NMN (nicotinamida mononucleótido) — la estrella del biohacking de los últimos años. Una cápsula que supuestamente «recarga» las células mediante el aumento del cofactor NAD+ y, como suelen poner las etiquetas, «rejuvenece a nivel celular». Suena convincente, sobre todo cuando se ven decenas de blogueros y biohackers hablando de un increíble aumento de energía y de una sensación de «juventud».
Pero la cuestión es esta: en ensayos clínicos rigurosos NMN sí eleva algunos marcadores de NAD+, sin embargo no ha mostrado efectos notables y sostenidos sobre la salud, el bienestar y el «rejuvenecimiento» en la población general. Además, la mayoría de las personas que han probado el suplemento reconocen con franqueza que no sintieron ningún «efecto wow».
Vamos a analizar con calma qué salió mal y por qué «no funciona» —no se trata de una conspiración farmacéutica, sino de biología, metodología y un marketing muy eficaz.
Qué es NMN y de dónde viene el bombo
Conviene empezar por lo obvio: la idea en sí tiene lógica. NAD+ es un cofactor esencial para la vida celular. Participa en la producción de energía, reparación del ADN, funcionamiento de las mitocondrias —en resumen, en muchos procesos vitales. Su nivel en los tejidos disminuye con la edad, y eso no es un mito, sino un hecho documentado.
De ahí surgió la idea atractiva: «alimentar» al organismo con precursores de NAD+ —como NMN o su «hermano» NR (nicotinamida ribósido). Más «ladrillos» —más NAD+—metabolismo celular más activo. En modelos animales esto a veces funciona de manera llamativa: los ratones corren más, mejoran indicadores de salud y algunos marcadores de envejecimiento se ralentizan.
El problema es que los ratones no son humanos. Lo que funciona en el laboratorio o en roedores no siempre se traslada a nuestra biología compleja. Pero los departamentos de marketing prefieren no explicar estas sutilezas.
- Revisión de la biología de NAD+ y sus precursores
- Cómo se metaboliza NMN y por qué los resultados varían
Qué mostraron realmente los estudios en humanos
Al revisar la literatura científica, el panorama es bastante predecible. Revisiones sistemáticas y metaanálisis coinciden en una cosa: sí, NMN eleva de forma consistente el NAD+ en sangre. A veces mejora medidas puntuales como la prueba de caminata de seis minutos o la carga submáxima. Pero cuando se trata de resultados clínicamente relevantes —composición corporal, presión arterial, niveles de glucosa, pruebas cognitivas, calidad del sueño, función vascular— el efecto suele ser indistinguible del placebo.
Claro, hay señales pequeñas en grupos concretos. Por ejemplo, en mujeres posmenopáusicas con prediabetes a veces se observó una ligera mejora en la sensibilidad muscular a la insulina. Pero llamarlo «la pastilla de la juventud» sería exagerar.
- Metaanálisis de ECA 2024: ↑NAD+ en sangre —sí; la mayoría de los desenlaces clínicos —sin diferencias significativas. PubMed.
- Gran revisión sobre precursores de NAD+: aumento de marcadores —sí, beneficio clínico limitado y variable. PMC.
- β-NMN farmacéutico (MIB-626): aumento dependiente de la dosis de NAD+, algunos marcadores cardiometabólicos mejoran, las pruebas funcionales —sin avances decisivos. PubMed.
- ECA de 12 semanas en adultos mayores sanos: NAD+ ↑, pequeñas mejoras en indicadores motores específicos, sin cambios en masa corporal/lípidos/presión arterial. NPJ Aging.
Expectativas contra realidad
Para no andarnos por las ramas, aquí va un resumen breve de lo que promete la publicidad y lo que realmente mostraron los estudios:
| Declaración de los fabricantes | Hallazgos en ensayos clínicos |
|---|---|
| «Aumenta NAD+ — por tanto rejuvenece» | El aumento de NAD+ en sangre está confirmado; el «rejuvenecimiento» como conjunto de indicadores —no está demostrado. |
| «Sentirá un impulso de energía» | A veces hay efecto en la carga submáxima; en VO₂max y en fuerza —casi siempre sin cambios. |
| «Resuelve problemas metabólicos» | Señales locales en grupos específicos (por ejemplo, prediabetes); el efecto general es ambiguo. |
| «Seguro y eficaz para todos» | La seguridad a corto plazo está respaldada; el efecto depende mucho de la dosis y del estado inicial. |
La lección principal: los marcadores bioquímicos (NAD+ en sangre) no equivalen a cambios reales en el bienestar. El organismo es un sistema demasiado complejo como para que un solo componente revierta el envejecimiento.
Seis razones por las que NMN «no funciona»
Si eliminamos el ruido del marketing, quedan razones bastante pragmáticas por las que la gente no percibe el anunciado «efecto wow» al tomar NMN.
Primera razón: marcadores sustitutos ≠ resultado real. Se puede elevar NAD+ en sangre un 50% y sin embargo no ganar ni un gramo de fuerza, memoria o longevidad. Son niveles biológicos diferentes. Un ejemplo clásico es la cardiología: durante años se redujo el colesterol «malo» de diversas formas, pero no todos los métodos tuvieron el mismo impacto en el riesgo de infarto. El número en un análisis y el desenlace clínico son asuntos distintos.
Segunda razón: problemas de biodisponibilidad. Una parte importante de NMN en el intestino se inactiva o se transforma en otros compuestos antes de llegar al torrente sanguíneo. Los tejidos lo distribuyen de forma desigual, y las mediciones de NAD+ en distintas fracciones sanguíneas ofrecen cuadros contradictorios. Además, la microbiota intestinal y transportadores específicos introducen mucha variabilidad entre personas.
Tercera razón: dosis y duración insuficientes. En la mayoría de los ensayos clínicos las personas tomaron NMN solo 8–12 semanas en dosis de 250–900 mg al día. Para cambios serios en el organismo eso puede ser claramente insuficiente —tanto en tiempo como en cantidad. Y no se puede aumentar la dosis indefinidamente por motivos de seguridad.
Cuarta razón: audiencia objetivo inapropiada. La mayoría de los estudios se hacen en personas relativamente sanas de mediana edad y mayores. En ellas el déficit basal de NAD+ puede no ser muy marcado, por lo que el efecto se diluye sobre una fisiología normal. En grupos concretos con problemas evidentes las señales aparecen con más frecuencia, pero eso no equivale a «rejuvenecimiento para todos».
Quinta razón: calidad del mercado de suplementos. Controles independientes hallan con regularidad que algunos frascos etiquetados como «NMN» contienen mucho menos principio activo del declarado o solo trazas. Y dado que los reguladores no verifican la eficacia de los suplementos antes de su salida al mercado, el control de calidad recae en la responsabilidad del fabricante.
Sexta razón: expectativas infladas. Cuando la publicidad promete «restar diez años en un mes», incluso un efecto real y pequeño se percibe como un fracaso total. Sume el efecto placebo, el ruido de la vida diaria y las fluctuaciones naturales del bienestar —y tendrá una receta perfecta para la decepción.
Confusión legal: entre suplemento y medicamento
Otro capítulo es el estatus jurídico de NMN, que añade confusión tanto a fabricantes como a consumidores.
En Estados Unidos la situación es compleja. La FDA no «aprueba» suplementos dietéticos por eficacia, pero desde 2022 el estatus de NMN es discutido porque también se investiga como posible medicamento. La agencia ha emitido señales de que no perseguirá activamente a fabricantes que cumplan ciertas condiciones, pero no ha aclarado todo. Para el consumidor eso significa que la calidad y los riesgos legales dependen mucho del fabricante concreto.
En la Unión Europea NMN está reconocido como Novel Food —un nuevo ingrediente alimentario que solo puede usarse en suplementos tras una autorización específica. Varias solicitudes ya se han presentado ante la EFSA y están en evaluación de seguridad. Hasta que ese proceso concluya, el estatus legal de NMN como ingrediente de suplementos sigue siendo incierto.
- Posición de la FDA sobre ingredientes de suplementos
- Catálogo de estatus Novel Food (CE)
- Ejemplo de solicitud activa para β-NMN en la UE
Si aun así quieres probar: lista de sentido común
Esto no es una recomendación médica, solo una lista de sentido común para quienes decidan experimentar con precursores de NAD+ pese a la modestia de la evidencia.
Empieza por lo básico. Dormir 7–9 horas, actividad regular según las recomendaciones de la OMS, alimentación equilibrada y manejo del estrés. Cualquier suplemento es un complemento de estas bases, no un sustituto. Si duermes cinco horas y solo te mueves del sofá al frigorífico, las cápsulas no bastarán.
Verifica la calidad. Busca fabricantes con certificados de análisis (CoA) transparentes, verificación independiente como USP o NSF y consistencia entre lotes. Idealmente, empresas que publiquen datos de biodisponibilidad de su propia forma de NMN.
No esperes milagros. Incluso en los ensayos clínicos más optimistas se observan cambios modestos en indicadores puntuales, no «restar diez años en un mes». Prepárate para una perspectiva a largo plazo y, quizá, para no notar cambios perceptibles.
Vigila la seguridad. En estudios de corta duración el perfil de seguridad de NMN pareció aceptable, pero faltan datos a largo plazo en muestras grandes. Consulta con tu médico si tienes enfermedades crónicas o tomas medicamentos.
Considera alternativas. Algunos investigadores prueban no solo precursores individuales de NAD+, sino enfoques integrados para mantener sus niveles: fórmulas combinadas, intervenciones en vías de reciclaje y sinergias con otros compuestos. Es un campo experimental, pero se está desarrollando.
Conclusiones sin adornos
NMN es una herramienta bioquímica interesante que en humanos mueve de forma consistente ciertos valores de laboratorio. Pero todavía no se ha convertido en una «píldora milagrosa contra el envejecimiento». Los efectos clínicos son modestos, heterogéneos y dependen de muchos factores —desde la dosis y la duración hasta las características genéticas de cada persona.
Si buscas cambios reales hacia la salud y la longevidad, obtendrás resultados más fiables con esas cosas «aburridas»: sueño de calidad, actividad física regular, alimentación equilibrada y control de los factores de riesgo principales. Eso lo respaldan conjuntos de datos mucho más amplios acumulados durante décadas.
Todo lo demás —incluido NMN— sigue siendo, por ahora, una categoría de «experimentos interesantes bajo responsabilidad propia». Lo cual está bien siempre que se aborde con ojos abiertos y expectativas realistas.
Enlaces útiles para profundizar
- Ensayos clínicos actuales y completados sobre NMN (ClinicalTrials.gov)
- Revisión de ECA sobre precursores de NAD+
- Metaanálisis de ECA sobre NMN (2024)
- Examine.com — reseñas independientes de suplementos basadas en evidencia
- Biblioteca Cochrane — estándar para revisiones sistemáticas
Aviso legal: El contenido tiene fines únicamente informativos y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. Antes de iniciar cualquier suplemento consulte con un especialista médico.