Todos han oído hablar de los extraños antojos culinarios de las embarazadas — pepinillos con mermelada y otros experimentos gastronómicos. Pero ¿y si les digo que existe una práctica que puede parecer mucho más inusual? Hoy hablaremos de la placentofagia — el consumo de la placenta después del parto. Y no, no es la trama de una película de terror, sino una práctica real con siglos de historia que vive un renacimiento en el mundo contemporáneo.
En los últimos años la placentofagia ha sido tema incluso entre celebridades de Hollywood. Pero ¿qué hay detrás de esta práctica: sabiduría ancestral o una moda equivocada? Vamos a analizarlo sin prejuicios, apoyándonos únicamente en los hechos y en los datos científicos.
¿Qué es la placentofagia y por qué se habla de ella?
La placentofagia (del latín placenta y del griego phagein, «comer») es la práctica de ingerir la placenta por parte de la madre después del parto. En el reino animal este fenómeno está muy extendido: prácticamente todos los mamíferos se comen la placenta inmediatamente tras el nacimiento de las crías. Las excepciones son algunos mamíferos marinos (ballenas, delfines, focas) y ciertos primates superiores, incluido el ser humano.
Si recordamos que el ser humano también es parte del mundo animal, surge la pregunta lógica: ¿por qué la placentofagia es la norma para la mayoría de los mamíferos, mientras que en las personas se considera una excentricidad o incluso un tabú? ¿Acaso perdemos algo importante? Ese es el razonamiento de los defensores modernos de esta práctica.
Hoy en día la placentofagia se practica en varias formas:
- Consumo de la placenta cruda (forma más rara entre humanos)
- Preparación de platos a base de placenta (fritura, hervido, asado)
- Elaboración de cápsulas con placenta desecada y pulverizada (método más popular en la actualidad)
- Preparación de tinturas y extractos
- Creación de preparados homeopáticos
Perspectiva científica: ¿qué dicen los estudios?
A pesar de la creciente popularidad de la placentofagia, las investigaciones científicas sobre el tema son relativamente escasas. Veamos los datos disponibles de forma objetiva, sin prejuicios.
Posibles beneficios de la placentofagia
Los partidarios de la práctica afirman que la placentofagia tiene varios efectos beneficiosos:
- Prevención de la depresión posparto. La placenta es rica en hormonas, entre ellas oxitocina y estrógenos, cuyos niveles caen bruscamente tras el parto y que podrían contribuir al desarrollo de depresión. Teóricamente, la restitución de estas hormonas al organismo podría ayudar.
- Suplencia de hierro. La placenta contiene hierro, lo que potencialmente sería útil para mujeres con anemia o con pérdidas de sangre significativas durante el parto.
- Incremento de la producción de leche. Existe la teoría de que las hormonas presentes en la placenta podrían estimular la lactancia.
- Agilización de la recuperación posparto. Algunos estudios en animales indican que la placentofagia puede ayudar a aliviar el dolor y acelerar la cicatrización de los tejidos.
No obstante, ¿qué indican las investigaciones científicas? Un estudio publicado en 2015 en la revista Archives of Women's Mental Health analizó todos los trabajos científicos disponibles y no halló pruebas concluyentes de beneficio. Los autores concluyeron que la mayoría de las afirmaciones sobre ventajas se basan en testimonios anecdóticos y no en datos rigurosos.
En 2017 los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) emitieron una advertencia tras un caso en que un recién nacido contrajo una infección por Streptococcus del grupo B, supuestamente transmitida por la madre que había tomado cápsulas de placenta. Esto pone de relieve riesgos potenciales: la placenta puede contener bacterias u otros patógenos, sobre todo si no ha sido procesada correctamente.
Estudios sobre la composición de la placenta
¿Qué contiene la placenta desde el punto de vista científico?
- Hormonas: estrógenos, progesterona, testosterona, cortisol, oxitocina
- Hierro y otros minerales
- Vitaminas B6 y B12
- Células madre
- Proteínas y aminoácidos
Sin embargo, hay que recordar que la placenta también actúa como filtro que protege al feto de sustancias potencialmente dañinas. Por ello puede acumular metales pesados y otras toxinas. Un estudio de 2016 publicado en Environmental Science & Technology detectó en la placenta rastros de diversos contaminantes ambientales.
Otro punto importante: el proceso de elaboración de cápsulas puede destruir muchos compuestos biológicamente activos, sobre todo proteínas y hormonas que se desnaturalizan con altas temperaturas. Así, incluso si la placenta contiene sustancias útiles, no hay garantía de que se conserven en la forma ingerida.
Prácticas culturales de la placentofagia en distintos países
La actitud hacia la placenta y su consumo varía mucho entre culturas. Veamos algunos ejemplos destacados.
Medicina tradicional china
En China la placenta se utiliza en la medicina tradicional desde hace más de 2000 años. Se emplea para tratar diversas afecciones, entre ellas impotencia, infertilidad y problemas con la lactancia. Tradicionalmente la placenta se seca, se pulveriza y se toma por vía oral o en decocciones.
En un antiguo tratado médico del siglo XVI, Ben Cao Gang Mu, la placenta se describe como un remedio valioso, capaz de «nutrir la energía yin, fortalecer los riñones y aumentar la fuerza vital del qi».
Vietnam y la práctica de conexión con lo tangible
En Vietnam existe una práctica de preparar un plato con placenta utilizando lima y chile. Se considera que su consumo ayuda a la madre a recuperarse después del parto y la protege de espíritus malignos.
También en la cultura vietnamita se entierra la placenta bajo un árbol frutal. Se cree que el destino del niño quedará ligado a ese árbol y que al crecer el árbol, el niño prosperará.
México y la supuesta «fuerza curativa» de la placenta
En algunas regiones de México existe la tradición de preparar remedios a partir de la placenta. Según creencias locales, tales preparados ayudan en varias enfermedades, sobre todo las relacionadas con el sistema reproductor.
Curiosamente, en la medicina popular mexicana la placenta no se usa sólo para las mujeres: se cree que también beneficia a los hombres, por ejemplo en problemas de potencia.
Maoríes en Nueva Zelanda
Para el pueblo maorí la placenta (whenua) tiene un significado especial: la palabra whenua significa tanto «placenta» como «tierra». Tras el parto la placenta se entierra tradicionalmente en un lugar significativo para la familia, a menudo en la tierra ancestral. Esto simboliza la conexión del niño con la tierra de sus antepasados.
Aunque el consumo directo de la placenta no fue una práctica extendida entre los maoríes, se utilizaron distintas partes de la placenta con fines medicinales, por ejemplo para detener hemorragias y favorecer la cicatrización.
Prácticas modernas en países occidentales
En EE. UU., Canadá, Reino Unido y otros países occidentales el interés por la placentofagia ha aumentado notablemente en la última década. La forma predominante es la ingesta de cápsulas que contienen placenta desecada y pulverizada.
Este auge se asocia al movimiento por el «parto natural» y a la influencia de celebridades que han hablado públicamente de su experiencia con la placentofagia. Entre las figuras públicas que han reconocido esta práctica están Kim Kardashian, Alicia Silverstone, January Jones y Kristin Cavallari.
El precio del servicio de encapsulación de la placenta en EE. UU. puede oscilar entre $125 y $400, y la industria sigue en crecimiento. Han surgido profesionales que ofrecen distintos métodos de procesamiento —desde el secado tradicional hasta técnicas más exóticas, incluidos batidos o incluso la creación de objetos conmemorativos.
Teorías científicas: ¿por qué los mamíferos comen la placenta?
Si la placentofagia es tan común entre los animales, debe haber razones evolutivas para este comportamiento. Los científicos proponen varias teorías:
Teoría de la analgesia
Una de las teorías más conocidas sostiene que la placenta contiene sustancias con efecto analgésico. Se ha identificado en la placenta un péptido opioide denominado POEF (factor placentario potenciador de opioides), que intensifica la acción de las endorfinas —los analgésicos naturales del organismo.
Experimentos en ratas realizados por investigadores de la Universidad de Buffalo (EE. UU.) confirmaron que las hembras que consumían placenta tras el parto mostraban un umbral de dolor más alto. Esto podría ser especialmente útil para animales en la naturaleza, donde el dolor puede volver a la madre vulnerable frente a depredadores.
Teoría de la reposición de nutrientes
La placenta es rica en proteínas, hierro y otros nutrientes que pueden haberse agotado durante el embarazo y el parto. Comer la placenta podría ser una forma de reponer rápidamente estos elementos, especialmente cuando el acceso a alimentos es limitado.
Para carnívoros y omnívoros esto puede ser particularmente importante, ya que no siempre tienen acceso garantizado a alimento después del parto y las necesidades energéticas aumentan considerablemente durante la lactancia.
Teoría de la protección frente a depredadores
La placenta y la sangre fresca pueden atraer a depredadores por su olor. Al comerse la placenta, la madre elimina estos rastros, protegiéndose a sí misma y a su descendencia del peligro potencial.
Esta teoría resulta especialmente relevante para animales que dan a luz en espacios abiertos o en madrigueras que pueden ser detectadas por depredadores por el olor de sangre y fluidos amnióticos.
Teoría hormonal
Una explicación moderna relaciona la placentofagia con la regulación hormonal. La placenta es rica en hormonas que podrían ayudar a estimular la lactancia y a conformar el comportamiento maternal.
Estudios en roedores han mostrado que las hembras que consumieron placenta exhibieron comportamientos maternales más marcados y mejores indicadores de lactancia. Sin embargo, no existen pruebas directas de que estos efectos se reproduzcan en humanos.
Investigaciones contemporáneas y debates
A pesar de la mayor popularidad, la comunidad científica sigue siendo escéptica respecto a los beneficios de la placentofagia en humanos. Veamos el estado actual de la investigación.
Estudio aleatorizado doble ciego controlado con placebo
En 2018 la revista Women and Birth publicó uno de los pocos estudios rigurosos sobre la eficacia de la placentofagia. Investigadores de la Universidad de Nevada (EE. UU.) realizaron un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo con 27 mujeres.
Las participantes se asignaron al azar a dos grupos: uno recibió cápsulas con su propia placenta y el otro, cápsulas placebo (con carne de res). Los investigadores midieron niveles de hierro, fatiga, estado de ánimo y otros indicadores durante varias semanas posparto.
Los resultados no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en la mayoría de las variables. No obstante, se observó que en las mujeres que tomaron placenta la disminución del nivel de hierro fue más lenta que en el grupo control, aunque al final los niveles alcanzaron valores similares.
Estudio sobre contenido hormonal
En 2016 investigadores de la Universidad de Nevada-Las Vegas analizaron la presencia de 17 hormonas en cápsulas de placenta. Encontraron que muchas hormonas, incluidos estrógenos, progesterona y testosterona, permanecían en cantidades detectables en las cápsulas.
Sin embargo, un estudio posterior del mismo equipo mostró que aunque las mujeres que tomaban cápsulas de placenta recibían pequeñas dosis de hormonas, los niveles sanguíneos no aumentaban de forma significativa respecto al grupo control.
Cuestiones de seguridad
En 2017 los CDC emitieron una advertencia sobre riesgos potenciales relacionados con el consumo de cápsulas de placenta. El motivo fue un caso en el que un recién nacido enfermó por Streptococcus del grupo B, y el mismo tipo de bacteria se aisló en las cápsulas que la madre había tomado.
Además, estudios han mostrado que el proceso de fabricación de las cápsulas no siempre es eficaz para eliminar patógenos potenciales. En 2020 científicos de la Universidad de Clemson (EE. UU.) descubrieron que incluso después de calentar a 54 °C durante 121 minutos (procedimiento estándar de encapsulación) en la placenta podían persistir ciertos tipos de bacterias.
También sigue en discusión la posible acumulación en la placenta de sustancias tóxicas, incluidos metales pesados y contaminantes orgánicos. La placenta actúa como filtro y puede concentrar compuestos nocivos.
Estado legal y postura médica
El estatus legal de la placentofagia varía considerablemente según el país.
Legislación en distintos países
- EE. UU.: En la mayoría de los estados la mujer tiene derecho a llevarse su placenta tras el parto, aunque pueden existir normas y restricciones. Algunos estados exigen la firma de descargos de responsabilidad o autorización del patólogo.
- Reino Unido: El Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos en 2015 emitió una declaración que reconoce el derecho de la mujer a llevarse su placenta, pero subraya la falta de evidencia científica sobre los beneficios de la placentofagia.
- Rusia: Oficialmente la placenta se considera desecho biológico de clase B (peligroso) y está sujeta a eliminación. No obstante, en la práctica algunos hospitales pueden atender la petición de la mujer.
- Australia: La situación varía según los estados, pero en general las mujeres tienen derecho a llevarse la placenta si se cumplen requisitos higiénicos.
- China: Dadas las tradiciones milenarias de uso de la placenta en la medicina tradicional, la práctica es común y legal.
Posición de las organizaciones médicas
La mayoría de las organizaciones médicas de referencia adoptan una postura cautelosa o escéptica respecto a la placentofagia:
- Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG): En 2018 el ACOG emitió un comunicado en el que señaló la ausencia de evidencias científicas sobre los beneficios de la placentofagia y advirtió sobre los riesgos potenciales.
- Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM): En una declaración conjunta con el ACOG indicó que «actualmente no hay suficiente evidencia para respaldar la placentofagia».
- Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos (RCOG, Reino Unido): Reconoce el derecho de la mujer a la autonomía, pero apunta la falta de pruebas de beneficio y los posibles riesgos.
- Organización Mundial de la Salud (OMS): No tiene una posición oficial sobre la placentofagia, pero en general recomienda prácticas con eficacia demostrada.
Conclusión: ¿qué nos dicen los hechos?
La placentofagia es un fenómeno interesante que se sitúa en la intersección entre biología, cultura y tendencias modernas en medicina. Al analizar los datos disponibles pueden extraerse varias conclusiones:
- La base científica es limitada. A pesar de numerosos testimonios anecdóticos sobre los beneficios de la placentofagia, faltan pruebas científicas sólidas de su eficacia en humanos.
- Perspectiva evolutiva. El hecho de que la placentofagia sea frecuente entre los mamíferos invita a considerar ventajas biológicas posibles, pero estas pueden no ser relevantes para las personas actuales.
- Diversidad cultural. Las actitudes hacia la placenta y las prácticas relacionadas varían mucho entre culturas, lo que refleja la profunda significación simbólica de este órgano.
- Cuestiones de seguridad. Los riesgos potenciales por contaminación bacteriana y acumulación de tóxicos exigen atención seria.
En última instancia, la decisión sobre la placentofagia sigue siendo profundamente personal. Como con cualquier intervención relacionada con la salud, es importante sopesar los posibles riesgos y beneficios con base en la información científica más actual.
Para quienes estén interesados en este tema, recomiendo discutirlo con un profesional médico cualificado, preferiblemente con experiencia en medicina perinatal. Sea cual sea su elección, es crucial que sea una decisión informada y acorde con sus valores y necesidades.
Recursos útiles para profundizar
- Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos — recomendaciones oficiales e información sobre el posparto
- Organización Mundial de la Salud — sección sobre salud materna
- PubMed — base de datos de investigaciones médicas
- Revista Placenta — publicación especializada sobre la placenta y temas relacionados
- Artículo de revisión "Placentofagia: revisión de la evidencia" — trabajo integral sobre distintos aspectos de la práctica