¿Qué tienen en común una tormenta en el mar y las intervenciones cambiarias?
Cuando en el aire se siente la tormenta, el navegante comprueba la brújula, y los economistas —las cotizaciones del Brent. La caída del petróleo hasta $50 no es solo un titular de un foro de traders, sino una amenaza real para el tipo de cambio del rublo. Y aquí interviene un segundo actor: el Ministerio de Finanzas con sus compras de divisas según la "regla presupuestaria". Suena aburrido, pero solo hasta que queda claro: estos dos factores —el precio del petróleo y el volumen de compras de divisas— pueden literalmente hundir al rublo. O bien mantenerlo a flote, si las circunstancias se alinean a favor.
¿Qué pasa con el precio del petróleo y por qué es importante?
El precio del Brent es el nervio de la economía rusa. Con el petróleo por encima de $70, el presupuesto respira con libertad y el rublo se siente relativamente seguro. Pero cuando las cotizaciones van hacia $50 —y en los últimos meses cada vez escuchamos más estas previsiones de JPMorgan, Goldman Sachs y otros analistas reputados— el rublo empieza a ponerse nervioso.
Las razones de esa caída pueden ser diversas: aumento de reservas en EE. UU., debilitamiento de la demanda desde China, mayor competencia de petróleo iraní o estadounidense, o incluso el riesgo general de recesión en la economía mundial. Todo ello reduce los ingresos petroleros de Rusia.
- Menos ingresos por exportaciones — menos divisas ingresando.
- Menos divisas — menor oferta de moneda en el mercado.
- Menor oferta — mayor demanda, y por tanto, sube el tipo de cambio del dólar.
¿Y qué ocurre con las compras de divisas? ¿Por qué lo hace el Ministerio de Finanzas?
Aquí todo se reduce a la famosa "regla presupuestaria". Su sentido es suavizar la volatilidad de los ingresos petroleros: si el petróleo está caro, los excedentes se destinan al fondo soberano mediante la compra de divisas; si está barato, al contrario, se venden divisas. Pero en la versión vigente de la regla el énfasis está en las compras, y esto es especialmente sensible cuando el precio del petróleo está justo bajo.
En la práctica funciona así: el Ministerio de Finanzas sale al mercado cada día y compra dólares (junto con yuanes), debilitando al rublo. Teóricamente es un paso razonable: se forma un colchón de seguridad y se fortalece la estabilidad del presupuesto. Pero en el mercado de divisas esto provoca escasez de liquidez en rublos y presión adicional sobre el tipo de cambio.
Lo que es especialmente importante:
- Si con el petróleo en $50 continúan las compras de divisas, se intensifica el efecto de presión sobre el rublo.
- Cuanto más bajo sea el precio del petróleo —menos ingresos por exportaciones— mayor será el efecto de las compras.
- El mercado incorpora estas expectativas por anticipado —y el tipo de cambio sube incluso antes de que ocurran los hechos.
Banco Central de Rusia y Ministerio de Finanzas: ¿equipo o rivales?
Oficialmente actúan en tándem. El banco central es responsable de la estabilidad de precios y el Ministerio de Finanzas de la ejecución del presupuesto. Pero en la realidad sus acciones pueden tener efectos contrapuestos en el mercado. Por ejemplo, el banco central puede contener la inflación subiendo la tasa, reforzando al rublo, mientras que el Ministerio de Finanzas, por su parte, lo debilita con sus compras de divisas.
Esto crea una dinámica curiosa: una entidad pisa el freno y la otra acelera. Y en algún momento esto puede acabar en pérdida de control —especialmente si el petróleo a $50 deja de ser excepción y se convierte en norma.
Escenarios: desde la calma hasta el aviso de tormenta
Intentemos dibujar varios posibles escenarios de desarrollo:
1. Optimista (raro, pero posible)
- Los precios del petróleo se recuperan rápidamente a $70–75.
- El Ministerio de Finanzas reduce los volúmenes de compra de divisas.
- El rublo se fortalece o al menos se estabiliza en el rango de 85–90 por dólar.
2. Realista (el más probable)
- El petróleo se mantiene alrededor de $50–55.
- Las compras de divisas continúan —posiblemente incluso se intensifican.
- El tipo de cambio del rublo se debilita progresivamente, acercándose a 95–100 por dólar.
3. Pesimista (tormenta y pánico)
- El petróleo cae a $45 o menos.
- Las compras de divisas no se suspenden, sino que, por el contrario, se aceleran.
- Surge una escasez de divisas, el rublo pierde rápidamente terreno y supera 105–110.
El tipo de cambio no es solo economía, también es psicología
El mercado no es una hoja de cálculo; es más bien una multitud en una feria: todo depende no solo de los fundamentos, sino también de las expectativas. Si los inversores esperan más caída del petróleo y un aumento de las compras de divisas, empezarán a desprenderse de activos en rublos por adelantado. Eso provoca el efecto de profecía autocumplida: el tipo de cambio sube porque todos piensan que subirá.
En este sentido el contexto informativo juega un papel especial: declaraciones de funcionarios, filtraciones a la prensa, rumores —todo influye en el rublo tanto como las operaciones reales.
¿Yuan y tenge en lugar del dólar?
Merece atención la composición de las compras de divisas. El Ministerio de Finanzas ya hace tiempo que da prioridad al yuan —y aunque desde el punto de vista geopolítico tiene sentido, desde el punto de vista del mercado no siempre salva al rublo. Como el yuan está fuertemente vinculado al dólar, cualquier movimiento del dólar se refleja también en él. Así que incluso al comprar yuanes dentro de la regla presupuestaria, el rublo sufre.
Además, la liquidez del yuan en Rusia sigue siendo limitada, y en el contexto de las sanciones cualquier flujo de divisas se vuelve menos predecible.
¿Y qué deben hacer las personas y las empresas?
Es una pregunta de actualidad. Aquí van algunas observaciones prácticas:
- Importadores — adelanten los pagos en divisas mientras el tipo de cambio no suba más.
- Exportadores — no se apresuren a vender la divisa ganada en exportaciones si no es necesario.
- Población — diversifiquen: parte en yuanes, parte en efectivo, parte en instrumentos bancarios.
- Inversores — miren no solo el tipo de cambio, sino la rentabilidad real (la inflación se lo comerá todo).
Conclusión: el dólar sube por una razón
Cuando el precio del petróleo se acerca a $50 y el Ministerio de Finanzas compra divisas, al rublo le falta espacio. No conviene esperar milagros —el mercado suele reaccionar de forma bastante pragmática. Pero tampoco es necesario esperar un colapso total: el banco central y las autoridades aún disponen de herramientas si deciden usarlas.
Qué decisión tomarán —lo sabremos en los próximos meses. Por ahora, el tipo de cambio es como el tiempo: mejor llevar siempre un paraguas. O, si usted fuera el rublo, —un apoyo en forma de petróleo y una macroeconomía sensata.