Los siete peores procesadores de todos los tiempos

Los siete peores procesadores de todos los tiempos
El mundo de los procesadores cambia constantemente, y AMD e Intel siempre compiten por el liderazgo. Aunque ambas compañías han lanzado muchos procesadores excelentes, también han tenido fracasos evidentes. Esta es una lista de los siete peores procesadores de todos los tiempos, que destaca sus defectos y las razones de su mala fama.

Intel Core i9-11900K (2021)


El Intel Core i9-11900K, lanzado en 2021, es un ejemplo de un procesador reciente que no cumplió las expectativas. En ese momento Intel estaba en un periodo de transición, y este chip pareció más una solución temporal que un producto emblemático. A pesar de tener menos núcleos que su predecesor, el Core i9-10900K, consumía más energía y ofrecía menos rendimiento. Los procesadores AMD Ryzen de la serie 5000 lo superaban fácilmente en eficiencia y potencia, lo que convirtió al Core i9-11900K en una mala elección para muchos.

AMD FX-9590 (2013)


El AMD FX-9590, lanzado en 2013, es un claro ejemplo de un procesador potente pero fallido. Aunque fue el primer procesador que alcanzó los 5 GHz sin overclock, consumía una enorme cantidad de energía: 220 vatios. Esto provocaba sobrecalentamiento, fallos en placas base y la necesidad de sistemas de refrigeración costosos. Además, la ganancia de rendimiento era mínima frente a procesadores Intel más eficientes, lo que acabó provocando pérdidas significativas de cuota de mercado para AMD.

Intel Core i7-7740X (2017)


El Intel Core i7-7740X, lanzado en 2017, fue un producto confuso. Estaba destinado a hacer más accesible la plataforma de sobremesa de alto rendimiento (HEDT) de Intel, pero resultó ser un procesador principal revisado con mayor consumo y sin gráficos integrados. Requería la costosa plataforma X299 sin ofrecer ventajas significativas de rendimiento frente al más barato Core i7-7700K. Este error fue especialmente evidente ante la competencia de los Ryzen 1000 de AMD, que ofrecían una mejor relación precio-rendimiento.

AMD Phenom (2007)


El AMD Phenom, lanzado en 2007, resultó una gran decepción. Estaba destinado a competir con el Core 2 Quad de Intel, pero falló debido a un error que podía provocar el bloqueo total del sistema y que requería una corrección del BIOS, lo que reducía el rendimiento en un 20%. El Phenom era inferior incluso a un procesador medio Core 2 Quad de Intel y además era más caro, lo que lo convertía en una mala elección para los consumidores. Este error retrasó el avance de AMD en el mercado de procesadores hasta el lanzamiento del más exitoso Phenom II.

Intel Pentium 4 Willamette (2001)


El Intel Pentium 4 Willamette, lanzado en 2001, fue la primera versión de la línea Pentium 4 y no cumplió las expectativas. Era inferior tanto a los Athlon de AMD como a los anteriores Pentium III de Intel. Además, usaba la memoria RDRAM, que era cara y aumentaba el coste del sistema. Estos procesadores eran más caros y más lentos que los de la competencia, lo que los hacía poco atractivos para los consumidores.

AMD E-240 (2011)


En 2011 AMD presentó el E-240, un procesador móvil de un solo núcleo que, lamentablemente, supuso un paso atrás en la carrera tecnológica. Diseñado como una solución económica para portátiles de gama básica, el E-240 sorprendió a los usuarios por su rendimiento extremadamente bajo, especialmente en comparación con los procesadores Intel Atom de doble núcleo disponibles entonces.

Aunque el E-240 se presentó como una alternativa asequible, sus especificaciones estaban muy alejadas de los requisitos actuales incluso para tareas básicas. El controlador de memoria de un solo canal y la falta de soporte para multihilo creaban limitaciones serias para un funcionamiento fluido, haciendo el procesador lento y muy ineficiente.

Intel Itanium (2001)


Hoy conocemos a Intel como líder indiscutible en arquitectura x86, pero a principios de los años 2000 la empresa intentó audazmente introducir en el mercado una nueva arquitectura revolucionaria llamada Itanium. Desarrollada conjuntamente con HP, esta innovadora arquitectura de conjunto de instrucciones (ISA) se concibió como un avance que debía transformar la industria.

Sin embargo, pese a las expectativas ambiciosas, Itanium resultó un fracaso colosal. En la práctica quedó por detrás de soluciones RISC y del x86-64 de AMD, que acabó convirtiéndose en el estándar de la industria. A pesar del apoyo de gigantes como Compaq y Dell, Itanium nunca logró ganarse la popularidad entre consumidores y fabricantes.

Finalmente, Intel se vio obligada a reconocer el fracaso de su proyecto y abandonar Itanium a favor de la arquitectura x86-64, que se impuso en el mercado. Esa decisión marcó una de las mayores fallas en la historia de la compañía, que absorbió enormes recursos y esfuerzos.

El fracaso de Itanium se convirtió en un claro ejemplo de que incluso las ideas más innovadoras y prometedoras pueden fracasar si no encuentran aceptación entre los consumidores y no se ajustan a las necesidades reales del mercado. Esta historia recuerda la importancia de un análisis riguroso y de entender las preferencias del usuario, así como la disposición a tomar decisiones valientes cuando un proyecto no cumple las expectativas.

Alt text