En un mundo donde cada clic, me gusta y comentario deja una huella digital, la cuestión del control sobre la información personal se vuelve cada vez más relevante. Imagine la situación: cometió un error en el pasado y la información sobre ese hecho ahora lo persigue en internet, afectando su carrera, su vida personal y su reputación. ¿Y si existiera una forma de "borrar" esa información de la red? Aquí es donde entra en escena el concepto del derecho al olvido.
¿Qué es el derecho al olvido?
El derecho al olvido es una noción jurídica que permite a las personas solicitar la eliminación o el bloqueo de determinada información sobre sí mismas en internet, especialmente de los resultados de búsqueda. Esta idea surgió como respuesta a la creciente preocupación por la perdurabilidad de la información digital y su impacto potencial en la vida de las personas.
Imagine un mundo en el que cada error, cada momento incómodo o decisión desafortunada puede quedar registrado en internet y aparecer constantemente al buscar su nombre. El derecho al olvido pretende ofrecer a las personas una segunda oportunidad en el mundo digital, permitiéndoles en cierto grado controlar la información que les concierne.
Historia y desarrollo del derecho al olvido
La noción del derecho al olvido no es nueva. Tiene sus raíces en la tradición de protección de la vida privada y la reputación. Sin embargo, en la era digital esta idea adquirió un nuevo significado y escala.
Un momento clave en el desarrollo del derecho al olvido fue el caso "Google Spain v AEPD and Mario Costeja González" en 2014. El ciudadano español Mario Costeja González llevó a los tribunales la solicitud de eliminar de los resultados de búsqueda de Google los enlaces a un artículo de 1998 sobre la venta de su inmueble para saldar deudas. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinó que, en determinadas circunstancias, las personas tienen derecho a exigir a los motores de búsqueda la eliminación de enlaces a información sobre ellas.
Esta decisión fue un punto de inflexión y sentó las bases para el desarrollo posterior de la legislación sobre el derecho al olvido en muchos países.
Legislación internacional sobre el derecho al olvido
Unión Europea (UE)
En la UE, el derecho al olvido está regulado por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD, en inglés GDPR), que entró en vigor en mayo de 2018. El Artículo 17 del RGPD, titulado "Derecho al borrado (derecho a ser olvidado)", otorga a las personas el derecho a solicitar la eliminación de sus datos personales en determinadas circunstancias:
- Los datos ya no son necesarios para los fines para los que fueron recabados
- La persona ha retirado el consentimiento para el tratamiento de los datos
- Los datos han sido tratados de forma ilícita
- Los datos deben suprimirse para cumplir una obligación jurídica
- Los datos fueron recogidos en relación con la oferta de servicios de la sociedad de la información a un menor
El RGPD no solo consagró el derecho al olvido, sino que también estableció sanciones significativas por su vulneración: hasta el 4% de la facturación anual mundial de la empresa o 20 millones de euros, según cuál sea la cantidad mayor.
Rusia
En Rusia, el derecho al olvido está regulado por la Ley Federal n.º 149-FZ "Sobre la información, tecnologías de la información y protección de la información". Las enmiendas relacionadas con el derecho al olvido entraron en vigor el 1 de enero de 2016. Según esta ley, los ciudadanos pueden exigir a los motores de búsqueda la eliminación de enlaces a información sobre ellos si dicha información:
- Es inexacta
- Es desactualizada
- Es ilegal
- Ha perdido relevancia para el solicitante debido a acontecimientos posteriores o a acciones del solicitante
Es importante señalar que la ley rusa tiene particularidades. Por ejemplo, no se aplica a la información sobre hechos que contienen indicios de delitos penales cuya responsabilidad penal no haya prescrito, ni a información sobre la comisión por parte de un ciudadano de un delito por el que no se ha levantado o extinguido la condena.
Estados Unidos
En Estados Unidos la situación respecto al derecho al olvido difiere sustancialmente de la europea. A nivel federal no existe una ley equivalente al RGPD que reconozca este derecho, debido a la fuerte protección de la libertad de expresión consagrada en la Primera Enmienda de la Constitución de EE. UU.
No obstante, algunos estados han aprobado leyes que otorgan ciertos derechos de eliminación de datos:
- California: la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet (California Online Privacy Protection Act) y la Ley de Privacidad del Consumidor de California (California Consumer Privacy Act, CCPA) incluyen elementos del derecho al olvido, sobre todo para menores.
- Nevada y Maine también han aprobado normas que dan a los consumidores más control sobre sus datos personales, aunque estas leyes no son tan amplias como la CCPA.
La ausencia de una ley federal sobre el derecho al olvido en EE. UU. sigue siendo objeto de intensos debates, con argumentos a favor y en contra de su adopción.
Cómo ejercer el derecho al olvido: guía paso a paso
Si decide ejercer su derecho al olvido, aquí tiene una guía paso a paso que le ayudará en el proceso:
1. Determine qué información desea eliminar
En primer lugar, identifique claramente qué datos sobre usted desea eliminar de los resultados de búsqueda. Pueden ser publicaciones antiguas en redes sociales, artículos periodísticos obsoletos, información personal en sitios web, etc.
2. Compruebe si su solicitud cumple los criterios del derecho al olvido
Asegúrese de que su solicitud cumple los criterios establecidos por la legislación de su país. Por ejemplo, la información debe ser obsoleta, inexacta o vulnerar sus derechos.
3. Diríjase directamente al propietario del sitio
Antes de acudir a los motores de búsqueda, intente contactar directamente con el propietario del sitio donde está alojada la información. Explique la situación y solicite la eliminación o modificación del contenido.
4. Envíe una solicitud a los motores de búsqueda
Si el contacto directo no funciona o no es posible, el siguiente paso es presentar una solicitud a los motores de búsqueda. Así es como hacerlo en los principales buscadores:
- Vaya al formulario de Google para la eliminación de datos
- Rellene el formulario, indicando sus datos y las URL de las páginas que desea eliminar de los resultados de búsqueda
- Explique por qué considera que esa información debe eliminarse
- Envíe la solicitud y espere la respuesta de Google
Yandex
- Utilice el formulario especial en el sitio de Yandex
- Indique su nombre completo, información de contacto y las URL de las páginas a eliminar
- Presente el fundamento para la eliminación de la información
- Envíe la solicitud (Yandex debe revisarla en un plazo de 10 días hábiles)
Bing
- Rellene el formulario de Bing para la eliminación de datos
- Proporcione los datos necesarios y las URL correspondientes
- Explique por qué considera que esa información debe suprimirse
- Envíe la solicitud y espere la respuesta de Bing
5. Espere la respuesta y prepárese para comunicación adicional
Tras enviar la solicitud, espere la respuesta del motor de búsqueda. Este proceso puede llevar desde varios días hasta algunas semanas. Prepárese para aportar información adicional si se le solicita.
6. En caso de denegación, considere acciones posteriores
Si su solicitud es rechazada, dispone de varias alternativas:
- Volver a presentar la solicitud con argumentos adicionales
- Recurrir a la autoridad local de protección de datos (en el caso de países de la UE)
- Consultar con un abogado sobre la posibilidad de iniciar un procedimiento judicial
Cómo redactar correctamente una solicitud para los motores de búsqueda
Para aumentar las posibilidades de éxito en la eliminación de información no deseada de los resultados de búsqueda, es importante redactar la solicitud de forma adecuada. A continuación se enumeran las recomendaciones principales.
1. Indicación clara de la información a eliminar
En la solicitud debe figurar de forma precisa las URL de las páginas que contienen la información que desea eliminar. Si es posible, añada capturas de pantalla para que el motor de búsqueda identifique fácilmente el contenido.
2. Justificación de la solicitud
Explique por qué considera que la información debe eliminarse. Por ejemplo, puede ser información obsoleta, incorrecta, ilegal o que vulnere sus derechos. Es importante indicar cómo afecta esa información a su vida y reputación.
3. Adjuntar pruebas
Si dispone de pruebas que respalden su solicitud (por ejemplo, documentos que acrediten la ilegalidad o la obsolescencia de la información), adjúntelas. Esto incrementará las posibilidades de que su solicitud sea atendida.
4. Cumplimiento de los requisitos legales
Asegúrese de que su solicitud cumple los requisitos legales de su país. Por ejemplo, en la UE conviene citar el RGPD, y en Rusia la Ley Federal n.º 149-FZ.
5. Presentación cuidada
La solicitud debe ser clara, concisa y sin errores ortográficos. Los motores de búsqueda reciben un gran volumen de solicitudes, por lo que es importante que la suya sea fácil de leer y comprender.
6. Tener en cuenta las particularidades de cada motor de búsqueda
Cada motor de búsqueda tiene sus propias normas y formularios para tramitar las solicitudes de eliminación de datos. Lea atentamente esas normas antes de enviar la solicitud.
Si sigue estas recomendaciones, aumentará considerablemente sus posibilidades de lograr la eliminación de la información no deseada de los resultados de búsqueda.
Caso interesante: el asunto de Mario Costeja González
El español que cambió internet
Mario Costeja González, abogado español, se hizo conocido por ser la persona cuyo caso sentó las bases del concepto moderno del derecho al olvido en internet. En 1998, el periódico español La Vanguardia publicó un anuncio sobre la venta forzosa del inmueble de González por deudas. Años después, cuando los problemas financieros de González ya estaban resueltos, esa información seguía apareciendo en los resultados de búsqueda de Google al consultar su nombre.
En 2010, González presentó una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) contra La Vanguardia, Google Spain y Google Inc., solicitando la eliminación o modificación de las páginas que contenían esa información, para que sus datos personales dejaran de aparecer en los resultados de búsqueda.
La AEPD rechazó la reclamación contra el periódico, al considerar que la publicación era legítima, pero estimó las peticiones frente a Google. Google impugnó esa decisión y el caso llegó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
El 13 de mayo de 2014, el Tribunal de Justicia adoptó una resolución histórica al establecer que los operadores de motores de búsqueda están obligados, a solicitud de los usuarios, a eliminar de los resultados de búsqueda los enlaces a páginas web que contienen sus datos personales si esa información es "inadecuada, no pertinente o ya no pertinente" para los fines del tratamiento.
Esta decisión supuso un punto de inflexión en la historia de internet y la protección de datos, dando lugar de facto al "derecho al olvido" en el mundo digital. Abrió la puerta a millones de solicitudes de eliminación de información personal y sirvió de base para la inclusión del derecho al olvido en el RGPD.
Problemas y críticas al derecho al olvido
A pesar de las buenas intenciones, el derecho al olvido se enfrenta a diversas críticas y problemas:
1. Conflicto con la libertad de expresión y el derecho a la información
Sus críticos sostienen que el derecho al olvido puede utilizarse para censurar y restringir la libertad de expresión. Eliminar información de los resultados de búsqueda puede privar a la sociedad del acceso a datos históricos o de interés público.
2. Dificultades técnicas para su implementación
En la era del big data y la rápida difusión de información, la eliminación completa de datos puede ser técnicamente complicada o incluso imposible. La información puede copiarse y difundirse en múltiples plataformas.
3. Efecto Streisand
Los intentos de eliminar información pueden provocar el efecto contrario, conocido como efecto Streisand. Se trata del fenómeno por el cual el intento de ocultar o suprimir información provoca una mayor difusión de la misma.
Ejemplo del efecto Streisand
En 2003, la cantante estadounidense Barbra Streisand demandó por 50 millones de dólares al fotógrafo Kenneth Adelman por la publicación de una fotografía aérea de su mansión en Malibú. Antes de la demanda, la foto se descargó solo 6 veces, dos de ellas por los propios abogados de Streisand. Sin embargo, después de que la información sobre la demanda se difundiera en los medios, la foto se descargó más de 420 000 veces en el transcurso de un mes.
En el contexto del derecho al olvido, el efecto Streisand puede surgir cuando los intentos de eliminar información de los resultados de búsqueda atraen atención hacia esa información, haciéndola aún más visible e interesantes para el público.
4. Dificultad para definir el "interés público"
Las leyes sobre el derecho al olvido suelen incluir excepciones para la información que representa interés público. Sin embargo, definir qué constituye interés público puede ser subjetivo y controvertido.
5. Carácter global de internet frente a leyes locales
Internet es global, mientras que las leyes sobre el derecho al olvido suelen ser locales. Esto crea dificultades de aplicación: la información puede eliminarse de los resultados de búsqueda en un país pero seguir disponible en otro.
El futuro del derecho al olvido
A medida que evolucionan la tecnología y la sociedad, el derecho al olvido seguirá transformándose. Estas son algunas tendencias y cuestiones que probablemente marcarán su futuro:
1. Armonización legislativa global
Con la creciente globalización y digitalización surge la necesidad de un enfoque más uniformado sobre el derecho al olvido a nivel internacional. Podemos esperar esfuerzos por armonizar la legislación entre países en esta materia.
2. Desarrollo de tecnologías para la eliminación de datos
Las empresas tecnológicas trabajan en métodos más eficaces para eliminar datos y gestionar la huella digital. Podrían aparecer nuevas herramientas que permitan a los usuarios controlar mejor su información en línea.
3. Inteligencia artificial y automatización
Con el avance de la inteligencia artificial, el proceso de evaluación de solicitudes de eliminación de información puede automatizarse más. Esto podría acelerar los trámites, pero también plantea preguntas sobre la equidad y la precisión de las decisiones automatizadas.
4. Equilibrio entre privacidad y libertad de información
La sociedad seguirá buscando un equilibrio entre el derecho a la privacidad y el derecho a la información. Este diálogo modelará la futura legislación y la práctica en materia del derecho al olvido.
Cómo proteger su reputación en línea
Además de recurrir al derecho al olvido, existen otros métodos para proteger su reputación en línea:
- Monitorización regular: Revise periódicamente qué información sobre usted está disponible en internet.
- Gestión de la privacidad: Configure cuidadosamente las opciones de privacidad en redes sociales y otros servicios en línea.
- Creación de contenido positivo: Publique contenido profesional y positivo sobre usted para que desplace la información no deseada en los resultados de búsqueda.
- Uso de seudónimos: Para la comunicación personal en línea, considere el uso de seudónimos.
- Formación: Mejore su alfabetización digital para comprender mejor cómo funcionan los servicios en línea y cómo proteger su privacidad.
Conclusión
El derecho al olvido es un intento de dar a las personas control sobre su identidad digital en un mundo donde la información puede almacenarse y difundirse casi indefinidamente. Refleja un cambio significativo en la comprensión de la privacidad y los datos personales en la era digital.
Sin embargo, la aplicación de este derecho conlleva numerosos desafíos técnicos, jurídicos y éticos. El equilibrio entre el derecho a la privacidad y la libertad de información sigue siendo una tarea compleja que requiere diálogo continuo y adaptación conforme avanzan las tecnologías y la sociedad.
En última instancia, el derecho al olvido no es solo una herramienta jurídica, sino parte de una discusión más amplia sobre cómo queremos vivir en el mundo digital y qué control debemos tener sobre nuestros datos personales y nuestra reputación. A medida que avancemos, es importante mantener ese diálogo, buscar equilibrios entre derechos e intereses distintos y diseñar soluciones que protejan la privacidad sin socavar otros valores fundamentales de una sociedad abierta.