Las discusiones sobre la posible relación entre el uso de teléfonos móviles y el desarrollo de cáncer cerebral no han cesado desde su aparición. En 2024 la comunidad científica presentó una serie de estudios importantes dirigidos a resolver esta cuestión. Llamó especialmente la atención un estudio a gran escala, publicado en agosto de 2024, cuyos resultados provocaron amplio eco en los medios. Muchos periodistas se apresuraron a afirmar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había refutado de forma definitiva la relación entre la telefonía móvil y los tumores cerebrales. ¿Pero qué tan precisas son esas afirmaciones?
Análisis de los datos científicos recientes
Un grupo de expertos convocado por la OMS realizó un análisis exhaustivo de numerosos estudios que abarcan el periodo de 1994 a 2022. Estos trabajos evaluaron la exposición a la radiación de radiofrecuencia en distintas enfermedades oncológicas, incluyendo la leucemia, las neoplasias de las glándulas salivales y los tumores del sistema nervioso central. Los investigadores clasificaron los resultados en tres categorías principales:
- Uso cotidiano de dispositivos móviles
- Influencia de la proximidad a antenas y estaciones base de telefonía móvil
- Trabajo profesional con transmisores de radio y otras fuentes de radiación de radiofrecuencia
Como resultado del análisis se formularon las siguientes conclusiones clave:
- El uso de teléfonos móviles no demuestra una relación con el desarrollo de tumores cerebrales o de las glándulas salivales, incluida la población infantil
- Vivir cerca de antenas de telefonía móvil no aumenta el riesgo de leucemia y tumores cerebrales en niños. Sin embargo, no hay datos suficientes sobre la población adulta para extraer conclusiones definitivas
- La actividad profesional relacionada con dispositivos emisores de radio probablemente no aumente el riesgo de tumores cerebrales, aunque los datos científicos sobre este aspecto tampoco son suficientes para conclusiones inequívocas
Por tanto, la mayoría de los estudios analizados no encontró una correlación clara entre el uso de teléfonos móviles y la aparición de cáncer cerebral. Es importante señalar que estas conclusiones se aplican a tecnologías que usan las frecuencias 2G, 3G y 4G. Por ahora no existen datos sobre el impacto de la tecnología 5G.
Investigaciones adicionales
Los resultados de un amplio estudio internacional, publicado en marzo de 2024, también confirmaron la ausencia de un mayor riesgo de tumores cerebrales vinculado al uso de teléfonos móviles durante un periodo de 15 años. Este estudio incluyó a 265 000 participantes de cinco países europeos: Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Suecia y Reino Unido.
Estudios epidemiológicos previos tampoco registraron un aumento significativo de casos de cáncer cerebral tras la amplia difusión de los teléfonos móviles.
¿Hay motivos para preocuparse?
A pesar de que el riesgo de enfermedades oncológicas por el uso de teléfonos móviles parece mínimo, algunas cuestiones permanecen abiertas. En 2018, en el marco del Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos se llevó a cabo un estudio con roedores. En los machos expuestos a radiación de radiofrecuencia característica de las tecnologías 2G y 3G se observó un aumento del riesgo de tumores en el corazón, el cerebro y las glándulas suprarrenales. Sin embargo, la extrapolación de estos datos a humanos resulta difícil, ya que las condiciones del experimento fueron mucho más severas que las del uso habitual del teléfono móvil por una persona.
Recomendaciones para reducir la exposición a la radiación
Para quienes sigan preocupados por la exposición a la radiación de radiofrecuencia se proponen las siguientes recomendaciones:
- Limitar la duración del uso del teléfono móvil
- Usar manos libres o auriculares durante las llamadas
- Evitar el uso del teléfono en zonas de señal débil
- Preferir mensajes de texto a las llamadas de voz
Conclusión
Hoy en día no existen pruebas científicas convincentes de que el uso de teléfonos móviles provoque cáncer cerebral en las personas. No obstante, las investigaciones sobre el impacto de la tecnología 5G continúan y aún no se han obtenido resultados definitivos. También es importante tener en cuenta que el peligro potencial puede no residir únicamente en la radiación, sino en la distracción al usar dispositivos móviles, lo que puede provocar accidentes.