Con los iPhone normalmente todo es ridículamente sencillo: lo sacas de la caja, lo enciendes, inicias sesión en tu Apple ID y luego viene la magia. Hasta que en esa magia aparece internet real con un proveedor defectuoso, bloqueos extraños y un círculo de carga eterno. En cierto momento incluso el dueño del iPhone más avanzado se hace la triste pregunta: ¿será que el problema está en el DNS y no en que “otra vez todo se rompió”?
Para no convertirte en la persona que reinicia el teléfono cinco veces esperando un milagro, investigué cómo funciona realmente el DNS en iOS, dónde cambiarlo y cuáles son las opciones razonables. Además, un poco de sentido común cínico, como siempre.
Qué es el DNS en el iPhone y por qué importa
El DNS en el iPhone funciona con la misma lógica que en cualquier otro dispositivo. Cuando abres un sitio o una aplicación, el sistema primero pregunta a un servidor DNS: “¿dónde está ese dominio?”. Obtiene una IP y solo después se conecta a la red. Si el DNS va lento, miente o introduce redirecciones extrañas, lo verás como cargas eternas, errores o anuncios muy raros.
Tuve un periodo en el que YouTube en la Wi‑Fi de casa cargaba como en 2008 con EDGE, aunque la velocidad de internet era bastante aceptable. No tenía sentido cambiar el teléfono; el router funcionaba bien con el resto de dispositivos. Resultó que el proveedor usaba sus propios servidores DNS, que o bien estaban saturados o estaban mal configurados. Tras cambiar a DNS públicos decentes, todo volvió a la normalidad.
En la práctica hay tres escenarios que merece la pena resolver:
- Configurar un DNS correcto para la Wi‑Fi doméstica en el iPhone, para no depender de las ocurrencias del proveedor.
- Activar un DNS privado mediante una aplicación, si se quiere cifrado y filtrado de basura.
- No hacer nada extra si tienes un iPhone corporativo con ajustes estrictos de seguridad.
Y ahora, al grano práctico, sin misticismo comercial.
Cómo cambiar el DNS en el iPhone: instrucción paso a paso
El principal matiz: en iOS no hay una casilla bonita de sistema “DNS privado” como en Android moderno. En los ajustes estándar solo cambias el DNS para una red Wi‑Fi concreta. Para datos móviles, sin perfiles ni aplicaciones, no hay opciones. No es un error, es la filosofía de Apple.
Así se hace en cualquier iPhone actual:
Paso 1. Abrir los ajustes de Wi‑Fi
Abre la app Ajustes en la pantalla principal. Es ese engranaje gris que abres cuando algo va mal. Luego busca la sección Wi‑Fi; suele estar en la parte superior de la lista, justo después de tu perfil de Apple ID.
Paso 2. Elegir la red adecuada
En la lista de redes localiza la que tiene la marca de estar conectada. Junto al nombre aparecerá una marca. Importante: solo puedes cambiar el DNS para la red a la que estás conectado ahora mismo. Si quieres configurar otra red, conéctate primero a ella.
Pulsa el icono i a la derecha del nombre de la red. Es esa letra pequeña dentro de un círculo: ahí están todos los ajustes detallados de la conexión.
Paso 3. Ir a la configuración de DNS
Se abre la pantalla con la información de la red: dirección IP, máscara de subred, router y demás datos técnicos. Desplázate hasta la opción Configurar DNS. Por defecto aparece Automático, lo que significa que el iPhone usa los servidores DNS que le asigna el router, y el router suele obtenerlos del proveedor.
Toca esa opción.
Paso 4. Cambiar a modo manual
En el menú verás dos opciones: Automático y Manual. Selecciona Manual. Aparecerá una lista de servidores DNS que se están utilizando ahora. Normalmente hay una o dos direcciones del proveedor o del router.
Paso 5. Eliminar los servidores antiguos
Desliza a la izquierda cada servidor de la lista y pulsa el botón rojo Eliminar. O toca el signo menos rojo si está disponible. Sí, tendrás que borrar todas las entradas existentes. Es normal, ahora añadiremos nuevas.
Paso 6. Añadir nuevos servidores DNS
Ahora pulsa el botón Añadir servidor en la parte inferior. Aparecerá un campo para escribir. Introduce la dirección IP del servidor DNS que deseas usar. Recomiendo usar opciones públicas comprobadas:
- Cloudflare:
1.1.1.1y1.0.0.1 - Quad9:
9.9.9.9y149.112.112.112 - Google DNS:
8.8.8.8y8.8.4.4
Introduce las direcciones una por una. Tras escribir la primera vuelve a pulsar Añadir servidor para la segunda. Normalmente son suficientes dos direcciones: principal y secundaria. Si la principal no responde, el sistema preguntará a la secundaria.
Yo suelo usar Cloudflare porque son rápidos, estables y no suelen verse implicados en escándalos de registro masivo. Además tienen una aplicación útil para ajustes más avanzados, pero de eso hablaré después.
Paso 7. Guardar los cambios
Una vez añadidos los servidores, pulsa Guardar en la esquina superior derecha. Regresa a la pantalla de información de la red. Listo, la configuración ha concluido. Ahora esa red Wi‑Fi en particular usará los servidores DNS que elegiste.
Comprobación del funcionamiento
Para confirmar que todo funciona, abre Safari u otro navegador y visita un par de sitios. Si todo está bien, las páginas deberían cargarse como antes o incluso más rápido. Si algo falla, vuelve a la configuración de DNS y verifica que escribiste las direcciones correctamente.
Importante: estas opciones se aplican solo a la red Wi‑Fi concreta. Si te conectas a otra Wi‑Fi o cambias a datos móviles, se usarán los DNS estándar. Si quieres un DNS para todas las conexiones, incluidos los datos móviles, tendrás que usar aplicaciones. Más adelante lo explico.
DNS privado en el iPhone: cómo hacerlo mediante aplicaciones
Ahora sobre el DNS privado en el iPhone. Sí, iOS admite DNS cifrado. No, Apple no ofrece un botón sencillo de “activar” para usuarios comunes. Esto se hace mediante perfiles de configuración o con aplicaciones que crean una VPN local y capturan las consultas DNS.
La opción más sensata para una persona normal, y no para un administrador móvil, es usar aplicaciones fiables:
- Cloudflare 1.1.1.1
- AdGuard DNS o AdGuard VPN
- NextDNS
El procedimiento suele ser el mismo:
- Abres App Store en tu iPhone.
- Descargas la aplicación DNS que hayas elegido.
- La ejecutas y completas la configuración básica.
- Permites la creación de un perfil VPN cuando el sistema lo solicite.
- Activas el interruptor dentro de la aplicación.
A partir de ahí, todas las consultas DNS se envían al servidor privado elegido por el desarrollador de la aplicación o por ti. Esto funciona tanto en Wi‑Fi como en datos móviles. Es, en esencia, el DNS para todo el tráfico que no está disponible en los ajustes estándar.
Probé AdGuard DNS durante varios meses: funcionó de manera estable, la publicidad en navegador y aplicaciones se redujo bastante y YouTube empezó a abrirse más rápido. Lo único molesto fue el icono permanente de la VPN en la barra de estado. No todo el mundo lo lleva bien psicológicamente.
Los inconvenientes son evidentes:
- En la barra de estado aparece el icono de la VPN y a algunas personas eso les molesta.
- Algunas aplicaciones bancarias y corporativas no aceptan la presencia de una VPN, aunque sea local, y pueden comportarse de forma extraña.
- Empiezas a confiar tu tráfico no solo a Apple y al operador, sino también al desarrollador de la aplicación. Hay que ser consciente de ello.
No obstante, es el único método razonable para tener algo parecido a un DNS privado a nivel de sistema en todas las redes a la vez, sin andar creando perfiles a mano.
DNS para YouTube, juegos y streaming en el iPhone
Un problema aparte son YouTube, Netflix, juegos y todo lo que necesita ping estable y canales regulares. Ahí es donde la gente busca ajustes mágicos que supuestamente aceleran todo.
¿Qué beneficio real aporta un DNS decente en estos casos?
- Los dominios de servicios de vídeo y servidores de juego se resuelven más rápido y con más estabilidad, con menos retrasos inútiles a nivel de DNS.
- Menos redirecciones torcidas y experimentos del operador si este tiende a manipular el tráfico.
- Al usar servicios como AdGuard DNS, muchos dominios de publicidad y rastreo empiezan a bloquearse.
La estrategia que suele funcionar mejor:
- Configurar Cloudflare 1.1.1.1 como DNS principal para la Wi‑Fi de casa a través del menú «Configurar DNS».
- Si quieres filtrado de publicidad y rastreadores, probar AdGuard DNS mediante la aplicación o un perfil separado.
Es importante no esperar del DNS cosas que no puede hacer. No va a eliminar toda la publicidad de YouTube dentro del vídeo, no va a eludir una suscripción de pago ni va a acelerar la descarga de una actualización grande en una red lenta. Solo elimina retardos y basura que aparecen antes de que el cliente se conecte al servidor real.
Tuve un caso con un juego que siempre fallaba por timeout al conectar al servidor. No era la velocidad de internet, sino que el DNS del proveedor resolvía mal los dominios del juego y muchas consultas se perdían. Tras cambiar a Cloudflare, el problema desapareció. El ping siguió igual, pero la estabilidad de la conexión aumentó considerablemente.
Cuándo el DNS no ayudará y qué hacer entonces
Hay situaciones en las que cambiar el DNS no sirve de nada, y eso es normal. Si tienes un canal físicamente malo, si el operador limita la velocidad o si el servidor al que te conectas está saturado, el DNS no es una solución milagrosa.
El DNS resuelve nombres de dominio en direcciones IP. Todo lo que sucede después —velocidad de descarga, calidad de streaming, estabilidad de la conexión— depende de otros factores. Si YouTube va lento porque tu proveedor no aguanta la carga por la noche, ningún DNS lo arreglará.
En esos casos conviene considerar una VPN real (no solo una app DNS), cambiar de tarifa o incluso de proveedor. Pero primero vale la pena comprobar si el DNS es el cuello de botella. Es rápido, gratuito y sin complicaciones.
Si te basta con que todo “más o menos funcione”, puedes no tocar nada. Pero si ya te topaste con una carga eterna de vídeos, bloqueos extraños, redirecciones repentinas y la costumbre del proveedor de insertar sus propias páginas, el primer paso es muy sencillo: pon un DNS correcto para la Wi‑Fi doméstica y, si hace falta, añade un DNS privado mediante una aplicación.
Al final descubres que el iPhone ya funcionaba bien; era el internet que lo rodeaba el que no estaba en forma. Y ajustar el DNS es una solución barata y bastante honesta para poner un poco de orden en ese caos, sin comprar un teléfono nuevo ni andar trasteando el router con un destornillador.