El Ministerio de Finanzas ha puesto en discusión una gran actualización fiscal: la tasa básica del IVA sube del 20% al 22% desde el 1 de enero de 2026; el paquete también incluye cambios en las contribuciones sociales, la eliminación de parte de las ventajas para las pequeñas y medianas empresas y una nueva configuración fiscal para el mercado de casas de apuestas. En resumen, el Estado intenta cubrir objetivos presupuestarios de forma amplia, lo que casi siempre significa una reetiquetación de precios, salarios y modelos de negocio. Analizamos sin pánico, pero con honestidad: qué cambia concretamente, a quién afectará más y cómo prepararse.
Qué propone exactamente el Ministerio de Finanzas (y dónde están los puntos delicados)
Primero y principal: IVA al 22% en lugar del 20% desde 2026. La tasa reducida del 10% para bienes socialmente relevantes (parte de la canasta básica, medicamentos, productos para niños, algunas publicaciones impresas) se mantiene, y la tasa cero para exportaciones también. Ese es el marco oficial del paquete presupuestario presentado al Gobierno. Para las empresas esto implica rehacer listas de precios y contratos, cajas registradoras y ERP, además de trabajar con atención en los anticipos al cierre del año.
Segundo: reducción del límite de facturación para acogerse al régimen simplificado, tras la cual surge la obligación de pagar IVA. La propuesta suena dura: de los actuales 60 millones a 10 millones de ₽ al año. La lógica del Ministerio es ampliar la base del IVA y frenar la fragmentación de empresas. En el debate público se mencionan alternativas (por ejemplo, 30 millones de ₽ o ajustes sectoriales), pero la señal básica del paquete es un giro hacia una entrada más temprana al IVA para el régimen simplificado. Es importante seguir la redacción en la segunda lectura: el umbral es una cifra política y puede ajustarse.
Tercero: contribuciones sociales: eliminación de ventajas para parte de las PYMES. Para empresas de ciertos sectores (comercio, construcción, extracción) el Ministerio propone suprimir las tarifas reducidas y aplicar las generales: 30% dentro de la base máxima de cotización y alrededor del 15% por encima de ella. Actualmente la base máxima para 2025 es de 2,759 millones de ₽ por persona; en 2026 se recalculará, pero el orden de magnitud se mantendrá. Para sectores productivos “prioritarios” se planea mantener la ventaja del 15% por encima de 1,5 veces el salario mínimo. Esta es la parte más sensible del paquete para negocios intensivos en mano de obra.
Cuarto: impuestos para casas de apuestas. Se propone gravar con un 5% las apuestas aceptadas como impuesto sobre el juego y aplicar un 25% al impuesto sobre beneficios (en esencia, consolidar un umbral más alto para un sector con grandes volúmenes y baja contribución fiscal). La medida no afecta a la economía en general, pero es simbólica: el Estado busca ingresos en los perímetros menos gravados.
Finalmente, en algunos materiales aparece la idea de computar contribuciones sociales por los directivos al menos al nivel del salario mínimo en casos de salarios oficiales sospechosamente bajos. Es una medida para combatir esquemas y podría formalizarse como un “pago mínimo” ante “salarios cero” de directores. Conviene seguir las formulaciones finales en las publicaciones oficiales.
Precios e inflación: cuánto pagaremos de más en caja (y cuándo se notará)
La matemática es simple: al pasar del 20% al 22% el crecimiento relativo de la “componente IVA” es 1,22/1,20, es decir, aproximadamente +1,67%. Eso no significa que todos los precios suban uniformemente 1,67%: en la práctica el traspaso es parcial: unos lo trasladarán todo al precio, otros parte, y otros lo compensarán con margen. Además, una porción significativa de la canasta seguirá gravada al 10% o al 0%. Pero en las tasas y servicios “masivos” el efecto será visible más rápido.
La experiencia de 2019 (subida del 18% al 20%) es útil como referencia: entonces el Banco de Rusia estimó la contribución del IVA a la inflación en torno a 0,6–0,7 puntos porcentuales. El pico fue a corto plazo y luego el efecto se disipó. En este caso el contexto es distinto (estructura de la demanda, tipo de cambio, precios regulados), pero el orden de magnitud sugerido por la práctica es realista: de golpe “más medio punto a un punto” en la inflación anual.
Los plazos de traslado a precios suelen “diluirse”: algunos agentes reescriben precios desde enero, otros “alcanzarán” la subida en primavera, especialmente en segmentos con contratos largos. Una cuestión aparte son las cadenas de suministro importadas, donde el tipo de cambio y la logística pueden superar cualquier factor fiscal. A corto plazo una familia notará la diferencia no en cada línea del ticket, sino “en el total del mes”.
Hay factores compensatorios: una política monetaria estricta puede amortiguar el segundo efecto inflacionario, y mantener el 10% en categorías socialmente relevantes atenúa el golpe en la canasta básica. Pero es un “mix”: en servicios y bienes no alimentarios sin beneficios fiscales el aumento será más notable.
Para aterrizarlo: electrodomésticos, materiales de construcción, servicios de pago y servicios B2B sin preferencia fiscal son áreas de reajustes rápidos. Un supermercado con un “ticket medio” sufrirá menos por la presencia de ítems al 10%, pero las líneas no alimentarias elevarán el total a pagar.
Ciudadanos y mercado laboral: cómo afectará a salarios, empleo y la economía informal
El punto más desagradable para empleados en comercio, construcción y extracción es la posible eliminación de las contribuciones reducidas para empleadores. Hoy muchas PYMES operan con un esquema combinado: 30% sobre parte del salario hasta 1,5 veces el salario mínimo y alrededor del 15% sobre el resto. Si se elimina la ventaja, un 30% “plano” recaería sobre toda la masa salarial dentro de la base máxima: en empresas intensivas en trabajo eso es mucho. Para un empleado con un salario de 80 000 ₽ el aporte mensual aumentaría aproximadamente 6–8 mil ₽: dinero que la empresa intentará trasladar al precio, compensar reduciendo el salario neto o optimizando la plantilla.
El punto débil es la tentación de prácticas informales. Cuanto mayor sea la carga fiscal sobre el trabajo, más fuerte será el incentivo a simplificar. Por eso el regulador discute mecanismos “umbral” (por ejemplo, aportes mínimos para directivos) para tapar agujeros clásicos como “director con salario cero y bonificaciones en sobres”. Pero la lucha contra los esquemas es un juego de gato y ratón: si se aprietan demasiado las tuercas, parte del microcomercio podría ir a la sombra.
Para las familias eso se verá no solo en precios sino también en las tasas de actualización salarial: empresas con márgenes ajustados serán más cautas al subir sueldos oficiales, y la “decimotercera paga” y los bonos estarán sujetos a KPIs más estrictos. El mercado laboral responderá de forma asimétrica: tecnología de la información, industria y logística, donde las ventajas se mantienen o se conservan, sufrirán menos; el comercio minorista y la construcción, más.
Si tiene cargas crediticias, prepárese para un escenario de aumento progresivo: no una catástrofe, pero tampoco despreocupación. La canasta alimentaria se sostiene gracias a la tasa del 10%, pero los servicios domésticos y las compras no alimentarias consumirán parte del colchón más rápido que en un año “tranquilo”. El consejo financiero es simple: evitar pagos aplazados impulsivos, planificar compras grandes antes de la revisión general de precios y tener un fondo de reserva de 2–3 meses de gastos.
Empresas: a quién presionará más y dónde se puede compensar
Las grandes empresas, curiosamente, soportarán el aumento del IVA con dolor pero con técnica: tienen cadenas largas de IVA soportado/rehabilitado, cláusulas contractuales de “escalado”, equipos de contabilidad y asesoría legal. El principal riesgo son las turbulencias contractuales al cierre del año: conviene dejar por escrito en los acuerdos adicionales el procedimiento de revisión de precios “por cambios en la normativa fiscal” y el tratamiento de anticipos/entregas antes y después del 1 de enero.
Las pequeñas y medianas empresas en retail, construcción y extracción corren mayor riesgo: además del +2 p.p. en el IVA, se enfrentan al regreso a tarifas generales de contribuciones sociales. El “golpe doble” aumentará los costes ya aquí y ahora. Para microempresas en régimen simplificado es además problemática la perspectiva de un “ingreso temprano” al IVA por la reducción del umbral de facturación: facturas, declaraciones y revisiones fiscales son gastos y procesos, no solo “papeleos”. Para algunos el umbral de 10 millones de ₽ será incentivo a la fragmentación, precisamente lo que el regulador busca evitar.
¿Dónde buscar colchones? Primero, reorganice cuidadosamente el surtido: aumentar la proporción de artículos al 10% y con demanda flexible es una oportunidad para sostener el ticket. Segundo, renegocie condiciones con proveedores: si ellos están en régimen general y cuentan con IVA soportado elevado, hay argumentos para negociar. Tercero, automatice contabilidad y procesos: el paso al 22% es una buena excusa para ordenar ERP/política contable y eliminar soluciones manuales.
Y además: tenga en cuenta la base máxima de cotización (para 2025 es 2,759 millones de ₽ por empleado; la cifra de 2026 se actualizará por decreto). Para profesionales de altos ingresos la carga por encima de la base baja de ~30% a ~15%, y esa ventana se puede usar al diseñar contratación y bonus. Siga el decreto anual y actualice las calculadoras. Nota oficial del Servicio Federal de Impuestos sobre la base máxima para 2025.
Finalmente, si trabaja en sectores productivos “prioritarios” (se mencionaron electrónica y manufactura avanzada) lea con atención las condiciones para mantener las ventajas en contribuciones: el diablo está en los códigos de actividad OKVED y en los criterios específicos. La ventaja del 15% por encima de 1,5 veces el salario mínimo no se aplica automáticamente; hay que cumplir el perfil.
Presupuesto y efectos macro: para qué es todo esto y qué esperar en cifras
El IVA es uno de los principales aportantes al presupuesto federal. La analogía histórica: la subida de 2019 de +2 p.p. aportó cientos de miles de millones de ₽ anuales. Evaluaciones internacionales muestran que cada punto porcentual del IVA añade en promedio alrededor de 0,3–0,5% del PIB en ingresos. Traducido a las escalas actuales, +2 p.p. son ya unas décimas de punto del PIB a favor de las arcas.
Pero no hay “comidas gratis”: el IVA tradicionalmente presiona al consumo y al crecimiento, aunque no de forma dramática. En 2019 la contribución inflacionaria fue modesta y breve, pero entonces no se superpusieron ajustes tan notables en contribuciones sociales para las PYMES. Ahora la mezcla es más compleja: en ciertos sectores aumentará el coste laboral, lo que reforzará la presión sobre los precios finales y potencialmente incrementará la economía informal.
El foco selectivo en las casas de apuestas busca densificar la base fiscal en sectores de alta rotación y baja contribución. Un 5% sobre el volumen de apuestas más un 25% sobre beneficios pueden aumentar sensiblemente la aportación del sector al presupuesto. Para la inflación y el consumo amplio la medida es neutral, pero para el patrocinio deportivo y los derechos mediáticos puede tener efectos indirectos.
Procedimentalmente: el paquete ya fue presentado al Gobierno junto con los parámetros del presupuesto 2026–2028. Luego sigue la Duma Estatal, donde se pueden ajustar cifras (sobre todo el umbral de IVA para el régimen simplificado y la lista de sectores en contribuciones). Empresas y ciudadanos harían bien en partir del escenario base “desde el 1 de enero de 2026” y prepararse con antelación, en lugar de llevarse sorpresas en diciembre. Centro de prensa del Ministerio de Finanzas.
Cómo prepararse: lista de verificación para personas y empresas
Para ciudadanos. Planifique compras grandes sujetas a la tasa del 20%: electrodomésticos, reformas y algunos servicios pagos. No es necesario comprar “todo de golpe”, pero tiene sentido sincronizar gastos con la revisión de precios en enero. Revise el presupuesto familiar respecto a suscripciones y servicios fijos: a fin de año los proveedores suelen anunciar nuevas tarifas. Tener un colchón de 2–3 meses de gastos es imprescindible en cualquier fase del ciclo, y ahora más aún.
Para trabajadores por cuenta propia y microempresas en régimen simplificado. Modele la facturación de 2026: ¿va a superar el nuevo umbral de IVA (10–30 millones de ₽ en los escenarios discutidos)? Si el riesgo es alto, prepare procesos de contabilización del IVA y gestión de facturas. Revise contratos en busca de cláusulas fiscales y procedimientos de revisión de precios. Reconfigure el surtido hacia artículos con IVA al 10% y con demanda sensible.
Para empresas con alta masa salarial. Recalcule contribuciones sociales bajo ambos escenarios: “como está” y “sin ventaja”. Tenga en cuenta el umbral de 1,5 veces el salario mínimo y la base máxima. Realice pruebas de estrés del modelo de precios: qué ocurre con el margen bruto si se traslada total o parcialmente el 22% a los precios finales. Presupueste la actualización de ERP/cajas, la formación de contabilidad y la comunicación con clientes y proveedores.
Para todos. Siga las publicaciones oficiales: son las que fijan las formulaciones finales. Use entornos de prueba legales y contables en CRM/ERP para ensayar el arranque de enero “en seco”: con entregas de prueba, anticipos y ajustes. Y prepare comunicaciones explicativas para clientes y empleados: cuando la gente entiende lo que ocurre, enfrenta con más calma las actualizaciones de precios. Página del centro de prensa del Ministerio de Finanzas.