La bolsa utilizó sus propios bots de alta frecuencia para adelantarse a las órdenes de clientes

La bolsa utilizó sus propios bots de alta frecuencia para adelantarse a las órdenes de clientes

Si alguna vez has conseguido un precio «perfecto» y en el último momento viste cómo el mercado se escabulle un tic — bienvenido a la realidad del mundo de las microsegundos. Voy a explicar cómo el tiempo y la arquitectura de las plataformas centralizadas pueden jugar en tu contra y, lo más importante, qué hacer al respecto.

Front-running: dónde está la frontera entre astucia y mala fe

Pongámonos claros desde el principio: front-running es cuando alguien logra comprar o vender un activo antes de tu gran orden, sabiendo o intuyendo tu actividad. Como resultado, compras más caro o vendes más barato de lo que habías planeado. ¿Suena a fraude? No siempre.

La mayor parte del tiempo se parece a un juego de arbitraje latente: esa pelea por las microsegundos de la que discuten las bolsas y los reguladores. Imagina: mientras tu orden viaja por la red, alguien con una conexión más rápida ya reaccionó al cambio de precio y se ha “llevado” las mejores posiciones en el libro de órdenes.

Históricamente las bolsas intentan resolver este problema mediante un «speed bump» — retrasos artificiales. IEX Exchange añade 350 microsegundos a todas las órdenes entrantes y usa una señal especial para protección. TSX Alpha en Canadá experimentó con un búfer aleatorio de 1–3 milisegundos. El objetivo es uno: impedir que los bots veloces «capturen» cotizaciones obsoletas.

Pero también hay un lado oscuro. El caso de FTX y Alameda mostró que estructuras afines podían recibir privilegios especiales — por ejemplo, protección contra liquidaciones y acceso a líneas de crédito. Eso crea un conflicto de intereses donde la bolsa sabe más y actúa más rápido que los clientes habituales. Aunque, siendo justos: Coinbase niega públicamente el prop trading a su costa.

Microestructura del mercado: por qué cada microsegundo vale oro

El mercado centralizado no es solo un «libro de órdenes». Es una secuencia compleja: tu orden → red → punto de entrada → motor de emparejamiento → confirmación. En cada etapa cuentan microsegundos preciosos. Y los participantes ubicados más cerca del centro de datos de la bolsa siempre tienen ventaja.

Incluso 350 microsegundos son una eternidad en la escala del trading de alta frecuencia. Por eso algunas bolsas introducen retrasos simétricos para igualar las oportunidades. Pero el problema es más profundo:

  • Arbitraje latente. Investigadores proponen subastas por lotes frecuentes en lugar de trading continuo — eso reduce las rentas derivadas de la velocidad.
  • El «speed bump» funciona. En IEX el retraso protege órdenes ancladas de ser «arrancadas» a un precio obsoleto, según estudios de la SEC.
  • «Last look» en el mercado de divisas. Un proveedor de liquidez puede aceptar o rechazar tu operación después de recibir la solicitud. El Código Global de FX regula esta práctica, pero para el trader es otro «filtro».

Exchanges de criptomonedas: la juventud no es excusa

El mundo cripto es un mercado joven con alto grado de centralización. Allí convergen problemas clásicos de latencia y conflictos de interés modernos entre la bolsa, los market makers y los clientes.

El caso FTX/Alameda reveló cómo estructuras afines obtenían «derechos especiales» — líneas de crédito, protección frente a liquidaciones. Los procesos regulatorios contra Binance (aunque no necesariamente vinculados al front-running) minan la confianza en la limpieza de la ejecución en exchanges centralizados.

Por otro lado, no todas las bolsas son iguales. Coinbase afirma públicamente que no realiza prop trading por su cuenta — una postura importante para evaluar riesgos. La elección de la plataforma importa.

Cinco puntos donde pierdes dinero

Seamos concretos: qué le pasa a tu orden y cómo se extrae beneficio de ello.

  1. Presentación → punto de entrada. Mientras tu paquete viaja por la red, alguien está físicamente más cerca de los servidores de la bolsa. Si tu bróker no está en colocation, ya estás «al final de la cola».
  2. Cambio de los mejores precios. Si la cotización cambia antes de llegar al motor, contrapartes agresivas te ejecutan al precio aún «antiguo». IEX D-Peg/D-Limit ayuda a resolver este problema.
  3. Protocolos de last look. En FX el market maker puede «mirar y decidir» tras recibir tu solicitud.
  4. Market maker interno. Si está vinculado a la bolsa, la velocidad de acceso y el conocimiento de la lógica interna dan ventaja (como en el caso FTX/Alameda).
  5. Enrutamiento del bróker. En acciones de EE. UU. existe el PFOF (pago por flujo de órdenes); en la UE opera el deber de «mejor ejecución» bajo MiFID II, que se actualiza continuamente.

TCA en una servilleta

La forma más simple de saber si te engañan es medir el implementation shortfall y el «markout» tras la operación. Sea P_arr el precio en el momento de enviar la orden, P_fill el precio medio de ejecución, P_5s el precio a los 5 segundos:

  • Implementation shortfall = (dirección) × (P_fill − P_arr) × volumen
  • Markout a 5 segundos = (dirección) × (P_5s − P_fill)

Si al comprar el markout es sistemáticamente positivo, te están «empujando» al alza justo después de la ejecución. Es señal de ejecución tóxica o de mal timing al entrar.

Para el análisis puedes usar Bookmap para visualizar flujos, BestX para informes TCA, o Kaiko Best Execution para criptoactivos.

Defensa práctica: cómo no ser presa

No existe una protección perfecta, pero puedes reducir drásticamente el «impuesto por velocidad»:

  • Elección de la plataforma. Para acciones prueba las mecánicas protectoras de IEX — D-Limit y D-Peg ayudan a evitar precios obsoletos.
  • Órdenes post-only. Usa post-only (para no «golpear» el mercado) y órdenes ocultas — así señalizas menos el tamaño de tu posición.
  • Slicing y aleatorización. Divide el volumen en porciones aleatorias y varía las pausas entre órdenes. La simple aleatoriedad rompe detectores.
  • Enrutamiento inteligente. Compara reportes de calidad de ejecución y usa rankings de liquidez para elegir la plataforma.
  • Monitoreo propio. Ejecuta un bot observador con volúmenes mínimos para recopilar estadísticas sobre distintas plataformas y ventanas temporales.

Regulación: hay esperanza, pero confiar solo en ella es ingenuo

Sí, existe MiFID II en Europa con requisitos de «mejor ejecución» y hay debates sobre el PFOF en EE. UU. ESMA aclara continuamente los requisitos de reporte sobre la ejecución de órdenes. Pero incluso donde la información es detallada, el «impuesto por velocidad» no desaparece.

Es consecuencia de la propia naturaleza del emparejamiento continuo de órdenes. Por eso investigadores desde 2015 proponen subastas por lotes frecuentes como alternativa al diseño actual del mercado.

Lista de verificación: cómo detectar que te están engañando

  • Markout sistemáticamente positivo en tu contra durante 5–10 segundos tras la ejecución
  • Fuerte dependencia de la calidad de ejecución del momento del día y de noticias importantes
  • Cotizaciones que «desaparecen» y ejecuciones parciales frecuentes en el último tic
  • Empeoramiento de las métricas al pasar de post-only a órdenes agresivas
  • En FX — cancelaciones regulares por last look con desviaciones mínimas

Reflexión final

El front-running en plataformas centralizadas suele no ser por mala intención, sino por la física de la velocidad y el diseño del mercado. Los problemas surgen cuando la propia bolsa se convierte en participante o concede acceso desigual.

La buena noticia: existen herramientas de protección. Métricas TCA, órdenes protectoras, slicing inteligente y algo de aleatoriedad en el timing ya hoy reducen las pérdidas. La mala noticia: mientras los mercados sigan siendo continuos, las microsegundos seguirán costando dinero.

Pero el conocimiento ya es mitad de la batalla. Ahora sabes cómo está montado el juego y puedes jugar con tus propias reglas.


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