GBU-57 Massive Ordnance Penetrator: la bomba anti‑búnker más pesada de EE. UU.

GBU-57 Massive Ordnance Penetrator: la bomba anti‑búnker más pesada de EE. UU.

La popular frase de meme «lanza una moneda para este problema» en el caso del GBU-57 se convierte en «lanza una bomba de 13,6 toneladas». Ante usted está el artefacto guiado más pesado en el arsenal de EE. UU., capaz de abrirse paso a través de cientos de metros de roca —y todo ello sin una nube nuclear. ¿Suena aterrador? Sí. Pero tras la aparente simplicidad de «la tiras y te olvidas» se oculta casi una década de minuciosa ingeniería, contratos y disputas políticas.

Por qué el mundo necesitaba a este gigante

A principios de los años 2000 quedó claro que cada vez más instalaciones “sensibles”, desde puestos de mando hasta centrifugadoras, se trasladaban bajo tierra. Frente a búnkeres profundos los clásicos GBU-28 de 5 toneladas ya «no dan la talla». Surgió la necesidad de una bomba que llegara donde el enemigo se siente seguro: a más de 60 metros de roca y hormigón. Así nació la idea del Penetrador de Munición Masiva (MOP).

Del diseño al servicio operativo: breve historia del desarrollo

Los ingenieros de Boeing recibieron el encargo en 2004, los primeros prototipos se soltaron en 2009, y hacia 2011 el MOP se integró oficialmente con el bombardero B-2 Spirit. El Pentágono reconoció públicamente la disponibilidad de la bomba para combate solo en 2012 —y eso después de una serie de mejoras en el fuselaje, los estabilizadores y la espoleta «inteligente». En total, según distintas estimaciones, se produjeron dos o tres decenas de unidades; el detalle del número sigue siendo, como es habitual, un misterio.

Construcción: acero resistente y “cerebro” en su interior

Masa y dimensiones

  • Masa total: ≈30 000 lb (13 600 kg)
  • Longitud: 20,5 pies (6,2 m)
  • Diámetro del fuselaje: 31,5 pulgadas (≈0,8 m)
  • Carga útil: ~5 300 lb de explosivo altamente energético AFX-757/PBXN-114

El fuselaje se fabrica con acero de Eglin de alta resistencia: soporta enormes sobrecargas al impactar granito a velocidades supersónicas. El cuerpo está protegido por estabilizadores de celosía y en la punta incorpora un núcleo penetrante.

Guiado y espoleta

En vuelo la bomba confía en la combinación clásica GPS + INS. En 2025 se probaron la nueva «Smart Fuze», que monitoriza en tiempo real las sobrecargas, calcula por sí misma la profundidad y selecciona el «momento X». En términos sencillos: la bomba «escucha» cuántas capas de roca ha atravesado y detona exactamente bajo la cámara del comandante del búnker, no delante de su puerta.

Plataformas de empleo

Por ahora el «Mop» (apodo jocoso derivado de la sigla MOP) solo lo transporta el bombardero furtivo B-2 Spirit: en sus bahías caben dos de estas «máquinas». El prometedor B-21 Raider se diseña ya teniendo en cuenta bombas gigantes, pero hasta sus primeros vuelos aún faltan un par de años.

¿Qué puede realmente perforar?


Las cifras exactas están clasificadas, pero en informes públicos aparecen valores impresionantes: hasta 60 m de hormigón de resistencia media o más de 90 m de suelo compactado. En publicaciones de 2025 aparece la formulación «hasta 300 pies de roca» (≈90 m), lo que supera en un orden de magnitud las capacidades de las predecesoras GBU-28/37.

Pruebas y (posible) debut en combate

Entre 2010 y 2024 el MOP se soltó varias veces en los campos de pruebas de White Sands y en los atolones Marshall en el marco del programa DTRA. Oficialmente EE. UU. negó el uso en combate hasta los informes sobre una operación nocturna del 22 de junio de 2025, cuando un par de B-2 supuestamente «atacaron» Fordow, Natanz e Isfahán. El Pentágono guarda silencio, pero las trazas de vuelo en la red y un tuit vespertino del expresidente avivaron el interés.

Comparación con otros «bunker busters»

  • GBU-28 — 5 000 lb, guiado por láser; empleado ya en 1991.
  • GBU-37/B — mismo peso, pero con GPS-INS y espoleta «inteligente».
  • GBU-72/B — prometedor de 5 toneladas, al que se le augura el papel de «hermano menor» del MOP.

Si los modelos anteriores se parecen a «mazos», el GBU-57 es más bien un «taladro con temporizador»: su tonelaje permite atacar la meta profundamente en el interior. La diferencia es fundamental —y también en coste (se estima que el MOP vale entre $10 y $15 millones por unidad).

Por qué no se vende la bomba a aliados

El periódico Times of Israel observó con razón: Israel no tiene B-2, y el MOP sin B-2 es como un Ferrari sin motor. Además, Washington teme la proliferación de la tecnología de cascos penetrantes de tal potencia. Por eso incluso a los aliados más cercanos como máximo se les ofrece «alquilar al piloto» junto con el bombardero.

Ética y política: sopesando 30 000 libras de argumentos

Los críticos afirman que el MOP reduce el «umbral de uso»: que es más fácil «golpear» con una bomba que llegar al botón rojo. Los partidarios responden: la alternativa es una carga nuclear, y eso ya es otro nivel de escalada. Como suele ocurrir, la verdad está en algún punto intermedio. Pero es evidente que la mera demostración de la existencia del MOP ya es una palanca psicológica seria en las negociaciones.

Actualizaciones recientes y futuro del GBU-57

Febrero de 2025 trajo noticias sobre esa misma «Smart Fuze». Según los desarrolladores, la nueva electrónica sustituyó los retrasos fijos por un conjunto de sensores y algoritmos: la bomba literalmente analiza las capas de suelo «en vuelo». Las siguientes iteraciones podrían incorporar una ojiva modular con variantes de acero «reforzado» y distintos tipos de composiciones explosivas.

Qué esperar

Mientras el mundo debate si poner en producción al B-21, los ingenieros ya dibujan el Next Generation Penetrator: un fuselaje más pequeño, blindaje compuesto y, posiblemente, soporte para aceleración hipersónica. Lo evidente es una cosa: a medida que los complejos subterráneos se hacen más profundos, los «taladros con alas» crecerán en peso y en «cerebro». La ironía es que cada mejora volverá a obligar a construir búnkeres más profundos. Pobre conejo y su madriguera.

Conclusión: el monstruo de nuestra época

GBU-57 no es solo una «bomba grande». Es la respuesta de la ingeniería a la evolución de las amenazas subterráneas, una carta política y un objeto de especulaciones interminables. Tanto si te interesa la tecnología militar como si solo lees noticias por encima, es imposible ignorar a este «elefante» de 13 toneladas. Por tanto, seguiremos observando cómo el MOP se transforma en algo aún más inteligente y —esperemos— en una fuerza disuasoria lo más «silenciosa» posible.

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