El mercado de suplementos dietéticos es una especie de universo paralelo, donde el sentido común a veces se toma vacaciones. Por un lado, las vitaminas habituales y los omega‑3 que hacen su trabajo. Por otro, “cápsulas milagrosas” en las que, bajo la apariencia de hierbas inofensivas, se esconden fármacos reales, estimulantes y sustancias claramente prohibidas. Y aquí comienza lo más preocupante: desde picos de presión arterial hasta insuficiencia hepática completa.
El problema no es que todos los suplementos dietéticos sean malos: muchos son realmente útiles. La dificultad es que los reguladores exigen a los suplementos muchísimo menos que a los medicamentos. Entre 2004 y 2021 la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) recibió 79 071 notificaciones de eventos adversos relacionados con suplementos dietéticos. No son solo cifras: detrás de cada una hay una historia real de alguien que pensó que compraba una “hierba” segura.
Top‑8 categorías de suplementos que es mejor evitar
1. “Bajar de peso en una semana”: química farmacéutica con máscara de hierba
Los líderes en cantidad de falsificaciones son los productos para perder peso. Allí se produce verdadera alquimia: la etiqueta presume extractos de té verde y garcinia, pero en el interior aparece sibutramina, retirada del mercado precisamente por riesgos cardiovasculares. Los estudios detectan con frecuencia en los suplementos “para adelgazar” fenolftaleína, un laxante clasificado como probablemente cancerígeno.
Esto no son historias hipotéticas. Un análisis de cientos de suplementos para bajar peso, publicado en la revista JAMA, mostró que muchos contienen varios ingredientes farmacéuticos ocultos. Imagínese: una persona cree que toma un “quemagrasas natural”, pero en realidad ingiere un cóctel de medicamentos no controlados.
En 2024 la FDA envió cartas de advertencia a siete empresas que vendían suplementos para la resaca. Podría parecer que no hay peligro en un producto contra el dolor de cabeza, pero hay mucho que puede salir mal —sobre todo cuando esos productos fomentan la idea de que se puede abusar del alcohol sin consecuencias.
2. “Para la potencia masculina”: cuando la hierba resulta ser viagra
Los suplementos “para la potencia” son otro capítulo aparte. Los reguladores encuentran constantemente en ellos análogos ocultos de medicamentos con receta, incluido sildenafilo. El comprador piensa que adquiere ginseng inocuo o tribulus, pero recibe un medicamento con todos sus efectos adversos e interacciones.
La corteza de yohimbe merece atención especial: parece un componente natural, pero sus efectos no son herbales. Provoca picos de presión, episodios de ansiedad e insomnio. Si se toma junto con antidepresivos puede causar problemas cardiovasculares graves. Las organizaciones médicas advierten con prudencia pero de forma insistente: no experimente sin supervisión médica.
3. Culturismo: cuando la “alternativa a los esteroides” resulta peor que los esteroides
Los SARMs (moduladores selectivos del receptor androgénico) son una tendencia reciente en el mundo del culturismo. Ostarina, ligandrol, testolona: se venden como “alternativa segura a los esteroides”, pero las investigaciones muestran riesgos serios para el hígado. En la literatura médica ya hay decenas de casos de daño hepático atribuible al uso de SARMs.
La FDA advierte en términos claros: los productos que contienen SARMs están asociados con riesgos graves para la salud, incluido un posible aumento del riesgo de infarto o accidente cerebrovascular y reacciones potencialmente mortales, como daño hepático.
Una revisión sistemática sobre la seguridad de los SARMs identificó 15 casos de daño hepático, un caso de rabdomiólisis grave e incluso rotura del tendón de Aquiles. Y eso solo corresponde a lo documentado en informes oficiales.
Lo especialmente peligroso es que los SARMs con frecuencia se compran por internet por personas que ni siquiera saben que están tomando sustancias experimentales. Los vendedores los presentan como suplementos inocuos y los compradores reciben productos farmacéuticos no registrados con efectos impredecibles.
4. Tianeptina: “heroína de gasolinera” bajo la etiqueta de nootrópico
La tianeptina es una muestra paradigmática del desorden actual en el mercado de suplementos. En EE. UU. no está aprobada como medicamento, pero se vende libremente como “suplemento para el cerebro” o nootrópico. En la práctica, la tianeptina actúa como un opioide: causa dependencia, puede deprimir la respiración y requiere hospitalización en caso de sobredosis.
Los toxicólogos estadounidenses registran un aumento de las intoxicaciones por tianeptina. La sustancia ha recibido el sombrío apodo de “heroína de estación de servicio” porque se puede comprar legalmente en comercios comunes. La historia muestra adónde conduce la venta sin control de sustancias psicoactivas bajo la apariencia de suplementos inocuos.
5. Efedra: un estimulante prohibido que no desaparece
La efedra (Ma huang) está prohibida en suplementos en EE. UU. desde 2004, pero aparece de vez en cuando en “quemagrasas” y precursores de entrenamiento. La razón de la prohibición es simple: eventos cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y muertes. Los alcaloides efedrínicos generan un “riesgo inaceptable”, según la formulación oficial.
Si en la etiqueta ve indicios de efedra (especialmente en productos con nombres como “Burner” o “Thermogenic”), es mejor evitarlos. Incluso dosis pequeñas pueden provocar arritmias o aumentos peligrosos de la presión arterial.
6. Aristoloquia: cuando la “medicina tradicional” se vuelve cancerígena
Las plantas de la familia Aristolochiaceae son un ejemplo clásico de que “natural” no equivale a “seguro”. El ácido aristolochico está clasificado como carcinógeno del grupo 1 y se asocia con lesiones renales y tumores del tracto urinario.
El problema es que la aristoloquia a veces se confunde con hierbas inocuas o se añade a mezclas “tradicionales”. Las revistas oncológicas y nefrológicas llevan décadas describiendo las consecuencias de su uso. En los países desarrollados la importación de estos suplementos está fuertemente restringida, pero en internet aún pueden aparecer ofertas dudosas.
7. Levadura roja de arroz: “estatinas naturales” con dosis impredecibles
El arroz de levadura roja contiene monacolina K, que químicamente es la misma lovastatina que se encuentra en las estatinas farmacéuticas. Por tanto, los riesgos son similares: miopatías, rabdomiólisis, problemas hepáticos. Los reguladores europeos señalan efectos secundarios serios incluso con dosis relativamente bajas.
La levadura roja de arroz presenta dos problemas adicionales. Primero, hay una variación enorme en la dosificación de un lote a otro. Segundo, puede contaminarse con la micotoxina citrinina, que es tóxica por sí misma. Incluso grandes centros clínicos advierten: la “naturalidad” de las estatinas no elimina sus efectos adversos.
8. Melatonina: cuando un suplemento “seguro” se vuelve peligroso para los niños
La melatonina parece inofensiva: ¿qué puede salir mal con la “hormona del sueño”? Pero los estudios muestran que muchas formas masticables contienen cantidades distintas a las indicadas en la etiqueta, a menudo mucho mayores.
Los servicios de toxicología registran un aumento de consultas en urgencias por ingestas accidentales de melatonina en niños. Las tabletas masticables llamativas se perciben como caramelos y sus dosis pueden ser varias veces superiores a las necesidades pediátricas.
Alertas recientes: qué está ocurriendo ahora mismo
En 2024 la FDA emitió una advertencia urgente sobre suplementos que deberían contener tejocote (espino mexicano), pero que en realidad contenían oleandro amarillo tóxico. El consumo de oleandro amarillo puede causar alteraciones neurológicas, gastrointestinales y cardiovasculares graves, incluso la muerte.
Recientemente la FDA envió cartas de advertencia a siete empresas por la venta ilegal de suplementos que supuestamente tratan enfermedades cardiovasculares. Las personas con problemas cardíacos son un grupo especialmente vulnerable, y sustituir medicamentos comprobados por suplementos dudosos puede costar vidas.
Cómo distinguir un suplemento potencialmente peligroso de uno relativamente seguro
Hay varias señales sencillas que ayudan a evitar problemas:
- Publicidad de milagros. “Pierda 15 kg en un mes”, “Resultado instantáneo”, “Efecto anabólico sin efectos secundarios”: todos son banderas rojas. En esos nichos la concentración de falsificaciones es máxima.
- Comprobar en bases de datos de reguladores. La FDA tiene listas públicas de productos con advertencias. Una búsqueda de cinco minutos por nombre puede evitar problemas graves.
- Analizar la composición. Si en la lista de ingredientes aparecen nombres que suenan a medicamentos, abreviaturas como SARMs o DMAA, o términos químicos incomprensibles, es mejor evitarlos.
- Certificación independiente. Tener análisis de laboratorios terceros es una buena señal. No es garantía, pero reduce la probabilidad de topar con un “producto casero”.
- Actitud crítica hacia las opiniones. Cientos de comentarios entusiastas en una tienda online no equivalen a control de calidad.
Qué hacer si necesita suplementos por indicación médica
A veces los suplementos son necesarios —por ejemplo, vitamina D en invierno o ácido fólico al planear un embarazo. En esos casos:
- Primero consulte al médico. El especialista ayudará a elegir la forma adecuada, la dosis y explicará las posibles interacciones con medicamentos.
- Fiarse más de las farmacias que de los marketplaces. En las farmacias al menos existe licencia y cierto control.
- Investigue al fabricante. Las grandes compañías farmacéuticas suelen cuidar más su reputación que “laboratorios de belleza” sin nombre.
- Comience con dosis mínimas. Incluso si el suplemento parece seguro, nadie está exento de intolerancia individual.
Realidad en Rusia: qué cambió en 2025
Desde el 1 de marzo de 2025 en Rusia entra en vigor un marcado ampliado y obligatorio de suplementos a través del sistema “Honest Sign” («Честный знак»). Es un intento de poner orden en el mercado y rastrear el origen de los productos. En teoría, debería dificultar la venta de artículos abiertamente dudosos.
En la práctica aún es pronto para evaluar la eficacia de estas medidas. El sistema de marcado ataca el problema de las falsificaciones, pero no siempre logra restringir productos que son peligrosos desde su origen aunque se produzcan legalmente.
Lista breve de control antes de comprar cualquier suplemento
- ¿No es “para adelgazar/para la potencia/para ganar músculo”? Si lo es, pase de largo.
- ¿Los nombres de los ingredientes son comprensibles? Si la mitad de la composición parece un código, es mala señal.
- ¿Hay datos de control de calidad? Certificados, análisis de lotes, información clara del fabricante.
- ¿Es realmente necesario? Muchas veces los problemas se resuelven cambiando la dieta o el estilo de vida.
- Seguridad en el almacenamiento. Mantenga todos los suplementos fuera del alcance de los niños.
Por qué el problema solo tenderá a aumentar
El mercado de suplementos crece más rápido que la regulación. El comercio por internet hace accesibles productos de países con estándares de calidad distintos. Las redes sociales se han convertido en una plataforma para campañas agresivas de marketing de suplementos dudosos.
Preocupa especialmente la tendencia hacia los “research chemicals” (químicos de investigación): sustancias vendidas formalmente “no para consumo humano” pero que se consumen como suplementos. Es una zona gris con casi nulo control.
Conclusión: sentido común frente al marketing
Los suplementos más peligrosos no son las vitaminas en sí, sino productos concretos en nichos concretos. Pérdida de peso con medicamentos ocultos, productos para la potencia con sorpresas, culturismo con SARMs, “nootrópicos” con efectos narcóticos, estimulantes prohibidos, hierbas cancerígenas, “estatinas naturales” impredecibles y formas infantiles con dosis inexactas.
La paradoja es que los suplementos realmente útiles suelen ser vitaminas, minerales y omega‑3, que rara vez causan problemas. El peligro está donde prometen resultados rápidos y dramáticos.
La FDA advierte con claridad: muchos suplementos contienen ingredientes que pueden tener un efecto potente en el organismo, interactuar con medicamentos o provocar efectos adversos peligrosos. No conviene ignorar esas advertencias.
“Natural” no es sinónimo de “seguro”. El curare también es natural, pero a nadie se le ocurriría tomarlo para mejorar el bienestar. El sentido común, la consulta con especialistas y el pensamiento crítico son la mejor protección frente a las promesas de marketing y a experimentos potencialmente peligrosos con la salud.
El contenido tiene carácter informativo y no constituye una recomendación médica. Ante cualquier síntoma o duda sobre el uso de suplementos, consulte a un médico. En caso de intoxicación, solicite atención de emergencia inmediatamente.