las fuentes y buenos resúmenes
Es conveniente comenzar con los materiales oficiales en el sitio del Premio Nobel. Allí hay un comunicado de prensa, información divulgativa y una nota científica detallada. Explican tanto la formulación del premio como sus conclusiones prácticas. Páginas útiles:
- Comunicado de prensa del comité del Nobel
- Información divulgativa sobre el premio
- Nota científica del premio, versión ampliada (PDF)
Libros y textos para profundizar
- Philippe Aghion y colaboradores, «El poder de la destrucción creativa». Un buen puente entre la academia y la política.
- Joel Mokyr, «Los dones de Atenea» y «La cultura del crecimiento». Una mirada histórica sobre cómo el conocimiento se transforma en tecnología.
- Joseph Schumpeter, «Capitalismo, socialismo y democracia». Texto clásico para comenzar.
- Resúmenes en grandes redacciones. Véanse los materiales de Reuters, The Guardian, AP News, y las páginas de las universidades de los galardonados, por ejemplo Northwestern y Brown.
Qué implica esto para la economía de la IA
El ciclo de innovación actual está ligado a la IA y a plataformas programables. Muestra todas las particularidades de la destrucción creativa. El coste de operaciones básicas cae; en los niveles superiores surgen nuevas profesiones y los consumidores obtienen oportunidades inesperadas. Al mismo tiempo, existe la tentación de cerrar ecosistemas y acumular poder de mercado.
Las conclusiones de los galardonados ayudan a descomponer el debate en detalles. Hace falta competencia abierta en hardware, acceso a cómputo y datos, compatibilidad de modelos e interfaces y reglas claras de responsabilidad. No se trata de castigar a los líderes, sino de mantener la circulación de ideas y la entrada de nuevos equipos.
Breve resumen
La destrucción creativa no es un mito ni un eslogan. Es un mecanismo comprensible y mensurable por el que la economía aprende y crece. El premio de 2025 recuerda una idea simple: para que el crecimiento sea sostenible hacen falta competencia, instituciones del conocimiento y condiciones para la aparición de nuevos actores. Así las olas de innovación no se ahogarán en la resistencia de intereses establecidos y traerán mayores beneficios.
La historia no ha terminado. Cada nueva generación de tecnologías repite las mismas preguntas. Nuestra tarea es que las respuestas sean un poco más inteligentes y más justas con quienes atraviesan la transición. Entonces el movimiento de la escalera mecánica será no solo más rápido, sino también más seguro para todos.