Guía completa: qué tipos de armas nucleares existen y en qué se diferencian — desde la clásica bomba atómica hasta torpedos autónomos «del día del juicio»

Guía completa: qué tipos de armas nucleares existen y en qué se diferencian — desde la clásica bomba atómica hasta torpedos autónomos «del día del juicio»

Si alguna vez intentaste entender por qué «bomba atómica» y «bomba termonuclear» no son lo mismo, o escuchaste sobre la llamada «bomba de neutrones» que, cito, «mata a las personas pero deja los edificios intactos» — bienvenido. Nos sumergiremos en todas las variantes conocidas (y un par casi legendarias) del armamento nuclear: cómo están hechas, por qué se inventaron y qué esperar de ellas al final de la semana laboral.

¿Por qué interesarse?

El beneficio es doble. Primero, las tecnologías nucleares han impulsado muchas aplicaciones civiles —desde isótopos médicos hasta láseres de alta precisión. Segundo, la cultura popular tiende a asustar o romantizar lo que no se explica bien. Unos ven «Oppenheimer», otros culpan a las antenas 5G de explosiones de supernovas. Cuantos más hechos, menos pánico.

1. Breve recorrido histórico: del Proyecto Manhattan al «Zar»

1945. «Trinity» en el polígono de Alamogordo demuestra el principio implosivo de plutonio. Al mes siguiente, dos esquemas distintos —de cañón («Little Boy») y por implosión («Fat Man»)— cierran la Segunda Guerra Mundial.

1952. La prueba «Ivy Mike» —la primera bomba termonuclear estadounidense. Masa: 82 t; la versión inicial claramente «no para llevar en el equipaje».

1961. La URSS detona en Novaya Zemlya el «Dispositivo 602», alias «Bomba del Zar» —50 megatones de horror puro. Spoiler: no es el punto final de la evolución, sino una demostración de capacidad.

1970s. Auge de las «bombas de neutrones» y de una diplomacia con elementos teatrales: embajadores debatían si un ejército blindado de la OTAN sería sometido sin dañar una catedral en el centro de la ciudad.

1990s — 2020s. Miniaturización, «dial-a-yield» (potencia ajustable) y excentricidades como la torpedo autónoma rusa Poseidon o el estadounidense W76-2 «mini». Cada vez hay menos detalles en abierto y más en los vídeos conceptuales del ministerio de defensa. Al mismo tiempo, centros nucleares siguen siendo vulnerables a ciberataques, y los centros nucleares.

2. Física: fisión frente a fusión (y su combinación)

Sin entrar en mecánica cuántica, recordemos lo esencial:

  • Fisión de núcleos pesados (uranio-235, plutonio-239) produce neutrones rápidos, calor y productos de desintegración. En munición es la etapa «primaria».
  • Fusión de núcleos ligeros (deuterio, tritio, a veces helio-3) libera aún más energía por unidad de masa, pero exige temperaturas y presiones extremas. A las termonucleares se les necesita una «señal» de fisión que caliente y comprima.
  • Impulso (boosting) —una inserción ingeniosa de mezcla D-T en el núcleo de fisión. Cuando todo ya está en reacción, unos miligramos de tritio aportan una oleada de neutrones que eleva la eficiencia de fisión casi al 100 %. Resultado: la misma masa de plutonio produce 2–3 veces más explosión.

3. Gran clasificación (por el principio de detonación)

3.1. Municiones puramente fisibles

Dos subtipos:

  • Tipo cañón: más sencillo, como una palanca (Little Boy). Voluminoso, pero usa uranio enriquecido, que no «detona» por sí mismo con facilidad.
  • Implosión: plutonio, una sinfonía de detonadores y la rápida compresión de una «esfera» que colapsa en columna de plasma. Ahora es la norma para cargas tácticas.

3.2. Reforzados (boosted fission)

La clave es que cada neutrón adicional equivale a varios explosivos arrojados dentro del núcleo. Resultado: cargas miniatura calibre 152 mm (por ejemplo, el proyectil soviético 3BV3) con potencias hasta ~2 kt.

3.3. Termonucleares (de dos y tres etapas)

Conozcan la configuración Teller–Ulam. La «primaria» de fisión genera rayos X; estos viajan por un canal, contenido por poliestireno, y actúan sobre la envoltura ablativa de la «secundaria», comprimiéndola como una prensa hidráulica. En el interior de la secundaria hay litio-deuteruro y, a veces, un pequeño «bloque» de plutonio para que comience la fisión tras la fusión (secuencia fisión–fusión–fisión). El resultado: megatones en el tamaño de un maletín.

3.4. Cargas de radiación mejorada (neutrónicas)

Se logra jugando con las paredes: menos manto de uranio, más revestimiento reflectante de berilio. Resultado: hasta el 70 % de la energía sale en forma de neutrones en lugar de onda mecánica. A los militares les gustaba; a las ciudades, no tanto.

3.5. Bombas «saladas» y otras exóticas

  • Bomba de cobalto: cobalto-59 + neutrones → cobalto-60 (periodo 5,27 años). Teóricamente convierte una zona en grava radioactiva durante décadas.
  • Bomba de cesio o de oro —la misma idea, pero con isótopos de vida más corta. Se usaría si se pretende envenenar al enemigo no para siempre, sino por unos cinco años.
  • Carga EMP: detonación en altura, fusión o fisión- fusión, una explosión a 400 km produce un pulso electromagnético que puede freír la electrónica de un continente.

4. Clasificación por propósito (y por portadores)

4.1. Estratégicas

Potencia: cientos de kt — decenas de Mt.
Portadores:

  • Entre los silo y móviles ICBM: RS-24 «Yars», LGM-35A Sentinel (reemplazará al Minuteman).
  • Misiles balísticos lanzados desde submarinos: estadounidense Trident II D5, ruso Bulava.
  • Misiles de crucero de largo alcance > 2500 km: AGM-86B, Kh-101.
  • El furor de los 2020 —planeadores: el bloque hipersónico «Avangard», el chino DF‑ZF.
  • Bombas guiadas para «la democracia de bombardeo»: B61-12 (modular), B83-1 (veterana de los 80, pero aún en almacén).

4.2. Tácticas

Potencia: unidades — decenas de kt.
Ejemplos:

  • Proyectiles de artillería (152–203 mm): estadounidense W48, soviético 3BV3.
  • Misiles operativos-tácticos: el famoso Scud con ojiva nuclear, y el moderno 9M723 Iskander‑M.
  • Bombas aéreas nucleares «para el frente»: antiguas estadounidenses B57, soviética RNB-4.
  • Bombas de profundidad/torpedos: estadounidense B90 «NSD», soviético T-5 (diseñado para tareas antisubmarinas).

4.3. Cargas de propósito especial

  • Torpedo autónomo «Poseidon»: se anuncia hasta 100 Mt y propulsión propia para 10 000 km. Se hacen memes sobre «mega-tsunami».
  • Misil de crucero «Burevestnik» con planta de propulsión nuclear miniatura (proyecto). Concepto: tiempo de vuelo prácticamente infinito ≈ dolor infinito para la defensa aérea.
  • «Bomba en maletín» —materia de leyendas urbanas. En la práctica, manipular plutonio y explosivos para ese tamaño es comparable a intentar cocinar una sopa en la funda de unas gafas: posible, pero muy incómodo.

5. Factores de daño — no solo «la nube en el cielo»

  1. Onda de choque. Radio mortal ≈ 1 km por cada 10 kt en detonación a nivel del suelo. La urbanización densa atenúa algo; las fachadas de vidrio agravan.
  2. Radiación luminosa (térmica). Calentamiento instantáneo de la piel, ignición de materiales secos. Explosión en altura = mayor cobertura pero onda de choque más débil.
  3. Radiación penetrante. Gamma + neutrones en los primeros 3 s. A gran altura casi se «consume» en el aire.
  4. Depósitos radioactivos. El más insidioso: el viento. Una ladera puede actuar como «aspiradora» de partículas; un pinar se transforma en una versión ligera de Fukushima.
  5. EMP. Los cables compuestos en el cableado son un punto débil. Sistemas resistentes a EMP aún se comparan con tecnología de válvulas: los triodos sobrevivirían a lo que las microchips no.

6. Cómo evitar que explote por accidente

6.1. Permissive Action Links (PAL)

Una «cerradura» electrónica. No hay palanca roja ni pitido siniestro: se introduce un código, sensores de posición (¿aún no sacado del búnker? entonces es demasiado pronto) y demás. Si se viola el orden, la carga puede desintegrar químicamente el núcleo o «autobloquearse» con cargas plásticas internas. Sin embargo, incluso bases militares siguen siendo vulnerables a fugas de datos.

6.2. Environment Sensing Devices + IHE

La carga reconoce que va en una trayectoria balística (aceleración, presión), y no que está tirada en un hangar. Si la inercia no coincide con los parámetros esperados, la ojiva queda neutral. Además, explosivos poco sensibles (Insensitive High Explosives) no se activan fácilmente.

6.3. Sistema de «dos llaves»

Un cliché de Hollywood, pero con base real: el lanzamiento de un ICBM requiere al menos dos autorizaciones independientes a nivel de cálculo de lanzamiento y la confirmación del Centro Nacional de Mando.

7. Política y tratados: el fino hielo de la era nuclear

  • NPT (1968): cinco potencias nucleares oficiales; el resto se comprometió a «no desarrollar». Un intento de equilibrar romanticismo y realismo.
  • CTBT (1996): prohibir ensayos completos. No ratificaron actores clave (EE. UU., China, India, Pakistán, RPDC). Resultado: moratoria de facto, pero con la puerta entreabierta.
  • New START / СНВ‑III: límite de 1550 ojivas desplegadas. El tratado fue prorrogado formalmente hasta 2026; el futuro es incierto.
  • Tratado INF: murió en 2019. Ahora los misiles de 500–5500 km vuelven al «catálogo».

Los analistas militares gustan del esquema «“Escalate to De‑escalate”» —la idea de que un ataque nuclear limitado con una carga táctica obligaría al adversario a retroceder. Los pesimistas recuerdan que ninguna potencia nuclear ha probado esto «en condiciones reales» —y quizás sea mejor así.

8. Tendencias modernas y teasers preocupantes del futuro

Mini‑nucleares. El W76‑2 (≈ 8 kt) ya está en servicio en los Ohio; Francia moderniza el ASMP‑A hacia cargas más pequeñas pero más precisas.
Plataformas hipersónicas. Velocidad > 5 Mach → tiempo de advertencia mínimo; la defensa antimisiles clásica no da abasto.
Ojivas multiroles. La B61‑12 estadounidense puede variar potencia con un selector 0,3|1,5|10|50 kt —como los niveles de un hervidor.
Portadores no tripulados. Se discute un «Poseidon aéreo» —un dron submarino combinado con un misil de crucero. Por ahora son patentes. Paralelamente, avanzan las ciberarmas y las defensas de la infraestructura crítica.

9. Energía nuclear civil vs pánico

Hay una paradoja curiosa: las medidas de control más estrictas suelen estar en el sector militar nuclear. Un reactor civil, en teoría, es más fácil de convertir en una «bomba sucia» (extrayendo combustible gastado) que un depósito militar en un arsenal clandestino. Por eso acuerdos como las Salvaguardias del OIEA inspeccionan reactores con más frecuencia que silos de lanzamiento. La protección de la infraestructura crítica requiere un enfoque integral.

10. Conclusiones: cuanto más se sabe, menos miedo —pero la precaución sigue siendo necesaria

Recorrimos todo el espectro: desde monstruos de uranio de tipo cañón hasta «wunderwaffen» hipersónicas con potencia ajustable. La lista parece menú de un shooter de ciencia ficción, pero con una salvedad: cada elemento es un proyecto de ingeniería real, y la humanidad ya ha demostrado que puede construirlos.

¿Necesita el mundo tal arsenal? La respuesta depende de su filosofía. Unos dicen: «la disuasión salva». Otros: «el temor provoca». La verdad, como siempre, oscila entre ambos. Pero mientras haya investigadores que desentrañen la física, ingenieros que instalen bloqueos y periodistas que publiquen análisis extensos, existe la posibilidad de mantener el dedo lejos de la verdadera «botón rojo».

Cuídense, sigan las noticias con criterio y contrasten las fuentes —probablemente ese sea el uso más pacífico de la teoría nuclear.

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