Internet sin DNS sería como una vida sin memoria — todo parece existir, pero habría que recordar cada vez dónde y qué. Por suerte existe el Sistema de Nombres de Dominio (DNS). Es como una guía telefónica para el navegador: traduce las direcciones legibles por las personas (por ejemplo, example.com) en direcciones IP, con las que ya se puede acceder al sitio necesario.
Para acelerar el acceso, el sistema guarda una pequeña copia tipo "bloc" — la caché DNS. Esta recuerda las direcciones que ya has abierto para no consultarlas de nuevo. Pero este sistema tiene un talón de Aquiles relacionado con posibles problemas de seguridad, entre ellos el envenenamiento de la caché.
Cuando la caché DNS se convierte en un problema
La caché DNS es útil, pero no eterna. A veces empieza a fallar: los sitios no se abren, las páginas tardan demasiado en cargar, mientras que otros dispositivos en la red funcionan a la perfección. ¿Por qué ocurre?
Hay muchas posibles causas:
- La dirección IP del sitio cambió y en la caché sigue la antigua
- El sitio tiene varias direcciones IP y el sistema se confunde
- En la caché quedaron registros erróneos o desactualizados
Al final, el navegador consulta la caché, obtiene una IP incorrecta y no puede acceder al sitio. Es especialmente notable en Linux, donde la red, aunque en teoría estable, puede funcionar peor que en un teléfono con Wi‑Fi. ¿Qué hacer?
Comando mágico: cómo vaciar la caché DNS en Linux
Si la conexión en tu máquina Linux se ha ralentizado y reiniciar el router no ayudó (sí, el proveedor siempre aconseja empezar por eso), prueba a vaciar la caché DNS. Es seguro, rápido y, en la mayoría de los casos, eficaz.
Necesitarás:
- Una distribución Linux funcional
- Privilegios de administrador (sudo)
1. Abre el terminal
Puedes usar cualquier terminal. Lo importante es que acepten comandos.
2. Comprueba que se esté usando systemd-resolved
Ejecuta el comando:
systemctl is-active systemd-resolved
Si la respuesta es active, significa que tienes una caché DNS local. Sigamos. Cabe señalar que systemd tuvo problemas graves de seguridad, incluida una vulnerabilidad crítica CVE-2017-9445 en systemd-resolved.
3. Comprueba el tamaño de la caché
Comprueba cuántos registros hay en la caché:
resolvectl statistics
Busca la línea Current Cache Size. Si muestra decenas o cientos de registros — la caché está activa y funciona.
4. Vacía la caché
Ahora es momento de ordenar:
resolvectl flush-caches
El comando se ejecutará sin mostrar salida. Eso es normal — simplemente indica que todo se realizó correctamente.
5. Asegúrate de que la caché está realmente vacía
Ejecuta de nuevo:
resolvectl statistics
Ahora la línea Current Cache Size debería mostrar 0. ¡Listo! Has vaciado con éxito la caché DNS.
¿Y después?
Si la conexión en Linux volvió a ser rápida — felicidades, el problema estaba en la caché. Pero si no, quizá la causa sea más profunda: el router, la configuración del servidor DNS o incluso el propio proveedor. En ese caso conviene tener en cuenta las posibles vulnerabilidades DNS que pueden afectar al funcionamiento de la red.
En ese caso puedes probar:
- Configurar el DNS de Cloudflare (1.1.1.1) o el DNS de Google (8.8.8.8)
- Reiniciar el servicio de red:
sudo systemctl restart NetworkManager - Comprobar la configuración del archivo
/etc/resolv.conf
También recuerda que en Android conviene mantener activado el DNS privado. No solo protege frente a la suplantación de consultas DNS, sino que además ayuda a evitar demoras innecesarias.
En resumen
Vaciar la caché DNS es como pulsar el botón "actualizar" en el cerebro de tu red. Sencillo, rápido y a veces salvador. Así que si tu Linux deja de "volar" por Internet, ahora sabes por dónde empezar. Lo importante es recordar la seguridad del DNS y mantener los sistemas actualizados para evitar diversas vulnerabilidades.