Ciberguerra: ¿una amenaza o un reto para la seguridad internacional?

Ciberguerra: ¿una amenaza o un reto para la seguridad internacional?
El futuro de las guerras cibernéticas: qué nos espera

La guerra cibernética es un conflicto entre Estados o actores no estatales en el ciberespacio que utiliza ciberarmas para alcanzar objetivos políticos, económicos o ideológicos. La guerra cibernética puede acompañar o sustituir a la guerra tradicional, así como formar parte de una guerra híbrida. Puede tener consecuencias serias para la seguridad nacional, las infraestructuras críticas, el orden público y las relaciones internacionales.

La guerra cibernética no es un fenómeno nuevo, pero en los últimos años ha adquirido una escala e intensidad nuevas. En 2020 el mundo se enfrentó a una serie de ciberataques de gran alcance y complejidad que afectaron a distintos sectores y regiones. Por ejemplo:

- Ataque a la red de estaciones de servicio estadounidenses Colonial Pipeline, que provocó su colapso y la escasez de combustible en varios estados de EE. UU.

- Ataque al servicio de salud irlandés, que paralizó su funcionamiento e impidió que las personas se registraran para la vacunación o solicitaran cita médica.

- Ataque a SolarWinds, proveedor de software de gestión de redes, que permitió a los atacantes acceder a datos de miles de clientes de SolarWinds, incluidas organizaciones gubernamentales y empresas de EE. UU.

- Ataque a Microsoft Exchange Server, servidor de correo utilizado por millones de organizaciones en todo el mundo. Los ciberdelincuentes explotaron cuatro vulnerabilidades en el software e instalaron código malicioso en los equipos de las víctimas.

Estos y otros ejemplos muestran que la guerra cibernética se está convirtiendo en una amenaza cada vez más real y peligrosa para la comunidad internacional. Por eso es importante entender qué tendencias y desafíos moldearán el futuro de las guerras cibernéticas y cómo se pueden prevenir o reducir los riesgos de escalada del conflicto en el ciberespacio.

Tendencias y desafíos de las futuras guerras cibernéticas

Entre las principales tendencias y desafíos que marcarán el futuro de las guerras cibernéticas se pueden destacar las siguientes:

- Aumento en el número y la complejidad de los ciberataques. Con el desarrollo de las tecnologías y la mayor accesibilidad a internet crece el número de actores potenciales y de objetivos para los ataques. Además, los atacantes mejoran continuamente sus métodos y herramientas, usando inteligencia artificial, aprendizaje automático, análisis de grandes datos y otras innovaciones. Esto hace que los ciberataques sean más sigilosos, adaptativos y eficaces.

- Ampliación del espectro de objetivos y consecuencias de los ciberataques. Los ataques pueden dirigirse no solo a sistemas informáticos y redes, sino también a objetos físicos y personas. Por ejemplo, se pueden atacar sistemas de control industrial, redes energéticas, sistemas de transporte, sistemas de soporte vital, sistemas bancarios, redes de comunicaciones y otros elementos de la infraestructura crítica. Estos ataques pueden causar pérdidas materiales significativas, desastres ambientales, víctimas humanas y caos social.

- Difuminación de las fronteras entre ciberdelincuencia y guerra cibernética. Los mismos métodos y herramientas pueden emplearse con fines criminales o militares. Además, los Estados pueden usar o apoyar a actores no estatales para llevar a cabo ciberataques bajo una falsa bandera o para eludir el derecho internacional. Esto complica la atribución de responsabilidades por los ataques y la aplicación de normas y tratados existentes.

- Insuficiente cooperación y regulación internacional en materia de ciberseguridad. A pesar de la mayor concienciación sobre los riesgos de la guerra cibernética, la comunidad internacional no ha alcanzado consenso sobre la definición, la clasificación y las reglas de conducta en el ciberespacio. Los tratados y convenios existentes no siempre reflejan adecuadamente la especificidad del conflicto cibernético ni las preocupaciones de todas las partes interesadas. Además, hay diferencias en los enfoques de ciberseguridad entre regiones y países.

Medidas para prevenir o reducir los riesgos de escalada en el ciberespacio

Para prevenir o reducir los riesgos de escalada en el ciberespacio es necesario adoptar las siguientes medidas:

- Fortalecer la protección de los sistemas informáticos y las redes frente a ciberataques. Esto implica aplicar tecnologías modernas de protección de la información, actualizar el software, formar al personal en buenas prácticas de ciberhigiene, y realizar auditorías y pruebas de seguridad periódicas.

- Desarrollar la capacidad para detectar, repeler y frenar ciberataques. Esto requiere crear unidades especializadas en la lucha contra las ciberamenazas, y elaborar estrategias y doctrinas de seguridad de la información.

- Cooperar con otros Estados y organizaciones internacionales en asuntos de ciberseguridad. Esto incluye participar en diálogos y negociaciones para definir normas y principios de conducta en el ciberespacio, intercambiar información y experiencia para prevenir e investigar ciberataques, prestar asistencia mutua a los países afectados, y colaborar en la formación de especialistas en ciberseguridad.

- Desarrollar la ciber-diplomacia como herramienta para reforzar la confianza y la cooperación en el ciberespacio. La ciber-diplomacia consiste en usar internet y las tecnologías de la información y la comunicación para abordar cuestiones diplomáticas. Puede contribuir a promover intereses exteriores, ampliar canales de comunicación e interacción con distintas partes interesadas, aumentar la transparencia de las acciones estatales en el ciberespacio y mejorar la imagen y reputación del país.

- Respetar el derecho internacional y la soberanía de otros Estados en el ciberespacio. Esto supone reconocer que el derecho internacional es aplicable al ciberespacio y que los Estados son responsables de sus actos y omisiones en él. También implica respetar la integridad territorial y la no intervención en asuntos internos de otros Estados, así como proteger los derechos humanos y la libertad de expresión en internet.

Conclusión

La guerra cibernética es una realidad del mundo contemporáneo que representa una amenaza seria para la paz y la seguridad internacionales. Para prevenir o reducir los riesgos de escalada en el ciberespacio es necesario reforzar la protección de los sistemas informáticos y las redes, desarrollar la capacidad de detección y respuesta a ciberataques, cooperar con otros Estados y organizaciones internacionales en materia de ciberseguridad, impulsar la ciber-diplomacia como instrumento de confianza y colaboración, y respetar el derecho internacional y la soberanía de los demás Estados en el ciberespacio. Solo así se puede construir un espacio digital seguro y estable para todos.

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