Historial del navegador: qué queda aunque lo borres y cómo convivir con ello

Historial del navegador: qué queda aunque lo borres y cómo convivir con ello

Al pulsar en la configuración del navegador el botón «Borrar historial», cerrar la pestaña y sentirte casi un espía que borró sus huellas, la realidad es menos romántica: los rastros de las visitas se esconden en distintos rincones del sistema, la red e incluso la «nube». A continuación hay un mapa detallado de esos recovecos y una lista de trucos que ayudarán a dormir un poco más tranquilo.

Por qué «Borrar historial» no es «Borrar el pasado»

En la mayoría de los navegadores esa opción borra solo lo que se muestra en la lista de páginas visitadas y la caché de imágenes/ scripts. Todo lo demás vive por su cuenta:

  • Diversos almacenes de sitios — cookies, LocalStorage, IndexedDB;
  • Registros de seguridad del sistema como HSTS;
  • Caché DNS a nivel del sistema operativo;
  • Datos de sincronización, si su navegador está vinculado a una cuenta de Google, Apple, Microsoft, etc.

Como se dice, borrar el historial es solo la punta del iceberg. Más abajo examinamos cada parte «submarina» por separado.

Despensas ocultas dentro del navegador

Cookies: el clásico

Pequeños archivos que permiten a los sitios reconocerte en la próxima visita. Incluso si borras todas las cookies, las de sesión y las cookies particionadas pueden recrearse al instante porque los scripts del sitio las almacenan de nuevo.

LocalStorage y SessionStorage

Las aplicaciones web modernas suelen guardar allí cientos de kilobytes de configuraciones y caché. El borrado de historial por defecto no los toca: tendrás que ir a «Configuración → Privacidad → Cookies y otros datos de sitios» y limpiarlos manualmente.

IndexedDB

Base de datos en el navegador para el modo sin conexión, por ejemplo Google Docs. Puede crecer hasta cientos de megabytes y sobrevive a la limpieza habitual sin vergüenza alguna.

Service Workers y Cache Storage

Los «trabajadores de servicio» son scripts que siguen funcionando en segundo plano, sirviendo contenido incluso sin conexión. Sus archivos en caché permanecen hasta que los desactives explícitamente en la pestaña Aplicación en las herramientas de desarrollo (DevTools).

HSTS y SSP: seguridad que te recuerda

HSTS guarda la lista de sitios que siempre deben abrirse por HTTPS. Borrar el historial suele dejar esta lista intacta para no poner en riesgo la seguridad. En Chrome se añadió además el Particionamiento del servicio de almacenamiento (SSP): hace que las cookies sean más seguras, pero también conserva metadatos durante más tiempo.

Autocompletar, contraseñas y extensiones

El gestor de contraseñas y de formularios funciona por su cuenta. Y las extensiones pueden crear bases propias en la carpeta de perfil, de las que el navegador «no informa».

Fuera del navegador — y los rastros siguen

Caché DNS

El sistema operativo (Windows, macOS, Linux) recuerda que example.com = 93.184.216.34 para acelerar visitas repetidas. Hasta que no ejecutes ipconfig /flushdns o systemd-resolve --flush-caches, la lista seguirá guardando la hora de la última conexión al sitio.

Router y proveedor

El router doméstico mantiene la tabla NAT, y el proveedor está obligado a guardar registros de sesión (duración: desde varias semanas hasta varios años, según la ley del país). Esos registros no los afecta tu «Borrar historial».

Sincronización en la nube

Si Sync está activado, los datos del historial se envían a la cuenta del navegador. El borrado de archivos locales no garantiza que la copia no se restaure desde la nube al volver a iniciar sesión.

Súpercookies y otros trucos modernos

Tras la prohibición de las cookies de terceros, los rastreadores idearon artimañas:

  1. Seguimiento con ETag: el sitio asigna un identificador único mediante el encabezado ETag, que se devuelve en cada petición.
  2. Fingerprinting: recopilar cientos de microseñales (idioma de la interfaz, lista de fuentes, parámetros de la GPU) ofrece una forma nueva de reconocerte sin cookies.
  3. Topics API en Privacy Sandbox: el navegador guarda localmente «temas de interés» y se los suministra a los scripts publicitarios. Borrar el historial no reinicia el registro de temas de inmediato: solo después de una ventana temporal de semanas.

Moral: cuanto más ingeniosos son los bloqueos, más ingeniosas son las evasiones.

Cómo (casi) eliminar por completo las huellas digitales

No existe todavía un botón universal «Borrar el universo», pero hay una serie de técnicas útiles:

  • Perfiles en lugar de pestañas. Para separar claramente «trabajo/ocio» es mejor crear dos perfiles en vez de confiar en limpiezas periódicas.
  • Contenedores y contenedores temporales en Firefox + Temporary Containers. Cada pestaña es una caja de arena distinta que desaparece al cerrarla.
  • Limpieza automática de cookies mediante Cookie AutoDelete o Forget Me Not.
  • Script para vaciar DNS + caché del navegador. En Windows se puede crear un archivo .bat: ipconfig /flushdns && certutil -urlcache * delete
  • Una cuenta «nueva» para los muy paranoicos. Crear un usuario separado del sistema operativo y usarlo para no dejar rastro.
  • Navegadores con modo Forgetful Browsing (Brave): eliminan automáticamente los datos de sitio tras un intervalo configurado.
  • CCleaner, BleachBit, CleanMyMac — ayudan a llegar a las cachés del sistema, pero recuerda cerrar el navegador antes de ejecutarlos.

¿Y si no es tan grave?

Claro, si no eres agente de inteligencia ni compras en la red oscura un cargamento de patitos de goma gigantes, vivir con la limpieza habitual del historial suele ser suficiente. Aun así, saber dónde quedan los datos resulta útil al menos para la tranquilidad personal y el control sobre la propia huella digital.

Y recuerda: la anonimidad perfecta no existe. Como decía un administrador conocido, «si necesitas ocultar huellas —no las dejes», no «bórralas después». Pero esa ya es otra historia…


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