Internet se aprovecha de la gente ingenua. Especialmente de quienes creen en la fórmula mágica «mucho dinero por no hacer nada». En los últimos años las redes sociales literalmente abundan en ofertas: «Alquila tu WhatsApp por tres días, recibe 5 000». Suena como el sueño de un estudiante, ¿verdad? Usted no hace nada malo: solo da a alguien acceso al mensajero. Pero en la práctica esto es casi una manera segura de acabar en un proceso penal.
Por qué los estafadores quieren su WhatsApp
Despejemos ilusiones desde el principio. WhatsApp interesa a los estafadores no porque quieran leer sus conversaciones con mamá. El asunto es que la cuenta está vinculada a un número de teléfono real, y eso ofrece enormes posibilidades para el engaño:
Mensajes masivos. Su número se utilizará para enviar miles de mensajes de phishing. Los destinatarios verán un «número real» y confiarán más que en mensajes desde SIMs desconocidas.
Engañar a sus propios contactos. El esquema más doloroso ocurre cuando los estafadores revisan su conversación y empiezan a extorsionar a familiares y amigos. «Mamá, tengo un problema, transfiéreme 50 000» — un clásico.
Eludir bloqueos. Si sus propios números ya están en listas negras, su cuenta se convierte en una herramienta fresca para nuevas estafas.
Registro en servicios. Muchas plataformas requieren verificación por número. Los estafadores usan su WhatsApp para crear cuentas falsas en todo tipo de sitios.
Mensajería anónima con las víctimas. Especialmente habitual en esquemas de inversiones y préstamos rápidos. La víctima cree que habla con una persona real, cuando en realidad es un profesional del fraude.
Qué le ocurre al propietario de la cuenta
Aquí empieza lo más desagradable. Para WhatsApp, para la policía y para las personas estafadas usted es quien escribió los mensajes y llevó las negociaciones. Sus explicaciones tipo «lo alquilé» suenan parecido a «no son mis drogas, solo las guardaba para un amigo».
Bloqueo inmediato. WhatsApp banea con rapidez las cuentas que se usan para spam o fraude. Recuperar el acceso es prácticamente imposible: el servicio rara vez investiga las apelaciones a fondo.
Suspensión de la SIM. Las operadoras tampoco se quedan quietas. Si reciben quejas por spam desde su número, prepárese para la suspensión. Recuperar el número con el que tiene todas sus cuentas puede ser un proceso muy desagradable.
Visitas de las autoridades. Cuando un investigador pregunta por qué desde su número estafaron a una abuela por su pensión, explicar lo del «alquiler de cuenta» será extremadamente incómodo.
Pérdida de confianza a su alrededor. Imagine la reacción de sus familiares cuando descubran que supuestamente fueron engañados por usted. Aunque luego se aclare todo, la desconfianza puede permanecer mucho tiempo.
Cómo funcionan los esquemas de "alquiler" de WhatsApp
Los estafadores han afinado el algoritmo hasta el detalle. Así suele ocurrir:
Etapa 1: Búsqueda de víctimas a través de redes sociales y tablones de anuncios
Etapa 2: Oferta de «dinero fácil» por alquilar el mensajero
Etapa 3: Obtención del código de confirmación o del código QR
Etapa 4: Control total sobre la cuenta de la víctima
Etapa 5: Acciones fraudulentas en nombre del propietario
Etapa 6: Desaparición de los "inquilinos" ante los primeros problemas
Etapa 7: El propietario se queda lidiando con las consecuencias
El guion de la conversación casi siempre es el mismo: «Probamos un nuevo servicio de envíos», «Necesitamos una cuenta para comunicación corporativa», «Comprobamos el funcionamiento de chatbots». Prometen buen dinero por un par de días y aseguran total seguridad. Luego piden «solo el código del SMS» o que muestre el código QR frente a la cámara.
Esquema clásico de estafa con WhatsApp "alquilado"
Ahora veamos qué hacen exactamente los estafadores con su mensajero. Uno de los esquemas más populares es el fraude por «ayuda urgente»:
Preparación: Revisan su conversación y averiguan los nombres de allegados
Selección de la víctima: Localizan en los contactos a parientes de edad avanzada
Historia: Escriben en su nombre sobre una urgencia
Presión: Piden una transferencia rápida de una suma importante
Camuflaje: Explican por qué no pueden llamar por teléfono
Cobro: Indican datos «seguros» para la transferencia
Desaparición: Tras la transferencia desaparecen para siempre
He visto conversaciones en las que los estafadores, haciéndose pasar por un joven, escribían a su abuela: «Tuve un accidente, necesito pagar urgentemente la reparación de un coche ajeno 150 000, si no me encarcelan. Perdí la voz por el estrés, por eso escribo». La mujer mayor creyó y transfirió el dinero. Cuando se aclaró todo, el nieto ni siquiera sabía lo que había pasado: estaba trabajando normalmente en la oficina.
Qué hacer si ya ha caído
Si ya entregó el acceso a WhatsApp, el tiempo juega en su contra. Hay que actuar de inmediato:
Recupere el control. Reinstale WhatsApp y acceda con su número cuanto antes. Eso expulsará a los estafadores de la cuenta.
Contacte con el soporte. Escriba al servicio de ayuda de WhatsApp y notifique el hackeo de la cuenta. Cuanto antes lo haga, mejor para usted.
Advierta a sus contactos. Contacte urgentemente con todos sus allegados por cualquier medio distinto a WhatsApp. Avise de que la cuenta fue comprometida.
Denuncie a la policía. Presente una denuncia por fraude en su contra. Eso ayudará más adelante a demostrar que usted fue la víctima y no cómplice.
Documente todo. Guarde las conversaciones con los «inquilinos», capturas de pantalla de transferencias si las hubo. Todo eso servirá para su defensa.
Consecuencias legales en distintos países
Las leyes varían, pero en ninguna jurisdicción esto queda impune.
En Rusia se le puede imputar por varios artículos: estafa (artículo 159, hasta 10 años de prisión), colaboración con el terrorismo si la cuenta se utilizó para difundir materiales extremistas (artículo 205.1, hasta 15 años), difusión de pornografía (artículo 242.1, hasta 15 años). Incluso si demuestra que «no sabía», el principio de complicidad no desaparece.
En Europa existen directivas estrictas sobre ciberseguridad y protección de datos. El RGPD prevé multas de hasta 20 millones de euros por infracciones. Las leyes nacionales añaden responsabilidad penal: en Francia hasta 5 años de prisión, en Alemania hasta 10 años.
En EE. UU. existe la ley federal Computer Fraud and Abuse Act — hasta 10 años de prisión por el acceso ilegal a sistemas informáticos. El Wire Fraud Act castiga el fraude mediante medios de comunicación con penas de hasta 20 años. Y eso sin contar las leyes de los estados.
Cómo protegerse de la tentación
La receta es sencilla: memorice de una vez por todas que en Internet no hay dinero fácil sin trampa. Cualquier oferta para ganar dinero por «no hacer nada» es casi siempre una trampa.
Su WhatsApp no es solo un mensajero. Es su identidad digital, su reputación, sus relaciones con sus seres queridos. Alquilarlo es como dar el pasaporte a un desconocido y pedirle que «lo use con cuidado».
Si recibe una oferta así, bloquee al remitente y olvídela. No intente «pillar» o sermonear a los estafadores: perderá el tiempo. Mejor invierta ese tiempo en buscar un empleo honesto o en desarrollar habilidades reales.
Recuerde: la reputación se construye con años y se destruye en un día. Unos pocos miles de rublos no valen el riesgo de un proceso penal o de perder la confianza de los suyos. Hay muchas formas honestas de ganar dinero: elija entre ellas.