Nuestro universo: ¿nació de un agujero negro?

Nuestro universo: ¿nació de un agujero negro?

Los agujeros negros son objetos que asombran por sus fuerzas gravitacionales infinitas, de las que no es posible escapar. La simple compresión de la masa hasta cierto tamaño puede crear un agujero negro. Por ejemplo, para convertir la Tierra en un agujero negro, su masa tendría que comprimirse hasta el tamaño de un garbanzo. Un hecho impresionante es que, comprimiendo toda la masa del Universo, se podría obtener un agujero negro... aproximadamente del tamaño de nuestro Universo.

Nuestras observaciones muestran que el Universo tiene algo en común con los agujeros negros. En particular, lo que se conoce como horizonte de sucesos es la región alrededor de un agujero negro de la que la salida se vuelve imposible. Nuestro Universo también tiene su horizonte de sucesos, causado por su expansión. Las galaxias a una distancia de aproximadamente 14 000 millones de años luz se alejan de nosotros más rápido que la luz.

Tanto el Universo como los agujeros negros tienen una singularidad: un punto de densidad infinita. En el centro de los agujeros negros hay una singularidad, y toda la masa que entra ahí termina su recorrido allí. El Universo tiene su propia singularidad: el Big Bang, que ocurrió hace aproximadamente 13 000 millones de años.

Sin embargo, estas similitudes no hacen que nuestro Universo sea un agujero negro. Las singularidades en cada caso tienen una naturaleza distinta. Mientras que la singularidad de un agujero negro está localizada en un lugar concreto del espacio, la singularidad del Big Bang se sitúa en un momento determinado del tiempo.

Es interesante que aún no comprendamos lo que ocurre en el centro de un agujero negro. Existen teorías extravagantes que sostienen que los agujeros negros podrían generar sus propios universos, aislados del universo progenitor. Esto constituye una hipótesis fascinante, basada en fundamentos poco sólidos, pero que ofrece materia para la reflexión.

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