Kevin Mitnick es un consultor estadounidense en seguridad informática, autor y hacker. Es conocido por su arresto en 1995 y por cumplir cinco años de prisión por diversos delitos informáticos y conexos. Su persecución, arresto, juicio y condena, así como la cobertura periodística, los libros y las películas relacionados, fueron todos controvertidos.
Mitnick comenzó a interesarse por el hackeo en la adolescencia, cuando vulneró el sistema informático de la empresa Digital Equipment Corporation (DEC) y copió su software. Por ello fue condenado en 1988 a un año de prisión. Más tarde accedió al buzón de voz de la compañía Pacific Bell. Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Mitnick obtuvo acceso no autorizado a decenas de redes informáticas mientras estaba prófugo. También usó la ingeniería social para engañar a personas y obtener información de ellas.
En 1995 Mitnick fue arrestado acusado de robar 20.000 números de tarjetas de crédito y de vulnerar los sistemas de empresas como Motorola, Nokia y Sun Microsystems. También se le acusó de atacar el ordenador del experto en seguridad Tsutomu Shimomura, quien colaboró con el FBI para rastrearlo. Mitnick pasó cinco años en prisión, de los cuales ocho meses los cumplió en aislamiento, porque el juez consideró que podía lanzar misiles nucleares mediante un teléfono. Además se le prohibió usar ordenadores e internet durante tres años después de su liberación.
Desde 2000 Mitnick trabaja como consultor de seguridad exitoso, conferenciante y autor. Dirige la firma Mitnick Security Consulting, LLC. También es director de hacking y copropietario de la empresa de formación en seguridad KnowBe4, y miembro activo del consejo de administración de Zimperium, una empresa que desarrolla un sistema de prevención de intrusiones para dispositivos móviles. Ha escrito varios libros sobre su experiencia como hacker y en seguridad, como «El arte del engaño», «El arte de la intrusión» y «El fantasma en los cables».
Creo que Mitnick fue tanto delincuente como genio. Violó la ley y perjudicó a personas y empresas con sus acciones, por lo que debía asumir responsabilidades. Sin embargo, también poseía habilidades y conocimientos únicos en seguridad informática y hackeo, que podía emplear con fines beneficiosos. Considero que logró cambiar su vida tras la prisión y convertirse en un miembro útil de la sociedad.