La teoría del apego es una de las corrientes clave en el desarrollo de la psicología infantil y de las relaciones. Su creador se considera el psiquiatra y psicoanalista británico John Bowlby, quien a mediados del siglo XX propuso la idea de que la experiencia temprana de interacción del niño con la madre (o con la principal «figura de cuidado») forma la base de todos los vínculos futuros de la persona con los demás. Las investigaciones de Mary Ainsworth confirmaron posteriormente las hipótesis de Bowlby y aportaron evidencia científica sobre cómo funciona exactamente el mecanismo del apego infantil. Estos datos siguen teniendo una profunda influencia en la psicoterapia, la pedagogía y la comprensión de las relaciones interpersonales.
La concepción de John Bowlby: el papel del cuidado materno
Según Bowlby, el niño nace con la necesidad innata de buscar cercanía y seguridad en el adulto que proporciona el cuidado. Un «apego» sano a esta figura, con frecuencia la madre, ayuda al bebé a recibir apoyo emocional y a sentirse protegido frente al mundo exterior. Bowlby sostuvo que el niño desarrolla un «modelo de trabajo interno» de las relaciones: si el adulto es establemente accesible, atento y fiable, el niño aprende a confiar en los demás y en sí mismo. Por el contrario, la falta de contacto constante o la imprevisibilidad del comportamiento del progenitor pueden conducir a patrones ansiosos, evitativos u otros tipos de modelos destructivos en la vida posterior.
Postulados clave de la teoría de Bowlby:
- Los niños están biológicamente programados para apegarse a un adulto cercano con el fin de sobrevivir.
- La cercanía emocional es una necesidad tan importante como las físicas: alimento, sueño, calor.
- Las relaciones de calidad en la infancia influyen en cómo construimos la amistad, el amor y la cooperación en la edad adulta.
- Las rupturas en el apego (por ejemplo, una separación prolongada del progenitor) pueden provocar problemas de índole emocional.
Investigaciones de Mary Ainsworth y el experimento «Situación extraña»
Mary Ainsworth, una de las principales colaboradoras de Bowlby, se hizo conocida gracias a su metodología innovadora «Situación extraña». Este experimento permitió observar de forma sistemática el comportamiento del niño (generalmente entre los 12 y 18 meses) en presencia de la madre, de una persona desconocida y en el momento del breve abandono de la madre.
Descripción del experimento:
- El niño y la madre (u otro adulto cercano) entran en una habitación desconocida con muchos juguetes.
- Tras un tiempo, se une a ellos una persona ajena.
- La madre se marcha por un periodo breve, dejando al niño con la persona desconocida en la habitación.
- Luego la madre regresa y la persona desconocida se marcha.
- El proceso puede repetirse. Es importante observar cómo reacciona el niño ante la ausencia de la madre y cómo se comporta al volver ella.
A partir del comportamiento de los niños, Ainsworth identificó varios patrones de apego:
- Apego seguro. El niño muestra una inquietud moderada cuando la madre se va y se alegra cuando ella regresa. Confía en que la madre estará disponible si siente miedo o tristeza.
- Apego evitativo. El niño apenas reacciona externamente a la partida de la madre y no muestra alegría a su regreso. Puede aparentar «autonomía», pero en realidad vive estrés que expresa de forma contenida.
- Apego ansioso-ambivalente (o ansioso-resistente). El niño se altera mucho con la partida de la madre y, al volver ella, puede comportarse de forma contradictoria: a veces busca el contacto y a veces lo rechaza. Le cuesta calmarse y tiende a una mayor ansiedad.
- Apego desorganizado (adición posterior a la clasificación). Los niños muestran conductas incoherentes y desorientadas. A veces se acercan a la madre y, al mismo tiempo, evitan su mirada o quedan inmóviles en posturas extrañas. Este tipo suele asociarse con experiencias traumáticas y relaciones familiares imprevisibles.
Influencia del apego temprano en la vida posterior
Los resultados de numerosos estudios longitudinales muestran que el tipo de apego formado en la infancia puede influir en muchos aspectos de la vida adulta:
- Relaciones interpersonales. Las personas con apego seguro tienden a mantener un equilibrio saludable entre autonomía y cercanía. Saben expresar emociones y confiar en la pareja. El apego evitativo suele derivar en distancia en las relaciones y dificultades para la intimidad emocional. El apego ansioso-ambivalente se asocia con temor al abandono, celos y una constante necesidad de comprobar los sentimientos de la pareja.
- Autoconfianza. El apego seguro favorece la formación de una autoestima positiva y del sentido de valía personal. En cambio, quienes vivieron déficit de contacto afectivo pueden enfrentarse en la edad adulta con inseguridad y menosprecio propio.
- Éxito en el aprendizaje y en la carrera. La sensación de seguridad en la primera infancia puede aumentar la disposición para explorar y la capacidad de concentración. El apego ansioso puede conducir a indecisión, temor ante nuevas tareas y dependencia del aprecio de los demás.
- Resiliencia frente al estrés. Las personas con un modelo relacional seguro afrontan mejor el estrés, disponen de estrategias flexibles para resolver problemas y con menor frecuencia caen en conductas destructivas ante dificultades vitales.
El papel de otros adultos cercanos y el cambio del tipo de apego
Es importante señalar que el apego no se forma únicamente hacia la madre. Si en la vida del niño hay otra figura fiable (padre, abuela, progenitor adoptivo) que muestre sensibilidad y cuidado, esto puede compensar la falta de atención materna. Además, las investigaciones indican que el tipo de apego no está grabado en piedra: en circunstancias favorables o mediante trabajo personal (por ejemplo, en psicoterapia) un adulto puede identificar sus patrones no adaptativos y modificarlos, desarrollando un estilo relacional más seguro.
Críticas y ampliaciones de la teoría del apego
Aunque la teoría de Bowlby y los experimentos de Ainsworth han recibido amplio reconocimiento, existen varias objeciones críticas:
- Diferencias culturales. Estudios en otras culturas han mostrado que las manifestaciones y las expectativas sobre el apego pueden variar. En algunas comunidades los niños pasan más tiempo con un grupo de parientes, y eso afecta la formación del apego.
- Naturaleza multicomponente del desarrollo. Además del apego, existen otros factores que influyen en la formación de la personalidad: el temperamento del niño, factores genéticos, el estatus socioeconómico de la familia, la experiencia escolar, etc.
- El papel de los padres y cuidadores alternativos. La teoría clásica se centra sobre todo en la madre. Investigadores contemporáneos subrayan que las relaciones de calidad con cualquier adulto significativo pueden ser clave.
No obstante, pese a las críticas y matices, los postulados básicos de la teoría del apego siguen siendo extremadamente relevantes. Comprender la interacción temprana entre niño y adulto aporta respuestas a muchas preguntas sobre la formación de la personalidad, los problemas en las relaciones y las vías de ayuda psicoterapéutica.
Importancia práctica: crianza y psicoterapia
1. Apoyo a padres y profesionales. El conocimiento sobre la importancia de las relaciones tempranas ayuda a que los padres construyan un contacto consciente con el niño: atender sus señales, responder de forma coherente a sus necesidades y ofrecer un «refugio seguro». Esto puede reducir el riesgo de que se formen patrones ansiosos o evitativos.
2. Diagnóstico e intervenciones. Psicólogos y psicoterapeutas pueden emplear el diagnóstico del estilo de apego (incluido en adultos) para comprender mejor los problemas en las relaciones cercanas y ajustar la conducta. Al reconocer su «patrón», la persona puede aprender nuevas formas de interacción.
3. Intervenciones para familias adoptivas e instituciones infantiles. Para los niños que han perdido la atención parental constante, es especialmente importante contar con un contacto estable y fiable con adultos en familias de acogida o en instituciones. Crear una relación de confianza puede reducir el nivel de estrés y favorecer el desarrollo socioemocional.
4. Corrección de la conducta en adultos con apego desorganizado. Incluso si una persona creció en un entorno sin seguridad, el trabajo psicoterapéutico (por ejemplo, en enfoques cognitivo-conductuales o psicodinámicos) ofrece la posibilidad de construir relaciones más saludables con parejas e hijos.
Conclusión
La teoría del apego de John Bowlby y las investigaciones de Mary Ainsworth supusieron una revolución en la comprensión de cómo se forma el vínculo emocional entre niño y progenitor y de cómo ese vínculo influye en toda la vida posterior de la persona. El experimento de la «Situación extraña» mostró de forma clara los distintos estilos de apego y sus manifestaciones, y las investigaciones actuales continúan confirmando que las interacciones tempranas son una especie de «fundamento» para la estructura de la personalidad y las relaciones.
Aunque con los años la teoría del apego ha recibido ajustes y no se considera el único factor del desarrollo, su contribución a la psicología, la pedagogía y la psicoterapia es de gran importancia. Las enseñanzas de Bowlby y Ainsworth nos recuerdan que el cuidado, la sensibilidad y la fiabilidad en la relación con el niño no son solo «bonos» emocionales, sino componentes críticamente importantes para un desarrollo sano.
© 2025. Texto preparado como artículo de revisión sobre la teoría del apego y las investigaciones de Bowlby y Ainsworth.