Un hombre contra el espacio‑tiempo: la batalla por mantener el puente abierto

Un hombre contra el espacio‑tiempo: la batalla por mantener el puente abierto

¿Has oído la leyenda sobre un agujero negro en el centro de una galaxia por el que se puede «teletransportar» a los confines del universo? La realidad científica es mucho más aburrida —y al mismo tiempo mucho más interesante. A continuación hay una explicación detallada pero accesible sobre lo que Albert Einstein y Nathan Rosen realmente quisieron decir cuando en 1935 escribieron sobre un «puente», por qué introdujeron el entrelazamiento cuántico y si alguna vez será posible comprar un billete para «atravesar» el espacio‑tiempo.

Origen del «puente»

En julio de 1935 Einstein y Rosen publicaron el artículo El problema de la partícula en la teoría general de la relatividad, en el que mostraron: la extensión matemática de la solución de Schwarzschild para un agujero negro conecta dos regiones «exteriores» idénticas, formando lo que más tarde se conocería como puente de Einstein–Rosen

Importante: el puente ER clásico no es atravesable. Si intentas cruzarlo, te toparás con el horizonte de sucesos y no tendrás tiempo ni para quejarte en Twitter (bueno, en «X»). El estrechamiento colapsa más rápido de lo que una señal puede atravesarlo.

  • Sentido geométrico: es un «istmo» entre dos copias del espacio, que surge por características de coordenadas de la solución.
  • Interpretación física: la misma singularidad vista desde dos lados; no hay un túnel real.

Por qué el viaje no es posible

El análisis clásico muestra: para mantener la garganta del gusano abierta se necesita materia exótica con densidad de energía negativa. En el marco de la relatividad general dicha sustancia está prohibida, y el puente colapsa instantáneamente. Incluso si existiera una fuente infinita de antimateria, los problemas de la matemática avanzada no se vencen con romanticismo.

Desde el punto de vista de un observador que intenta entrar, el escenario es el siguiente:

  1. Se ve el horizonte de sucesos;
  2. Se cruza — no hay vuelta atrás; el tiempo y el espacio intercambian sus papeles;
  3. Las mareas gravitatorias desgarran átomos antes de que aparezca la «luz» del otro universo gemelo;
  4. Nadie sobrevive, lágrimas para la almohada.

No es la ruta más agradable, ¿no es así?

De ER a ER = EPR: un matiz cuántico

En 2013 Juan Maldacena y Leonard Susskind propusieron la audaz hipótesis ER = EPR: cada par de partículas entrelazadas cuánticamente está conectada por un puente ER microscópico. Suena a ciencia ficción, pero la idea une elegantemente dos «miedos» de Einstein: el puente intransitable y la «acción espeluznante a distancia» de la paradoja EPR. Desde el punto de vista matemático, el entrelazamiento y las costuras geométricas del espacio‑tiempo son dos caras de la misma moneda.

Qué aporta:

  • Pista de que la gravedad y la teoría cuántica podrían ser compatibles;
  • Posibilidad de estudiar «mini‑agujeros de gusano» en laboratorio mediante la manipulación de estados entrelazados;
  • Un pretexto perfecto para los memes populares sobre «conexiones amorosas a nivel cuántico».

Agujeros de gusano atravesables: ¿sueño o plan?

Entre 2017 y 2025 se publicaron numerosos trabajos que muestran que, con ciertos efectos cuánticos (por ejemplo, la influencia de la energía de Casimir), se puede hacer que un puente sea atravesable sin materia manifiestamente «negativa». Cobró especial notoriedad el artículo Dinámica de agujeros de gusano atravesables en un procesador cuántico, donde un equipo de Caltech y Google simuló un modelo simplificado SYK en el chip cuántico Sycamore.  Así, técnicamente los físicos «enviaron» una señal a través de un puente ER artificial y observaron su «salida».

Hay que entender: no se trata de un túnel cósmico «real», sino de una analogía, pero el experimento confirma que la matemática de los puentes atravesables es internamente consistente. Un avance, pero no un billete a Alfa Centauri.

Condiciones principales de atravesabilidad

  • Entrelazamiento cuántico fuerte entre las regiones «boca»;
  • Ajuste fino de parámetros que evite el fenomenal estrechamiento de la garganta;
  • Ausencia de un horizonte de sucesos clásico.

En el cosmos real lograr todo eso es como ganar la lotería antes de que la lotería exista.

Pistas experimentales desde la astrofísica

Los astrónomos llevan dos décadas peinando el cielo en busca de «destellos de aniquilación» o anomalías en el microlenteo que podrían delatar un agujero de gusano natural. Por ahora — silencio. El resumen de i4IS concluye: no hay señales, pero los algoritmos de búsqueda se vuelven más elegantes; en esta caza de fantasmas cada mejora en los datos cuenta. 

Además, en 2024 los teóricos mostraron que lentes gravitacionales débiles de forma «anómala» podrían ocultar una estructura parecida a una margarita asociada a un agujero de gusano, por lo que las probabilidades —aunque microscópicas— permanecen. 

Agujero de gusano vs la vida: cuestiones prácticas

1. Energía. Incluso si la «garganta» se mantuviera abierta, cualquier cuerpo real (cafetera, gato, contador) debería soportar aceleraciones gravitatorias extremas. La espaguetización interna está garantizada.

2. Estabilización. Un pequeño empujón por la radiación de Hawking rompería el delicado equilibrio. A los físicos les gustan las fórmulas elegantes; al universo, el caos.

3. Unidireccionalidad. Muchos modelos permiten solo un único «envío» de señal; para un transbordador de ida y vuelta es como encender una vela y esperar que vuelva a prender.

Y no, lamentablemente, a través de un puente ER no se viaja en el tiempo. Todas las soluciones conocidas o requieren exotismo o conducen a paradojas de causalidad.

Direcciones futuras de investigación

Por ahora los proyectos de ingeniería parecen de ciencia ficción (honestamente, incluso construir un ascensor espacial sería más modesto), pero:

  • Los simuladores cuánticos aumentan en número de qubits y en calidad del control del ruido;
  • La conexión «holográfica» entre la gravedad y la teoría de campos abre nuevos trucos matemáticos;
  • La cosmología observacional llega a la línea de 21 cm y a restos de la formación estelar, lo que permite probar objetos exóticos de forma indirecta.

La apuesta por el enfoque de información cuántica es la tendencia principal de los próximos años. Quién sabe: tal vez tu próximo smartphone en el bolsillo «mantenga» un mini‑agujero de gusano para un mensajero ultra seguro. (Y sí, ya veo la publicidad: «WormHoleChat — sin spam, solo entrega instantánea de bits!»)

Conclusiones sin spoilers

El puente Einstein–Rosen es una brillante construcción matemática que mostró lo inusual que puede ser el espacio‑tiempo. Pero convertirlo en un portal para el turismo intergaláctico lo impiden leyes físicas fundamentales. En lugar de un tubo gigante, obtuvimos un nuevo capítulo en la gravedad cuántica y, de paso, una tonelada de memes sobre «corazones entrelazados». Y esa es, honestamente, una de esas raras ocasiones en que la verdad científica resulta más romántica que la ficción.

Así que sigamos soñando —pero con fórmulas en la mano y pensamiento crítico en el bolsillo. Quizá, dentro de un par de décadas, aparezca un artículo titulado «Cómo viajé a M31 y volví a tiempo para la boda de mi hermana»… y todos recordaremos este texto con una sonrisa cálida.

¡Hasta la próxima al otro lado de las gargantas espacio‑temporales!

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