Sesgo de confirmación: por qué tendemos a buscar solo lo que valida nuestras creencias

Sesgo de confirmación: por qué tendemos a buscar solo lo que valida nuestras creencias

Si alguna vez ha defendido con convicción su punto de vista ante un amigo o un colega, usando solo los hechos que favorecen su posición, — bienvenido al mundo del sesgo de confirmación. Este curioso fenómeno de la psicología nos ayuda a mantenernos convencidos de nuestras propias opiniones, incluso cuando la realidad alrededor no siempre lo justifica. Parece que con persistencia descartamos los argumentos "indeseables" y nos aferramos con gusto a todo lo que coincide con nuestras creencias. Pero, ¿qué hay exactamente detrás de este efecto y se puede aprender a contrarrestarlo? Vamos a analizarlo.

Qué es el sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación (en inglés — confirmation bias) es la tendencia de una persona a prestar más atención a los hechos, observaciones y datos que confirman sus representaciones y creencias ya existentes. Al mismo tiempo, todo lo que contradice nuestras opiniones a menudo se ignora o se minimiza. Las personas de todas las edades y profesiones están expuestas a este sesgo: científicos, especialistas en marketing, políticos, empleados de oficina y hasta los más reflexivos entre nosotros.

¿Cuál es el truco? No queremos engañarnos a nosotros mismos, pero lo hacemos de forma subconsciente, buscando proteger nuestra "versión" del mundo. A veces es más fácil escuchar una mentira agradable que una verdad amarga. Este mecanismo nos ayuda a conservar una sensación de previsibilidad y estabilidad, pero, por otro lado, dificulta el crecimiento y el cambio.

Por qué el cerebro se protege de la información nueva

Nuestra psique, como un guardaespaldas bien entrenado, nos protege del estrés constante. Imagine que tiene todo un portafolio de creencias — "el mundo funciona así y no de otra manera". Cada vez que alguien intenta irrumpir con una opinión opuesta, su cerebro desvía el golpe para evitar el caos. Podemos atribuir automáticamente al oponente incompetencia, mala intención, falta de datos o simplemente no oírlo por accidente (sí, esto ocurre).

Hay un experimento conocido en el que se ofrecía a las personas información contradictoria que no coincidía con su punto de vista. Como resultado, se activaron en su cerebro las mismas áreas que al experimentar dolor físico. Es decir, el enfrentamiento con la contradicción se percibe de forma similar a sensaciones negativas reales. No es sorprendente que intentemos evitar esos choques y prefiramos la información que acaricia nuestro ego.

Ejemplos del sesgo de confirmación en la vida cotidiana

Entender cómo se manifiesta el sesgo de confirmación en la realidad no es difícil: basta observar situaciones cotidianas una vez. Aquí algunos ejemplos donde juega un papel notable.

  • Compra de dispositivos. Imagine que ha querido comprar cierto teléfono móvil durante mucho tiempo. Después de decidirlo, en su feed de redes sociales aparecen repentinamente solo reseñas positivas y artículos elogiosos sobre ese modelo. Y si por casualidad aparece una crítica, usted la descarta internamente como "parcialidad del autor".
  • Relaciones y redes sociales. Cualquier conflicto puede verse desde varias perspectivas, pero buscamos comentarios y opiniones que apoyen "nuestro" lado y cerramos los ojos automáticamente ante otros argumentos. Al final, cualquier discusión se convierte en una cámara de eco donde todos se respaldan mutuamente.
  • Debates políticos. En política este fenómeno se manifiesta con especial fuerza. Seguimos artículos y noticias que apoyan al partido que nos gusta e ignoramos otras fuentes. Cualquier crítica la consideramos "invención sucia de los adversarios".
  • Salud y medicina. Cuando estamos convencidos de la utilidad de ciertos remedios populares o de un estilo de alimentación, encontramos investigaciones o artículos que solo confirman ese beneficio. Los resultados negativos los dejamos de leer o los consideramos "pagados".

Cómo el sesgo de confirmación distorsiona las investigaciones científicas

Podría pensarse que los científicos deberían estar por encima de estas trampas, ya que el método científico incluye la comprobación de hipótesis y la prueba minuciosa de los hechos. Pero también son humanos: a menudo no se dan cuenta de los resultados que contradicen la hipótesis inicial. Por ejemplo, un investigador puede prestar más atención a la estadística que confirma su hipótesis y analizar con menos detenimiento los resultados que la refutan.

En la comunidad científica existe el concepto de "sesgo de publicación", cuando las revistas prefieren publicar resultados positivos (que confirman la hipótesis) y los negativos (que no la confirman) quedan en un cajón. Esto, a su vez, alimenta la creencia errónea de que la mayoría de los estudios confirma la hipótesis. Obtenemos una visión sesgada de la realidad, aunque en ideal cualquier experimento fallido debería ser tan importante como uno exitoso.

Por qué nos resistimos tan tenazmente a los hechos nuevos

Para comprender la naturaleza del sesgo de confirmación, es importante darse cuenta de que nos gusta la certidumbre y la seguridad. Cambiar de opinión constantemente puede generar malestar interno. ¿Cómo se siente, por ejemplo, cuando descubre que un escritor que admira cometió una acción desagradable? La primera reacción es buscar una justificación para él, ya que así resulta más fácil mantener la coherencia de la imagen.

Además, nuestro cerebro es "perezoso". Economizamos energía mental integrando cualquier información nueva en esquemas ya existentes. Si la información no encaja, la ignoramos o la reinterpretamos. Es más fácil que dedicar tiempo a replantearse. El problema es que con ese enfoque es fácil quedarse atascado en una visión limitada, perdiendo nuevas oportunidades o ideas frescas.

Efectos que potencian el sesgo de confirmación

Además del sesgo de confirmación puro, existen otros fenómenos que vuelven nuestra imagen del mundo aún más distorsionada. Pueden reforzarse entre sí, convirtiendo a personas razonables en verdaderos fanáticos de sus propias posturas.

  1. Efecto de cámara de eco. En la era de las redes sociales formamos nuestras propias noticias y nos suscribimos a personas cuyas opiniones nos son afines. Como resultado, obtenemos una cámara de eco donde todos se confirman mutuamente y transmiten la misma perspectiva.
  2. Efecto halo. Si nos gusta alguien (ídolo, amigo, político), tendemos a perdonarle errores y a "resaltar" sus lados positivos. Esto refuerza nuestro deseo de ignorar hechos que no encajan con la imagen idealizada de esa persona.
  3. Efecto avestruz. Cuando las malas noticias o hechos negativos nos asustan, intentamos no verlos, como si escondiéramos la cabeza en la arena. Nos convencemos de que todo está bajo control y que lo demás son detalles sin importancia.
  4. Efecto Dunning—Kruger. Las personas con conocimientos modestos en un área suelen sobreestimar su competencia. En consecuencia, buscan con más empeño confirmaciones de su "rectitud" y dudan menos.

Cómo reconocer el sesgo de confirmación en usted

Lo más difícil para combatir los sesgos cognitivos es aprender a reconocerlos a tiempo en uno mismo. Desde afuera, al observar acciones ajenas, todo parece más fácil. Sin embargo, también se puede revisar el propio pensamiento para detectar "puntos débiles". Aquí algunas preguntas que pueden ayudar:

  • ¿Estoy juzgando ese bando con demasiada rapidez y el mío con demasiada indulgencia?
  • ¿He consultado fuentes alternativas de información? ¿O todo se limitó a un par de enlaces de conocidos?
  • ¿Tengo al menos un dato incómodo que contradiga mi teoría favorita, y qué hago con él?
  • ¿Percibo emociones fuertes (ira, resentimiento) cuando me enfrento a opiniones contrarias? Quizá sea señal de que conviene profundizar más.
  • ¿Puedo formular la opinión del oponente de tal forma que él mismo la acepte? Si no, significa que no comprendí sus argumentos.

Cuanto más honestas sean sus respuestas a estas preguntas, mayor será la probabilidad de descubrir que, en algunas situaciones, está adaptando la realidad a una cosmovisión cómoda.

Maneras de superar el sesgo y ampliar el horizonte

Es improbable eliminar por completo el sesgo de confirmación: seguimos siendo humanos con particularidades psicológicas. Pero se puede reducir su influencia. A continuación, algunos enfoques prácticos que ayudan a ver las cosas con más claridad.

1. Búsqueda activa de refutaciones

Una de las formas más eficaces es buscar deliberadamente argumentos "en contra" de su propia posición. Sí, es incómodo y puede herir el orgullo, pero cuanto mejor encuentre los contraargumentos, más a fondo evaluará la cuestión. Intente:

  • Leer artículos e investigaciones que contradigan sus creencias;
  • Hacer preguntas destinadas a revelar puntos débiles en su hipótesis;
  • Preguntar a amigos o colegas con opiniones opuestas por qué piensan así.

En esencia, es una "prueba intelectual" consciente de sus puntos de vista. Si están realmente justificados, resistirán el escrutinio. Si no, habrá que corregirlos.

2. Ampliar el campo informativo

En lugar de escuchar durante años a los mismos blogueros y podcasts, conviene diversificar intencionalmente el feed: suscribirse a autores con distintas posiciones políticas y filosóficas, acercarse a otros contextos culturales, interactuar con personas de diferentes profesiones. Cuanto más rica sea su experiencia personal y su "reserva" de información, más difícil será quedar atrapado en un único modelo.

3. "Hombre de acero" en lugar de "hombre de paja"

En los debates se usa a menudo la táctica del "hombre de paja" (straw man), cuando simplificamos y distorsionamos la posición del oponente para criticarla más fácilmente. La técnica opuesta se llama "hombre de acero" (steel man): intente formular de la manera más precisa y convincente posible los argumentos de la otra parte. Si logra hacerlo con honestidad y lógica, su evaluación del problema será mucho más exacta.

4. Pensamiento crítico y escepticismo sano

La habilidad clave para combatir el confirmation bias es el pensamiento crítico: saber hacer preguntas, comprobar hechos y confrontar distintas fuentes. Es una especie de inmunidad contra el autoengaño. El escepticismo sano no significa negar todo; es la costumbre de examinar con cuidado cómo está construido el argumento, si hay fallos lógicos y de dónde proviene la información.

Un libro útil sobre este tema es Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman. Aunque no trata solo del sesgo de confirmación, aborda la mayoría de las trampas cognitivas en las que caemos a diario.

5. Retroalimentación de los demás

Si trabaja en un proyecto importante o suele hablar en público, tiene sentido reunir un grupo focal o discutir los resultados con colegas que no teman dar una retroalimentación honesta, no meras alabanzas. Esto ayuda a detectar no solo errores fácticos, sino también dónde su opinión puede ser excesivamente sesgada.

Conviene dejar claro desde el principio que busca una mirada crítica, no halagos protocolarios. Y esté preparado para oír cosas desagradables: precisamente esa reacción es valiosa si quiere mejorar.

Ventajas de reconocer sus sesgos

A veces surge la pregunta: "¿Y qué si ignoro los hechos que no confirman mis ideas? Quizá así vivo más tranquilo. ¿Para qué complicarse?" En realidad, si queremos mantener flexibilidad mental y tomar decisiones bien ponderadas, es importante reconocer el sesgo de confirmación en nosotros. Estas son algunas ventajas de una actitud consciente ante este fenómeno:

  • Mejores soluciones a problemas. Cuando consideramos varias alternativas, la probabilidad de hallar una solución eficaz es mayor. La confianza ciega puede llevar a perder oportunidades.
  • Reducción de conflictos. Saber escuchar los argumentos de otros baja el tono agresivo en una discusión. La gente está más dispuesta a negociar cuando siente que la escuchan de verdad.
  • Crecimiento profesional. Para los especialistas de cualquier campo es importante reconocer errores y tener en cuenta datos nuevos. El exceso de convicción en la propia rectitud conduce al estancamiento.
  • Desarrollo personal. La capacidad de cambiar y adaptarse es uno de los factores clave del éxito en un mundo que no se detiene. Cuanto menos limitados estemos, más fácil será aprender.

Reflexiones finales

El sesgo de confirmación no es un enemigo, sino una parte natural de nuestra naturaleza cognitiva. El problema comienza cuando nos entregamos por completo a su poder, dejando de ver lo estrecha que es nuestra mirada del mundo. La conciencia de los propios sesgos puede ser el punto de partida para un análisis más profundo, para un diálogo que no derive en reproches mutuos y para ampliar el propio horizonte.

La ironía es que, incluso después de leer este artículo, podríamos pensar: "Sí, otra persona sin duda peca del sesgo de confirmación, pero yo lo tengo todo bajo control". Si realmente queremos cambiar, conviene preguntarse si no estamos en la trampa en este mismo momento. ¿Tal vez algo de lo expuesto contradice sus creencias? Intente comprobarlo y mirar los argumentos desde todas las perspectivas antes de descartarlos apresuradamente. No es fácil, pero nada valioso se consigue sin esfuerzo.

Si el tema le interesó, observe sus reacciones en internet, en discusiones reales e incluso en una conversación cotidiana en la cocina. Fíjese con qué frecuencia buscamos confirmación de lo que creemos y cuánto poco espacio dejamos para los hechos "incómodos". Quizá al reconocer esos matices nazca también el deseo de cambiar para ser más objetivo, abierto a lo nuevo y flexible en su pensamiento.

Y aunque el sesgo de confirmación sea un viejo truco de nuestro cerebro, somos capaces de aprender a verlo a través del prisma de la conciencia. A partir de ahí, todo depende de nuestra disposición a enfrentar la verdad, incluso cuando no nos favorece.

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