Muchos usuarios la noche del 24 de julio se encontraron con la desaparición inesperada de Internet. No fue simplemente una ralentización de la conexión, como a la que estamos acostumbrados con mal tiempo, sino la ausencia total de acceso a la red. La primera reacción de muchos fue sospechar un fallo en el equipo doméstico, pero tras reiniciar los routers y hacer comprobaciones quedó claro: el problema no era local. Más tarde se supo que se trató del mayor fallo global en la historia de Starlink, que dejó sin servicio a millones de usuarios en todo el mundo.
El 24 de julio de 2025 pasará a la historia como el día en que Internet satelital de SpaceX sufrió un fallo global que duró más de 2,5 horas. Y, ¿saben qué? Nos recordó a todos que incluso las tecnologías más avanzadas siguen siendo vulnerables.
Qué ocurrió exactamente ese fatídico jueves
Alrededor de las 15:30, hora del este de EE. UU., los usuarios de Starlink en todo el mundo empezaron a perder la conexión masivamente. Recuerdo cómo en los servicios de mensajería (que aún funcionaban por datos móviles) empezaron a llegar mensajes de colegas: "¿También te falla Starlink?" Y sí, todos veían lo mismo: la aplicación mostraba "optimizando la conexión" o simplemente "sin conexión".
Según DownDetector, el número de quejas creció de 3,400 a las 15:09 hasta casi 58,000 a las 15:24. No son solo cifras: detrás de cada queja había una persona real sin conexión. Imaginen: trabajadores remotos que perdieron acceso a sistemas corporativos, estudiantes que no pudieron entrar a clases en línea y, en rincones remotos, personas que perdieron su único medio de comunicación con el exterior.
La geografía del fallo era sobrecogedora. Se registraron problemas en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Brasil, Filipinas, México, Australia y Kenia, entre otros. Fue un fallo verdaderamente global que mostró lo interconectado que se ha vuelto nuestro mundo.
Lado técnico de la catástrofe: qué dicen los expertos
Unas horas después del inicio del fallo, el vicepresidente de ingeniería de Starlink, Michael Nichols, ofreció una explicación oficial. Según él, "el fallo fue causado por la caída de servicios internos clave de software que gestionan la red principal". Suena algo evasivo, ¿no es así?
Traducido a un lenguaje más llano, ocurrió algo parecido a esto: imaginen que en una enorme orquesta espacial compuesta por miles de satélites se rompe la batuta del director. Los satélites en órbita permanecieron intactos, pero el software que coordina su funcionamiento desde tierra falló.
Gregory Falco, director del laboratorio de seguridad espacial y ciberseguridad de la Universidad Cornell, sugirió que podría haberse tratado de "una actualización de software fallida, no muy distinta al caos con CrowdStrike en Windows el año pasado, o de un ciberataque". La analogía con CrowdStrike resulta especialmente dolorosa: ese fallo en julio de 2024 paralizó la aviación y múltiples sectores en todo el mundo.
Analistas de NetBlocks registraron que la conectividad total de la red Starlink cayó al 16% de su nivel habitual. El director de análisis de Internet en Kentik calificó lo sucedido como "un fallo total". Cuando los especialistas usan expresiones tan categóricas, se entiende que la magnitud del problema fue realmente seria.
Factor humano y la reacción de Musk
Elon Musk, como siempre, no permaneció al margen. A las 16:30, hora del este, escribió en X: "El servicio se restaurará en breve. Disculpas por el fallo. SpaceX arreglará la causa raíz para que no vuelva a ocurrir". Mensaje breve, pero transmite comprensión de la gravedad de la situación.
¿Saben qué me sorprendió más? La reacción de los usuarios en redes sociales. Un usuario de Reddit bromeó: "Perdón a todos, justo hace una hora le decía a alguien que Starlink me funciona increíblemente bien, así que definitivamente fue culpa mía". Incluso en estas situaciones la gente conserva el sentido del humor.
Pero tras las bromas había un problema real. Según el sitio oficial de Starlink, el servicio tiene más de seis millones de usuarios en todo el mundo. Imaginen el impacto: millones de personas sin Internet al mismo tiempo. En nuestro mundo hiperconectado eso roza lo catastrófico.
Coincidencias sospechosas: relación con el lanzamiento de T-Mobile
Aquí empieza lo más interesante. El fallo ocurrió literalmente al día siguiente del lanzamiento por parte de T-Mobile de su servicio satelital T-Satellite, que funciona sobre la base de Starlink. ¿Coincidencia? Tal vez. Pero en el mundo tecnológico las coincidencias son raras.
Esa misma mañana Musk presumía en X de que "la conexión directa de SpaceX con teléfonos móviles está creciendo rápido". Y, por la noche, millones de usuarios se quedaron sin Internet. Algo irónico, ¿no creen?
El servicio T-Satellite, por cierto, admite mensajes de texto y localización, incluyendo la función Emergency SOS de Apple, y funciona en más de 60 dispositivos, entre ellos el iPhone 13 y modelos posteriores. Ampliar funcionalidades siempre complica el sistema, y cuanto más complejo es el sistema, más puntos de fallo tiene.
Lecciones de la catástrofe espacial
Este fallo nos dejó varias lecciones importantes. Primero, evidenció cuánto dependemos de Internet. Cuando la conexión cae, la vida moderna se detiene casi por completo. Segundo, recordó que la centralización tiene ventajas y riesgos. Starlink es conveniente porque es una red global unificada, pero esa misma unidad implica que un fallo puede afectar al mundo entero.
Como señaló un experto, "probablemente sea el fallo más prolongado en la historia de Starlink, al menos desde que se convirtió en un proveedor de gran tamaño". SpaceX invirtió años en construir una reputación como proveedor fiable, y un fallo de 2,5 horas puede dañarla seriamente.
La buena noticia es que SpaceX prometió "investigar a fondo la causa raíz del problema y garantizar que no se repita". La mala noticia es que ya hemos oído promesas similares tras otros fallos importantes. CrowdStrike también aseguró que lo investigaría, Microsoft juró fiabilidad, y aun así los fallos continúan sucediendo.
¿Qué sigue?
Ahora, mientras escribo esto, Starlink vuelve a funcionar con normalidad. El servicio se restableció aproximadamente 2,5 horas después del inicio del fallo, y la mayoría de los usuarios ni se habrían percatado si no trabajaban desde casa en ese momento.
Pero quedan preguntas. ¿Cómo planea SpaceX prevenir fallos similares en el futuro? ¿Qué pasaría si el próximo fallo dura no 2,5 horas, sino un día entero? ¿Está la humanidad preparada para que su conexión con el mundo dependa de una sola empresa?
Desde 2020, SpaceX ha lanzado más de 8,000 satélites Starlink, creando una red distribuida única en órbita terrestre baja. Es una maravilla tecnológica, pero el fallo de ayer demostró que incluso las maravillas tienen puntos débiles.
Quizá convenga pensar en planes de contingencia. Sí, Starlink es cómodo y rápido, pero disponer de vías alternativas de conexión no es un lujo sino una necesidad. Al fin y al cabo, como mostró el día de ayer, incluso las tecnologías espaciales pueden fallar en el peor momento.
Y mientras SpaceX investiga la "causa raíz", yo decidí por mi cuenta: mantener siempre disponible la conexión móvil como respaldo. Porque en un mundo que depende de la conectividad, carecer de un plan B puede salir caro.