La palabra «agujero de gusano» suena como si en los cielos vivieran gusanos cósmicos que mordisquean la corteza del Universo. En realidad, el término es más poético que biológico: los físicos Albert Einstein y Nathan Rosen en 1935 hallaron una solución de las ecuaciones de la teoría general de la relatividad (TGR) en la que el espacio‑tiempo se pliega de modo que dos puntos distantes quedan unidos por un «túnel» corto. Hoy lo llamamos puente de Einstein‑Rosen o wormhole. A continuación — explicado en términos sencillos, sin miles de líneas de fórmulas.
¿De dónde surgió la idea del «puente»?
A comienzos del siglo XX Einstein barajaba su famosa ecuación Gμν = 8πTμν, intentando entender qué más podría ocultar la textura del espacio. Junto con Rosen observó que matemáticamente se pueden «pegar» dos soluciones —dos agujeros negros o dos pozos gravitatorios— de modo que sus horizontes se convierten en una puerta‑portal. El puente unía dos superficies parecidas al horizonte de sucesos, y en el medio surgía la «garganta». Todo encajaba rigurosamente en los tensores.
- 1935: el primer artículo del dúo Einstein–Rosen. Los científicos querían eliminar singularidades, considerándolas un «defecto matemático».
- 1955: John Wheeler introduce la palabra «wormhole». El término se arraiga mucho mejor que el seco «puente de Einstein‑Rosen».
- 1988: Morris y Thorne describen los agujeros de gusano «atravesables» (traversable) e intentan entender si hace falta materia exótica.
Desde entonces los escritores de ciencia ficción construyen naves sobre agujeros de gusano, y los astrofísicos — solicitudes de subvención científica.
Cómo imaginar un agujero de gusano sobre la mesa de la cocina
El famoso truco con una hoja de papel: tomamos un folio y marcamos dos puntos A y B. En geometría euclidiana la distancia más corta es la línea recta. Pero si doblas la hoja y atraviesas con un lápiz, A y B se tocan de inmediato. El lápiz eres tú en una nave que ha doblado el espacio. Sobre la mesa de la cocina todo es simple; con el cosmos es más complicado.
Garganta, entrada y salida
- Entrada (boca): región que recuerda al horizonte de sucesos de un agujero negro.
- Garganta: la parte más estrecha del túnel, donde la curvatura es extremadamente grande.
- Salida (boca gemela): región simétrica en una «segunda» Universo o en otra parte del nuestro.
Para completar la imagen, imaginen una rosquilla: la masa es el espacio‑tiempo habitual, el agujero es la garganta, y el glaseado es la naturaleza extraña de la gravedad cuántica, que todavía no dominamos.
Por qué el puente Einstein‑Rosen no sirve para turistas
La solución original de Einstein‑Rosen resultó ser no atravesable: en cuanto te acercas a la entrada, el espacio se «estira» drásticamente y el túnel se colapsa más rápido de lo que la luz puede salir de tu historia de WhatsApp. Dicho de otro modo, al intentar atravesarlo cierras la puerta contigo mismo.
Para que un puente sirva como batería de teletransporte hace falta energía negativa (materia exótica). Esta crea una gravedad «repulsiva» que mantiene la garganta abierta. En los laboratorios esa sustancia, por ahora, sólo la suministra el Departamento de fantasía teórica.
Sí, Kip Thorne inventó «Interstellar», pero sin permiso de aterrizaje
La película «Interstellar» (2014) es casi un manual sobre wormholes. Thorne ajustó las ecuaciones para que, visualmente, el orificio resultara creíble. En la realidad, la selfie en la entrada no funcionaría: el túnel se cerraría más rápido de lo que carga el filtro «Lark».
Agujeros de gusano en la ciencia moderna: ¿ya más cerca de la realidad?
A pesar de todo lo «imposible», en la última década la teoría ha avanzado:
- 2022: un equipo del IAS mostró que en ciertos modelos de gravedad cuántica —por ejemplo, en el marco AdS/CFT— aparecen microagujeros de gusano atravesables, que actúan como canales cuánticos de comunicación.
- 2023: un experimento con Google Sycamore imitó el comportamiento de mini‑agujeros de gusano en una cadena de nueve qubits. Humilde, pero fue la primera videollamada entre la gravedad y la información cuántica.
- 2025: crece el interés por escenarios en los que la energía oscura por sí misma juega el papel de materia «exótica» que estabiliza la garganta.
Ninguno de los proyectos promete una pista de aterrizaje al otro lado de la galaxia. Pero ahora los puentes E‑R se consideran análogos de fibra óptica a nivel de campos fundamentales: el «túnel» se vuelve un esquema por el que la información cuántica salta instantáneamente (con la corrección del entrelazamiento, para no contradecir el teorema de imposibilidad de clonado).
¿Qué le pasa a una salchicha arrojada a un agujero de gusano? (spoiler: nada bueno)
La prueba popular favorita: lanzamos una salchicha a la velocidad de la luz. En la práctica, un extremo será estirado hacia el centro del «agujero» y el otro será empujado por la materia exótica. El resultado recuerda a una trituradora de granos a escala cósmica. Mejor reservar la salchicha para un hot dog.
Política energética «de vestuario»
Debido a la ley de conservación de la energía, cualquier túnel real debe «devolver» tanta energía como toma. Por eso la entrada y la salida no pueden diferir demasiado en energía: de lo contrario el agujero se convertiría en una bomba (o sencillamente no se abriría).
¿Para qué queremos agujeros de gusano si no se pueden atravesar?
Primero: la teoría de la relatividad sigue siendo el mejor mapa para explicar todo —desde el GPS en el móvil hasta las ondas gravitacionales. Estudiando soluciones extremas de las ecuaciones de la TGR comprobamos sus límites.
Segundo: los agujeros de gusano se han convertido en metáfora del entrelazamiento cuántico. La idea «EPR = ER» (Maldacena–Susskind) sostiene que si dos partículas están maximalmente entrelazadas (paradoja EPR), entre ellas se puede dibujar matemáticamente un puente E‑R. No es un tubo para personas, pero sí una herramienta útil para unir la gravedad y la mecánica cuántica.
Tercero: aunque mañana resulte que los agujeros de gusano nunca serán accesibles para autocares turísticos, las matemáticas que los sustentan ya han generado nuevos métodos de cifrado y propuestas para cosmología.
Agujeros de gusano en la cultura popular: de bolsillos a madrigueras de conejo
- «Contact» (1997) aportó el primer «corredor con brillantes destellos» masivo.
- La serie «Dark» utiliza el puente E‑R como lógica de los bucles temporales.
- En el universo Marvel, el doctor Strange abre portales agitando las manos: visualmente es un puente «rápido» muy parecido.
Las historias coinciden en lo mismo: hace falta un buen efecto especial. Queda la esperanza de que algún día ese efecto especial lo sustituyan fotos reales desde un ojo de buey.
¿Se puede construir un puente propio en el garaje? Instrucción (en broma)
- Tomar una soldadora y conectar dos aceleradores de partículas, a ver si por accidente generan energía negativa (o pregunten al CERN).
- Comprar un bloque de materia exótica en AliExpress. El envío tardará un par de épocas.
- Configurar una lente gravitacional sobre un agujero negro con la masa de Júpiter.
- Disfrutar de la apertura del Universo, hasta que llegue la vigilancia intergaláctica y cierre el proyecto por violar las normas de construcción.
Obvio: el último punto ocurrirá antes que el segundo.
Conclusión sin pedantería
Un agujero de gusano no es un agujero en la pared, sino un elegante agujero en las matemáticas. De momento es intransitable para personas y salchichas, pero resulta útil en cálculos y teoría. En la cultura popular los puentes son un recurso narrativo excelente, y en la ciencia muestran que el espacio‑tiempo puede comportarse de formas muy flexibles.
En serio: el puente de Einstein‑Rosen muestra hasta qué punto la realidad puede ser maleable dentro de las leyes de la TGR. Es posible que futuros teletransportes cuánticos sean menos cinematográficos que en «Interstellar», pero la física que los sustentará creció precisamente a partir de estas «chuletas matemáticas».
Si de repente escuchan el rumor «se abrió un agujero de gusano», lo más probable es que el vecino haya dejado caer una sartén. Pero mantengan la curiosidad abierta: al Universo le gustan las sorpresas.