La química del vapor: metales, aldehídos y partículas ultrafinas — qué llega realmente a los pulmones al vapear

La química del vapor: metales, aldehídos y partículas ultrafinas — qué llega realmente a los pulmones al vapear

«Esto es solo vapor» — frase por la que los mercadólogos ya podrían aspirar a un Nobel de eufemismos. La realidad es más aburrida y desagradable: el vapeador emite un aerosol que contiene no solo nicotina y olor a galleta, sino productos de la descomposición térmica del líquido, trazas de metales del calentador y partículas de tamaño tal que atraviesan más profundamente los sistemas de filtrado de su organismo. Ordenemos todo esto sin histeria, pero sin autoengaños.

De qué parte el vapor: PG, VG, nicotina y sabores

La «química» básica es sencilla: el propilenglicol (PG) y la glicerina (VG) son responsables de la «humoidad», la nicotina —de la dependencia— y los aromatizantes —del aspecto lúdico. Pero en cuanto se activa el calentamiento empieza una química con asterisco: los solventes se descomponen parcialmente, los aromatizantes cambian su perfil y los metales dentro del dispositivo no siempre se comportan de forma noble.

  • PG/VG proporcionan la base del aerosol y transportan la nicotina y los sabores.
  • Aromatizantes —de origen alimentario, pero «inhalar» y «comer» en toxicología son mundos distintos.
  • Parte hardware —resistencia, contactos, soldaduras, depósito. Sus materiales y modos de funcionamiento influyen en la composición del aerosol tanto como el líquido.

Conclusión aburrida pero importante: la composición final del vapor siempre es una combinación de líquido × dispositivo × modo × estilo de calada.

Aldehídos y carbonilos: qué se forma al calentar

Cuando PG y VG se calientan, pueden descomponerse formando compuestos carbonílicos. Los más conocidos son formaldehído, acetaldehído y acroleína. Sus concentraciones dependen de la temperatura, la potencia, el voltaje suministrado y de si la mecha se ha quemado. Sí, el «golpe seco» no es solo un sabor desagradable, sino también un pico de química indeseada.

  • Formaldehído: aumenta con potencias altas y sobrecalentamiento, especialmente cuando el líquido casi se ha evaporado.
  • Acroleína: producto clásico de la deshidratación de la glicerina, irritante de las vías respiratorias.
  • Glicidol: epóxido que se ha detectado como producto intermedio de la descomposición de VG.

La guinda: en presencia de ácido benzoico o benzaldehído (típico en sales de nicotina), en ciertas condiciones puede producirse formación de benceno, un carcinógeno conocido. No ocurre en cada calada ni a cualquier potencia, pero el hecho indica que «solo vapor» dejó de ser un meme de marketing.

Metales en el vapor: de dónde provienen y por qué no es leyenda urbana

Las resistencias y contactos están hechos de aleaciones a base de níquel, cromo, a veces con adiciones de hierro, estaño y cobre. Con el calentamiento y el contacto con el líquido puede producirse migración de metales al aerosol. Diferentes estudios han hallado en muestras níquel, cromo, plomo, manganeso, zinc y estaño. La contribución depende de la composición de la resistencia, la calidad de la soldadura, la acidez de los aromatizantes y la potencia. Un problema aparte son los dispositivos desechables: la variabilidad de materiales y control de calidad allí es mayor de lo deseable.

  • Qué influye: potencia, tipo de aleación (por ejemplo, nicromo), sabores ácidos/cítricos, desgaste y sobrecalentamiento.
  • Por qué importa: la toxicidad por inhalación de metales en forma iónica no es algo que el organismo quiera en los alvéolos.

Regla práctica: cuanto más estable la construcción y menor el riesgo de sobrecalentamiento, menor la probabilidad de emisión de metales. La fórmula «barato y efectivo» con modelos desechables suele traducirse como «barato y metálico».

Partículas ultrafinas: el tamaño importa

El aerosol del vapeador no son solo moléculas, sino también partículas de distintos tamaños, hasta ultrafinas (<100 nm). Estas partículas son las que penetran mejor hasta los alvéolos y permanecen allí más tiempo. Su concentración depende de la temperatura, la composición del líquido e incluso de la intensidad de sus caladas.

  • Modo: mayor potencia y caladas largas desplazan la distribución hacia fracciones más pequeñas.
  • Ambiente: en espacios cerrados las partículas se acumulan, y el «vape pasivo» deja de ser teoría.
  • Fisiología: las partículas ultrafinas muestran mayor proporción de deposición en la porción alveolar de los pulmones.

Las partículas pequeñas son un gran asunto, porque transportan en su superficie esa mezcla de solventes, aldehídos y trazas de metales.

No solo «galletita»: aromatizantes y sorpresas adicionales

Algunos aromatizantes como el diacetilo y el 2,3-pentadiona se discuten desde hace años: en la industria alimentaria están aceptados, pero la inhalación es otro asunto. Añada a esto potenciadores ácidos para sales de nicotina y recuerde el benceno mencionado arriba: el rompecabezas forma una imagen donde «sabor» y «toxicología» se entrelazan más de lo deseable.

  • Sabor «oleoso», cremoso, a caramelo —más vinculados al diacetilo/2,3-pentadiona.
  • Sabor ácido/afrutado —pueden aumentar la corrosividad del medio y la migración de metales.

Qué influye en la «suciedad» de la calada: lista rápida

Si resumimos la química compleja en una lista de ingeniería, obtenemos factores que se pueden controlar.

  • Potencia/voltaje: el sobrecalentamiento aumenta carbonilos y partículas.
  • Estado de la mecha y del sistema de alimentación: cualquier indicio de «golpe seco» es señal de parada.
  • Tipo de dispositivo: la estabilidad de calentamiento en sistemas cerrados suele ser mayor, aunque el precio puede implicar sales/ácidos en la composición.
  • Líquido: cuanto más azucarados/ácidos los sabores, mayores los riesgos de sobrecalentamiento y corrosión.
  • Unidad: en desechables la variabilidad es mayor —una lotería en lugar de un estándar.

Cómo reducir riesgos si no está listo para dejarlo ahora mismo

Una observación justa: «deja» es un consejo correcto, pero no inmediato. Por eso, pasos pragmáticos que reducen la exposición.

  1. Evite el sobrecalentamiento: vatios/voltajes moderados, caladas cortas, nada de «golpes secos».
  2. Cambie resistencias/cartuchos con regularidad; no acumule residuos semanas.
  3. Sea escéptico con desechables «sin marca»: mejor dispositivos regulables con materiales identificables.
  4. Cuidado con sabores «aceitosos» y perfiles extremadamente ácidos o «limón».
  5. No vapee en espacios con niños y no genere «vapor pasivo» donde se duerme o se come.
  6. Si la meta es dejar la nicotina, considere TRN (parches/chicles) y acompañamiento médico, en lugar de un uso doble indefinido.

Breve en tabla: qué hay en el vapor y por qué importa

Componente Origen Qué significa para los pulmones Qué lo aumenta
Formaldehído, acetaldehído, acroleína Descomposición térmica de PG/VG, sobrecalentamiento Irritación, estrés oxidativo, potencial genotoxicidad Alta potencia, caladas «secas», pobre suministro de líquido
Benceno Reacciones con ácido benzoico/benzaldehído en el calentamiento Carcinógeno, no deseable en ninguna dosis Alta temperatura, mezclas con sales, uso intensivo
Níquel, cromo, plomo, estaño, manganeso Migración desde resistencias/contactos/soldaduras Toxicidad por inhalación, inflamación, efectos sistémicos Sabores ácidos, dispositivos baratos/desechables, sobrecalentamiento
Partículas ultrafinas (<100 nm) Condensación del aerosol al evaporarse la mezcla PG/VG/nicotina Depósito profundo en los alvéolos, transporte de tóxicos adsorbidos Alta potencia, caladas largas, mala ventilación
Aromatizantes (diacetilo, 2,3-pentadiona) Aditivos de sabor (especialmente «cremosos») Riesgos respiratorios por inhalación Altas concentraciones de sabor, vapeo frecuente y prolongado

Conclusión

Sí, los vapeadores suelen emitir menos tóxicos que los cigarrillos convencionales. Pero «menos» no es «seguro». En el aerosol hay aldehídos, trazas de metales y partículas ultrafinas, y sus niveles fluctúan según la potencia, el dispositivo y el sabor. Si aún está en proceso de dejar la nicotina, reduzca riesgos con ingeniería y sentido común. Si está listo, deje con apoyo profesional. Los pulmones se lo agradecerán.

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