El Raspberry Pi 5 tiene la reputación de ser “ese” mini-PC que de repente dejó de ser solo un juguete para DIY. Presenta un salto notable en CPU, por fin se integró con almacenamiento rápido vía PCIe, y en gráficos puede mostrar dos pantallas 4K a 60 Hz. A continuación desglosamos todo sin azúcar de marketing y con ejemplos de uso real. Sí, a veces habrá ironía: algunos mitos alrededor del Pi 5 ya debieron ser enterrados.
Qué hay de nuevo en el hardware: breve y al grano
Empecemos por la base. El Pi 5 incorpora un procesador ARM de 64 bits y cuatro núcleos más moderno (familia Cortex-A76) con alta frecuencia, un nuevo núcleo gráfico VideoCore y un controlador de memoria renovado. Resultado: un aumento notable de la capacidad de respuesta en tareas “de escritorio”, compilación de proyectos y desarrollo ligero. Y aún más importante: en la placa apareció una línea PCIe 2.0 — eso abre la puerta a NVMe y a todo un ecosistema de periféricos vía placas HAT.
- CPU/GPU: 4× ARM Cortex-A76, VideoCore moderno con aceleración de gráficos y multimedia.
- Vídeo: dos micro-HDMI, cada uno hasta 4K@60 (útil para escritorio y reproductor multimedia a la vez).
- Puertos: 2× USB 3.0, 2× USB 2.0, Gigabit Ethernet, conector para PCIe (vía FFC en HAT), 2× MIPI (cámaras/pantallas).
- Inalámbrico: Wi‑Fi de doble banda 802.11ac y Bluetooth 5.x para periféricos y sensores BLE.
- Almacenamiento: microSD con controlador UHS‑I mejorado + opción NVMe mediante HATs M.2 oficiales.
- Alimentación y refrigeración: se recomienda una fuente de 27 W por USB‑C; bajo carga se requiere ventilación activa.
En resumen: la actualización principal del año es PCIe y un I/O más rápido. Eso resuelve el viejo problema de la “tarjeta SD lenta”. Además, la placa genera más calor: ahora es casi imprescindible un ventilador bajo cargas prolongadas.
Experiencia de uso: dónde se nota la mejora y dónde no tanto
En el navegador con dos monitores 4K (pestañas de noticias, IDE, Telegram Web) el Pi 5 se comporta con soltura, especialmente en la versión de 8 GB. La diferencia con el Pi 4 es visible en multitarea: cambiar ventanas es más ágil y las pestañas se recargan menos. Por otro lado, no hace milagros: sigue siendo un PC compacto ARM que puede verse superado por sitios muy pesados con scripts intensos y demos WebGL.
- Desarrollo y compilación: la compilación de proyectos en C/C++/Go es significativamente más rápida que en Pi 4. En scripts Python la mejora es menor, pero el I/O ayuda.
- Multimedia: decodificación por hardware HEVC/H.265 y aceleración H.264 — las películas en 4K funcionan con más estabilidad y el audio no se entrecorta.
- Servidor doméstico: con contenedores Docker (Pi‑hole, WireGuard, Home Assistant) el sistema responde con más viveza, sobre todo si la raíz está en NVMe.
- Juegos y emulación: consolas retro sin problema; todo lo que requiere x86 debe tomarse con cautela (depende del emulador).
Donde la mejora es menos perceptible: tareas puramente ligadas al CPU sin disco rápido ni pila de red activa. Ahí hay ganancia, pero el “efecto wow” llega con la combinación CPU+disco rápido+suficiente RAM.
PCIe y NVMe: por fin en serio
Con el Pi 5 se puede instalar un disco NVMe mediante placas oficiales M.2 HAT+. Esto no es solo “algo agradable” — cambia el modo de uso: el sistema deja de sufrir las latencias aleatorias de la SD. Arranque, instalación de paquetes, trabajo con bases de datos, índices y registros — todo se acelera de forma notable.
- Escenarios donde NVMe es imprescindible: servicios propios con bases de datos activas, Home Assistant con escrituras frecuentes, mini CI/CD, gestión de registros, servidor Git.
- Se puede seguir con microSD: cliente ligero, centro multimedia, router/VPN básico, proyectos donde prevalecen las operaciones en RAM.
Limitación honesta: una línea PCIe 2.0 no es un PC de sobremesa. Pero incluso “en una sola vía” NVMe cambia la naturaleza del sistema, no solo las cifras en benchmarks.
Térmicos y alimentación: sin ventilador será triste
El aumento de rendimiento viene acompañado de más disipación térmica. Bajo compilaciones largas, transformación de vídeo o indexación, la refrigeración activa es obligatoria. El Active Cooler oficial o la nueva tapa de carcasa con ventilador solucionan el problema. Al conectar NVMe y periféricos USB, la fuente de 27 W por USB‑C ofrece margen de corriente: menos reinicios extraños “sin motivo”.
- Mínimo: disipador + ventilador de 30–40 mm, con una curva de revoluciones bien definida.
- Bien: cooler activo oficial o carcasa con flujo de aire dirigido.
- Excelente: HAT NVMe con su propio disipador compacto y canal de salida de calor.
Cámaras, pantallas y multimedia
Los dos conectores MIPI de cuatro carriles ahora se pueden alternar entre cámara y pantalla con flexibilidad. Para videovigilancia DIY, visión por computadora y cabinas fotográficas es una ventaja clave: se pueden mantener un par de cámaras o pantalla + cámara sin adaptadores exóticos. La vista previa y el procesamiento están acelerados a nivel de controladores y la pila multimedia.
Software: Raspberry Pi OS, Docker y un poco de escritorio
La Raspberry Pi OS actual (basada en Debian 12) funciona por defecto con núcleo de 64 bits, incluye un stack gráfico actualizado y cámara acelerada vía libcamera. Para servidor — se instala Docker y docker‑compose, se ubican los volúmenes de los contenedores en NVMe y se vigila la rotación de logs (si no, los medios flash se desgastan rápido). Como “mini‑escritorio” el Pi 5 resulta menos irritante: desplazamiento más fluido, multi‑monitor aceptable e IDEs con rendimiento razonable.
- Raspberry Pi Imager — la forma más sencilla de grabar microSD/NVMe.
- balenaEtcher — alternativa para grabar imágenes.
- Documentación de Raspberry Pi — pines, HATs, cámaras, alimentación.
- Instalación de Docker en Debian — pasos actuales para Pi OS.
- Home Assistant para Raspberry Pi — domótica sin misterios.
- Pi‑hole — bloqueador de publicidad y rastreadores a nivel de red.
Dónde el Pi 5 se muestra mejor
- Servidor doméstico: AdGuard/Pi‑hole, WireGuard, Home Assistant, servicios multimedia ligeros por DLNA/SMB, monitorización con Grafana+Prometheus.
- Analítica edge e IoT: recopilación de telemetría, bus MQTT, procesamiento y alertas locales; alimentación vía PoE‑HAT — y serás el rey del rack.
- Centro multimedia: Kodi/LibreELEC en TV 4K, con algunos complementos — y las noches están salvadas.
- Laboratorio educativo: base Linux, Docker, Git, CI, notebooks Python — todo como en un entorno DevOps “grande”, pero barato y eficaz.
- Visión por computadora: dos cámaras, pipeline de vídeo acelerado, grabación rápida en NVMe, inferencia de modelos pequeños.
Limitaciones y advertencias honestas
- No es un portátil x86: aplicaciones pesadas basadas en Electron y sitios complejos pueden sufrir; IDEs completos exigirán paciencia.
- PCIe — solo x1 Gen2: rápido, pero no “cohete”. Trucos de RAID y tarjetas monstruosas no tienen mucho sentido.
- El calor es la nueva normalidad: sin un flujo de aire adecuado verás throttling y microstutters.
- No hay eMMC integrado: seguimos dependiendo de microSD/NVMe, lo que requiere disciplina en respaldos.
- Periféricos y alimentación: discos USB baratos y fuentes débiles son la causa principal de reinicios “misteriosos”.
Qué configuración elegir
“Universal” económica
- Raspberry Pi 5 (4 GB)
- microSD 64–128 GB, clase UHS‑I (para sistema y datos)
- Cooler activo o carcasa con ventilador
- Fuente USB‑C de al menos 5 V×3 A (mejor la oficial de 27 W para margen)
Configuración “Pro” para servidor
- Raspberry Pi 5 (8 GB)
- M.2 HAT+ con NVMe de 512 GB–1 TB para sistema y volúmenes Docker
- Refrigeración activa (disipador en NVMe + ventilador)
- PoE‑HAT (si alimentas desde un switch) o fuente USB‑C de 27 W
Inicio rápido: guía paso a paso
- Descarga la imagen de Raspberry Pi OS y grábala con Raspberry Pi Imager (o Etcher).
- En el primer arranque activa SSH, define una contraseña/clave fuerte, y actualiza el sistema:
sudo apt update && sudo apt full-upgrade. - Si usas NVMe — migra la raíz al disco (el Imager ya lo permite) y comprueba la temperatura del SSD bajo carga.
- Instala Docker, crea un archivo compose, sitúa logs y volúmenes en NVMe, limita el tamaño de logs con
max-size/max-file. - Añade monitorización: Prometheus + Grafana — así identificarás los cuellos de botella.
Seguridad e “higiene”
- Desactiva el acceso SSH por contraseña y usa claves. Elimina el usuario por defecto, cambia el puerto o utiliza
sshd_config Match. - Mantén las interfaces administrativas en la red local/VPN (WireGuard), no las expongas a Internet.
- Actualiza el sistema y los contenedores regularmente; haz copias de seguridad de los volúmenes en disco externo o en la nube.
- Vigila la alimentación: si el PoE del switch es inestable, mejor una fuente oficial.
Conclusión: ¿vale la pena comprar un Raspberry Pi 5 en 2025?
Si estás cansado de la tarjeta SD lenta y de las limitaciones de I/O — el Pi 5 es la actualización esperada. Con NVMe y una buena refrigeración se transforma de “placa simpática para aprender” a un mini‑servidor serio y un nodo de trabajo para domótica, monitorización, servicios pequeños y experimentos de visión por computadora. Como ordenador de escritorio sirve “una o dos horas al día” y para tareas simples — sin ilusiones. Mandamientos principales para el propietario de un Pi 5: refrigera, aliméntalo con estabilidad y no abuses de la tarjeta SD.