En el mundo moderno vivimos en una época de abundancia sin precedentes. Los supermercados ofrecen decenas de tipos de pan, productos lácteos, dulces y frutas. Las tiendas en línea ofrecen una selección de miles, incluso millones, de artículos. Podemos cambiar fácilmente entre cientos de canales de televisión o miles de series en servicios de streaming. Y aunque una amplitud tan grande de opciones parecería brindarnos libertad y satisfacción, con frecuencia las personas sienten ansiedad, insatisfacción y «oportunidades perdidas». Este fenómeno se conoce como paradoja de la elección.
El psicólogo estadounidense Barry Schwartz en su libro «La paradoja de la elección. Por qué más significa menos» demostró de forma clara cómo el exceso de variantes puede provocar en las personas sensación de incertidumbre, llevar al «parálisis por análisis» y, en última instancia, al descontento con la decisión tomada. En este artículo examinaremos en qué consiste la paradoja de la elección, por qué «más» no siempre es mejor y qué mecanismos psicológicos nos hacen experimentar ansiedad y arrepentimiento al enfrentarnos a una abundancia de alternativas.
La esencia de la paradoja de la elección: cuando la «libertad» se convierte en una carga
La teoría económica clásica sostiene que cuanto más opciones tengamos, mejor, pues cada individuo puede encontrar el producto o servicio «perfectamente adecuado» a sus gustos y necesidades. Sin embargo, desde la economía del comportamiento y la psicología social existe un «lado opuesto» de la abundancia:
- Complejidad en la toma de decisiones. Cuando tenemos ante nosotros decenas (o incluso cientos) de opciones, el cerebro no puede procesar rápida y correctamente todos los parámetros. Empezamos a «atascarnos» en comparaciones, buscando el «óptimo», lo que conduce a la procrastinación y al estrés.
- Miedo a las oportunidades perdidas. La abundancia significa que casi con seguridad no hemos examinado todas las alternativas a la perfección. E incluso después de elegir, la persona puede comenzar a preocuparse pensando que en algún lugar «hay una opción mejor» que se pasó por alto.
- Aumento de expectativas y decepción. Cuando la oferta es enorme, esperamos poder encontrar el producto «ideal». Pero la realidad rara vez coincide con el ideal, y cada defecto descubierto puede provocar mayor decepción que en una situación con un surtido reducido.
- La amenaza del perfeccionismo. Las personas propensas al perfeccionismo sufren especialmente la «paradoja de la elección». Les resulta extremadamente difícil conformarse con una opción «simplemente buena» si creen que en alguna parte existe «la mejor de las mejores».
Como resultado, la libertad excesiva de elección se traduce en ansiedad, indecisión y «remordimiento posterior a la elección», la sensación de que la compra realizada o la decisión adoptada finalmente no es óptima.
Investigaciones de Barry Schwartz: de observaciones a experimentos
El libro de Schwartz «La paradoja de la elección» (2004) resumió los resultados de numerosos experimentos y observaciones sobre cómo se comportan las personas ante un surtido ampliado de productos. En uno de los ejemplos experimentales más conocidos descritos por Schwartz, se realizó una prueba con mermeladas (a veces denominada «experimento de la mermelada»), en la que en un caso a los compradores se les ofrecían 24 variedades de mermelada y en el otro solo 6. Paradójicamente, con una mayor variedad menos gente decidió comprar (aunque inicialmente la mesa con 24 variedades atrajo más atención).
Schwartz concluyó que la «paradoja de la elección» afecta con mayor intensidad a personas en culturas individualistas (como Estados Unidos), donde se tiende a pensar que «más libertad = mejor». La ampliación de las opciones puede estimular la economía, pero psicológicamente carga a los consumidores con responsabilidad. Al fin y al cabo, en caso de una elección fallida la persona solo puede culparse a sí misma: «Me dieron tantas posibilidades y elegí mal».
Investigaciones posteriores mostraron que no se trata solo de bienes materiales, sino también de decisiones en la vida personal: la elección de escuela, universidad, puesto de trabajo, pareja, barrio donde vivir, etc. Cuanto más global y trascendente es la decisión, mayor ansiedad puede generar una larga lista de opciones.
Mecanismos psicológicos: arrepentimiento, carga cognitiva y comparaciones
¿Por qué la abundancia pesa tanto sobre nuestra psique? Aquí se pueden señalar varios mecanismos:
- «Remordimiento tras la decisión». Después de tomar una decisión siempre existe la tentación de mirar atrás y pensar: «¿No habría sido mejor comprar/elegir otro?» Con 2–3 alternativas esa duda es menor que cuando inicialmente hay decenas.
- «Pensamiento contrafactual». Cuantas más opciones tenemos, más fácil es construir escenarios mentales de «qué habría pasado si…». Si el resultado final no es ideal, empezamos a imaginar versiones alternativas de la realidad, agravando la insatisfacción.
- Cansancio por el análisis (sobrecarga de elección). El cerebro tiene una capacidad limitada para deliberar. Cuando la elección es demasiado amplia, nos agotamos con rapidez. Para compensar, podemos tomar decisiones impulsivas o posponer la elección por completo.
- Presión social y moda. En el mundo actual, cuando las redes sociales llenan nuestro feed con imágenes «perfectas», comparamos constantemente nuestras compras y decisiones con los logros de otros. Si parece que alguien escogió mejor, crece la insatisfacción con uno mismo.
Como consecuencia, muchas personas que se enfrentan a una «dificultad para elegir» adoptan estrategias de «evitación» o «aplazamiento». Esto puede aplicarse a compras, a la carrera profesional, a las relaciones personales y a muchas otras áreas vitales.
El papel de la personalidad: «maximizadores» y «satisficadores»
Barry Schwartz y otros investigadores distinguen entre dos tipos de personas en el contexto de la toma de decisiones:
- «Maximizadores». Buscan hallar la opción perfecta, examinar todos los detalles posibles, comparar y sopesar pros y contras. Los maximizadores son los más vulnerables a la paradoja de la elección, pues psicológicamente les importa alcanzar «lo mejor posible».
- «Satisficadores». Estas personas están dispuestas a conformarse con una opción «suficientemente buena». Son menos propensas al perfeccionismo y completan el proceso de elección con más rapidez, sintiendo menos arrepentimiento. No necesitan el ideal: importa que sus necesidades estén cubiertas y que el precio o la calidad les parezca «suficiente».
Los estudios indican que los maximizadores con más frecuencia experimentan ansiedad, sensación de «oportunidades perdidas» y se sienten agobiados por sus decisiones. Los satisficadores, por el contrario, en promedio son más felices y dudan menos sobre lo elegido. Sin embargo, la cultura del «éxito» y el «perfeccionismo» a menudo empuja a las personas a convertirse en maximizadores, generando estrés adicional y perpetuando la paradoja de la elección.
¿Cómo reducir las consecuencias negativas de la «abundancia de opciones»?
A partir de los trabajos de Schwartz y otros psicólogos, se pueden destacar varias estrategias que ayudan a minimizar el estrés por la abundancia de opciones y a tomar decisiones más conscientes y «cómodas».
- Limitar el número de opciones. Reducir conscientemente el abanico de elección a unos pocos criterios principales. Por ejemplo, si eliges un teléfono, decide cuáles 2–3 funciones son críticas para ti y considera lo demás como secundario.
- No buscar la perfección, sino un «suficientemente bueno». Define para ti estándares mínimos y, si una opción los cumple, no dediques tiempo y energía de más a comparaciones infinitas.
- Aprender a tomar una «decisión definitiva». Tras elegir, procura no volver mentalmente a las alternativas. Destaca el valor del paso dado y céntrate en lo que has obtenido, no en lo que has perdido.
- Reducir la presión social. Reconoce que en las redes sociales a menudo se muestra solo una imagen «pulida». Procura comparar menos tu elección con la de otros: cada situación es individual.
- Desarrollar habilidades de atención plena y autorregulación. Meditación, llevar un diario, consultas con un psicólogo: todo ello ayuda a comprender mejor los propios valores y objetivos, y por tanto a tomar decisiones con más seguridad y calma.
Es importante señalar que estos enfoques no suponen un «estrechamiento artificial» del horizonte. Más bien, son formas de superar la sobrecarga de elección: el estado en que el cerebro se satura ante un surtido y unas perspectivas demasiado amplias.
Tendencias actuales y la era digital
En la era de internet la paradoja de la elección se ha hecho aún más evidente. Por ejemplo, en las tiendas en línea se pueden encontrar miles de productos similares, y los algoritmos de recomendación a veces aumentan nuestras dudas («las personas que compraron esto también compraron 100 artículos más»). Servicios como las plataformas de streaming (Netflix, YouTube, etc.) muestran que los usuarios pueden pasar horas «hurgando» en listas de películas sin elegir ninguna, o empezar a ver algo y abandonarlo a mitad de camino.
Algunas empresas intentan ayudar a los clientes mediante recomendaciones personalizadas y filtros para reducir la elección. Sin embargo, queda la pregunta: ¿no se convierte esto en otra forma de manipulación, cuando la plataforma nos empuja hacia las opciones que le resultan más beneficiosas? En cualquier caso, el problema de la «abundancia de opciones» es cada vez más relevante en el contexto digital, y los psicólogos abogan por la moderación, la selectividad y el consumo consciente.
Conclusiones: «más» no siempre es «mejor»
La paradoja de la elección, estudiada a fondo por Barry Schwartz y otros investigadores, demuestra que la abundancia ilimitada de opciones no garantiza un aumento de la felicidad ni de la satisfacción con la vida. Por el contrario, enfrentarse a una gran cantidad de alternativas puede provocar estrés grave, dificultades para decidir, perfeccionismo y la sensación constante de que se podría haber elegido «algo mejor».
Ser conscientes de este efecto nos permite abordar las decisiones con mayor atención, establecer prioridades y optar por soluciones «suficientemente buenas» sin perseguir una perfección ilusoria. La capacidad de limitar las opciones, no ser maximizador en todos los ámbitos y cultivar la gratitud por lo que se tiene puede conducir a una mayor satisfacción vital en condiciones de abundancia moderna.
© 2025. El texto fue preparado con fines de exposición general sobre la concept o de la «Paradoja de la elección» y las obras de Barry Schwartz. Al utilizar el material se agradece la referencia a esta fuente.