¡Hola, estimados lectores!
Hoy quiero compartir con ustedes mi opinión sobre la nueva orden , que fue publicada el 11 de mayo de 2023 y entró en vigor el 2 de junio de 2023. Esta orden establece el procedimiento para llevar a cabo el monitoreo de la seguridad de los recursos informáticos que pertenecen a diversas organizaciones y personas jurídicas que forman parte de la infraestructura informática crítica de la Federación Rusa o la utilizan.
En esencia, esta orden otorga al Servicio Federal de Seguridad (FSB) el derecho a controlar todos los datos que se transmiten o almacenan en esos recursos informáticos, así como a realizar inspecciones y auditorías de su seguridad. Además, esta orden obliga a los propietarios y operadores de esos recursos a proporcionar al FSB acceso a ellos y a cooperar en caso de detección de amenazas o incidentes.
Considero que esta orden presenta una serie de problemas graves que pueden afectar negativamente el desarrollo de la sociedad de la información en Rusia y violar los derechos y libertades de las personas. En primer lugar, esta orden no define criterios claros ni indicadores de la seguridad de los recursos informáticos, ni establece reglas y procedimientos concretos para el monitoreo y las inspecciones. Esto crea margen para la arbitrariedad y el abuso por parte del FSB, que puede usar sus atribuciones con fines de espionaje, censura o presión sobre organizaciones o personas no deseadas.
En segundo lugar, esta orden vulnera los principios de confidencialidad y de protección de datos personales garantizados por la Constitución de Rusia y por los tratados internacionales. No contempla garantías ni limitaciones para el acceso del FSB a información sensible que pueda contener datos personales de ciudadanos, secretos comerciales de organizaciones o secretos de Estado. Esto genera riesgo de filtración o compromiso de esos datos y vulnera el derecho a la vida privada y la libertad de expresión.
En tercer lugar, esta orden puede socavar la confianza y la cooperación entre los distintos participantes del espacio informativo ruso, así como entre Rusia y otros países. Puede provocar descontento y preocupación entre los propietarios y operadores de recursos informáticos, que podrían verse perjudicados por la intervención del FSB en sus actividades, por la pérdida de competitividad o de reputación, o por el aumento de costes o riesgos. También puede conducir al aislamiento de Rusia de la comunidad informativa mundial, que podría considerar que Rusia no cumple con las normas y los estándares internacionales en materia de seguridad de la información y de protección de los derechos humanos.
En conclusión, quiero decir que no estoy en contra de que el FSB cumpla su función de garantizar la seguridad de la información de Rusia y de protegerla frente a amenazas externas e internas. Sin embargo, considero que debe hacerse dentro del marco de la ley, teniendo en cuenta los intereses y los derechos de todas las partes interesadas, y aplicando mecanismos de control y rendición de cuentas transparentes y equilibrados. Espero que esta orden sea revisada o anulada y que, en su lugar, se adopte una norma más moderna y humana que favorezca el desarrollo de la sociedad de la información en Rusia sobre la base de la confianza, la cooperación y el respeto.