El ciberdelito es una actividad delictiva que utiliza o ataca un ordenador, una red informática o un dispositivo de red. Los ciberdelincuentes pueden tener distintos objetivos y motivos: obtener beneficio económico, dejar fuera de servicio sistemas, espionaje, terrorismo, etc. El ciberdelito es relativamente nuevo, pero extremadamente peligroso y de rápida evolución, con un carácter transfronterizo, altamente intelectual y organizado, que amenaza diversos bienes jurídicos protegidos (la persona, la sociedad, el Estado).
La ciberguerra es un conflicto entre Estados o actores no estatales en el ciberespacio que emplea ciberarmas para lograr objetivos políticos, económicos o ideológicos. La ciberguerra puede acompañar o sustituir la guerra tradicional, y también puede formar parte de una guerra híbrida. La ciberguerra puede tener consecuencias graves para la seguridad nacional, la infraestructura crítica, el orden público y las relaciones internacionales.
La línea entre el ciberdelito y la ciberguerra no siempre está claramente definida, porque los mismos métodos y medios pueden usarse tanto con fines delictivos como militares. Sin embargo, se pueden señalar algunos criterios que ayudan a distinguir estos dos fenómenos:
- Sujetos. El ciberdelito lo cometen individuos o organizaciones privadas sin estatus oficial ni apoyo estatal. La ciberguerra la libran Estados o sus aliados, agentes o mercenarios.
- Objetivos. El ciberdelito está motivado principalmente por beneficio financiero o venganza personal. La ciberguerra se dirige a conseguir ventajas estratégicas o tácticas en un conflicto o a desestabilizar al enemigo.
- Escala. El ciberdelito suele limitarse a uno o varios objetivos y no afecta a sectores enteros o regiones. La ciberguerra puede tener un alcance amplio y afectar a múltiples objetivos simultáneamente.
- Consecuencias. El ciberdelito causa perjuicios a víctimas individuales u organizaciones en forma de pérdida de datos, dinero o reputación. La ciberguerra puede provocar graves interrupciones en el funcionamiento de sistemas de servicios esenciales, de defensa o de gestión, así como escalar hacia una guerra cinética.
Como vemos, el ciberdelito y la ciberguerra tienen mucho en común, pero también diferencias importantes. Sin embargo, estas diferencias pueden volverse menos evidentes en condiciones de globalización, digitalización y politización del ciberespacio. Por ello es necesario desarrollar la cooperación internacional y la regulación jurídica en materia de ciberseguridad, así como aumentar la concienciación y la responsabilidad de todos los participantes del entorno cibernético.