Lesiones pulmonares por vapeo: lecciones de EVALI y qué muestran las últimas observaciones clínicas

Lesiones pulmonares por vapeo: lecciones de EVALI y qué muestran las últimas observaciones clínicas

El tema de los vapeadores hace tiempo que trascendió la discusión de «si son dañinos o no». En 2019 el mundo conoció la sigla EVALI —una lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos o productos de vapeo. Entonces parecía que habíamos encontrado al «único culpable» y cerrado el caso. Spoiler: no. Hoy disponemos de más datos, diagnósticos más precisos y una conversación más honesta sobre los riesgos. En este texto —sin moralizar, pero con cifras, una imagen de TC y conclusiones prácticas.

Qué es EVALI y por qué se vuelve a hablar de ello

EVALI es un diagnóstico de exclusión: una lesión pulmonar aguda o subaguda en una persona que en los últimos 90 días ha usado productos de vapeo, y al mismo tiempo no se confirman otras causas (infección, procesos autoinmunes, causas cardíacas). El brote de 2019 demostró que la historia no era sobre «vapor como el de una tetera», sino sobre cócteles químicos concretos. La conclusión principal de aquellos eventos: el riesgo aumentaba de forma marcada entre usuarios de cartuchos con THC, sobre todo comprados «de mano», y en el líquido broncoalveolar de los afectados se encontró con frecuencia acetato de vitamina E —un diluyente de aspecto aceitoso.

Precisión importante. Los vapeadores son un paraguas que abarca productos con composiciones y temperaturas de calentamiento muy distintas. Por eso EVALI no es «una sola enfermedad para todo», sino un síndrome con diferentes grados y patrones. De ahí la formulación cautelosa: VEA (acetato de vitamina E) está estrechamente asociado con el brote, pero eso no implica que otros componentes sean inofensivos.

Revisiones útiles: CDC sobre el brote, trabajos de 2023–2025 sobre EVALI en Annual Review of Physiology y IJERPH.

Cómo se ve EVALI «en la imagen»: clínica y TC sin misticismo

Clínicamente EVALI con frecuencia se «disfraza» de gripe o de una neumonía atípica: fiebre, tos, disnea, astenia, a veces dolor torácico y náuseas. En la radiografía y sobre todo en la TC son típicas las opacidades en vidrio esmerilado bilaterales, a menudo con zonas de consolidación y el signo conocido como «crazy-paving». Los radiólogos describen el patrón como un espectro de lesión pulmonar aguda con predominio de neumonía organizativa y/o daño alveolar difuso. Para el paciente, en lenguaje claro: el aire en los pulmones se mezcla con un edema inflamatorio, por eso respirar resulta difícil y la saturación baja.

  • Signos típicos en TC: áreas bilaterales en «vidrio esmerilado», predominio perihiliar, posibles pequeños nódulos centrolobulillares.
  • Variantes atípicas pero descritas: neumonía eosinofílica, patrón similar a neumonitis por hipersensibilidad.
  • En laboratorio suele haber elevación de marcadores inflamatorios; los cultivos no confirman infección o esta es secundaria.

Buenos puntos de referencia visuales son las revisiones de CHEST y artículos en Radiology.

Qué hay de nuevo: observaciones clínicas 2022–2025

La ola pasó, pero los pacientes quedaron. Se han acumulado datos que indican que una parte de los que cursaron EVALI no «vuelven al cero» de inmediato. No se trata de correr un maratón, sino de la función básica de intercambio gaseoso: en pruebas espiratorias y de difusión (en particular, DLCO) algunos pacientes muestran disminución que se mantiene durante meses o incluso un año después. En algunos persisten fatiga y disnea al esfuerzo. No es una «historia alarmista», sino una señal para seguimiento planificado con un neumólogo y nuevas pruebas funcionales.

  • DLCO por debajo de la norma tras EVALI ha sido descrita en series retrospectivas y prospectivas; en la mayoría los valores mejoran gradualmente, pero no en todos.
  • Se han observado quejas cognitivas (atención, velocidad de reacción) y menor tolerancia al esfuerzo —probablemente por hipoxia en la fase aguda y por inflamación sistémica.
  • Recidivas ocurrieron con más frecuencia en quienes volvieron al vapeo tras el alta. Parece obvio, pero es exactamente el caso en el que «un poco está bien» no funciona.

En resumen: «me recuperé y me olvidé» — no es un escenario universal. Se precisan visitas de control, pruebas de función pulmonar (incluida la DLCO) y, según la indicación, una TC de repetición.

«Grasa líquida en los pulmones» y otros mitos: qué ocurre con los mecanismos

El meme popular sobre «aceite en los pulmones» simplifica en exceso la realidad. Sí, el acetato de vitamina E es una sustancia oleosa, y sí, se encontró en muestras pulmonares de afectados. Pero el mecanismo directo es más bien un neumonitis química y daño pulmonar agudo, no la clásica neumonía lipoidea exógena por aspiración de aceite. Además se discute la degradación térmica de VEA con formación de compuestos reactivos y gases tóxicos como el keteno; estudios de laboratorio muestran que a temperaturas elevadas es posible, y la modelización debate si esos regímenes son realistas en dispositivos domésticos. Traducido del lenguaje científico: el riesgo depende de manera crítica del dispositivo concreto, del modo de calentamiento y de la composición del líquido. Por eso la esperanza de «encontrar una receta segura» falla —hay demasiadas variables.

Conclusión de sentido común: reducir la incertidumbre se logra no con vitaminas ni con trucos, sino eliminando rellenos sospechosos y dispositivos con comportamientos térmicos desconocidos. Y mejor aún: dejar de vapear por completo si ya hubo un episodio de EVALI.

Cómo no confundirlo con COVID-19 y una neumonía banal

El problema diagnóstico de EVALI es que los síntomas se solapan con neumonías víricas, incluida la COVID-19. Aquí importan los detalles: una historia sincera sobre el vapeo (incluyendo THC y el origen de los cartuchos), los plazos, la ausencia de infección confirmada y el patrón en la TC. También es fundamental valorar la saturación: un valor <95% al aire en consulta es motivo para pensar en hospitalización y soporte con oxígeno.

Ficha breve sobre diagnóstico diferencial

Signo EVALI COVID-19/neumonía viral Neumonía bacteriana
Antecedentes Vapeo en 90 días, frecuentemente THC/cartuchos informales Contactos, brotes estacionales Inicio agudo, a menudo tras un cuadro respiratorio, comorbilidades
Inicio Agudo/subagudo, días–semanas Agudo, días Agudo, horas–días
TC «Vidrio esmerilado» bilateral, neumonía organizativa, posible crazy-paving «Vidrio esmerilado» bilateral, predominio periférico Consolidaciones lobares, a menudo unilaterales
Laboratorio Marcadores inflamatorios elevados, infecciones no confirmadas PCR/antígenos/serología +/− Leucocitosis, procalcitonina elevada
Respuesta a esteroides A menudo rápida (pero no en todos) Con cautela, según indicación No es terapia de base

Qué hacer para el paciente y el médico: lista de verificación corta y práctica

Esto no sustituye una consulta médica, sino que sirve de guía para que la conversación con el profesional sea concreta.

  1. Preguntar y contar con franqueza sobre el vapeo. Incluyendo THC, CBD, origen de los cartuchos y modos de uso (temperatura, «en seco», etc.).
  2. Documentar la imagen clínica. Radiografía en todos los casos sospechosos; TC según criterio médico. Medir saturación al aire.
  3. Excluir infecciones. PCR/antígenos, cultivos según indicación. El diagnóstico de EVALI se establece cuando no se confirman alternativas.
  4. Terapia. Oxígeno, soporte, terapia antibiótica empírica hasta descartar infección; esteroides sistémicos según la situación clínica y bajo control médico.
  5. Abstinencia de vapeo. Sin esto, el riesgo de recidiva persiste. Ayudan los programas de abandono de nicotina: Smokefree.gov, recursos del CDC, American Lung Association, a nivel global — OMS: dejar el tabaco.
  6. Seguimiento. Reevaluación a las 4–12 semanas: síntomas, saturación, pruebas de función pulmonar (incluida la DLCO) y, según indicación, TC. No intentar demostrar valentía.

Política y realidad: cómo reducir el riesgo a nivel del mercado

El escenario del mercado «gris», donde cartuchos con THC y mezclas exóticas circulan entre conocidos y tiendas anónimas, es el ambiente ideal para repetir la historia de 2019. Medidas que funcionan en la práctica: cadenas de suministro transparentes, control de rellenos, requisitos sobre los regímenes de temperatura de los dispositivos, prohibición de diluyentes aceitosos y programas de educación para adolescentes (no solo «prohibir», sino también «cómo salir del hábito»). La dura verdad: donde un adolescente no tiene acceso gratuito a ayuda para dejar la nicotina, las prohibiciones por sí solas ayudan poco.

Preguntas frecuentes breves

¿Se puede desarrollar EVALI sin THC?

Se han descrito casos entre usuarios de líquidos con nicotina, pero el brote estuvo fuertemente vinculado a aditivos oleosos en cartuchos de THC y a fuentes «informales». No existe una fórmula «universalmente segura».

Si dejo de vapear un mes y luego vuelvo, ¿el riesgo desaparecerá?

No. Las recidivas son más frecuentes en quienes retornan al vapeo después de EVALI. Si ya hubo un episodio, eso es una señal de alarma permanente.

No siento disnea. ¿Hacer pruebas de función pulmonar?

Conviene discutirlo con el médico. La reducción de DLCO puede persistir con síntomas mínimos, y es importante saberlo al planificar la actividad física y la rehabilitación.

Conclusiones sin moralizar

Las lecciones de EVALI son simples y incómodas. Primero, la química importa: fuentes, aditivos y temperaturas no son «detalles», sino los límites entre «está bien» y cuidados intensivos. Segundo, los pulmones recuerdan: la reducción de DLCO y la astenia pueden durar más que los titulares. Y tercero, el mejor predictor de recidiva es volver al hábito. Si se apuesta por algo, que sea el apoyo para dejar la nicotina, la conversación honesta y el control periódico, no un «truco inteligente» de un foro.

Materiales adicionales: American Lung Association: EVALI, recursos para adolescentes sobre dejar el vapeo.


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