Cómo verificar empresas en los registros públicos: guía paso a paso con ejemplos y enlaces útiles

Cómo verificar empresas en los registros públicos: guía paso a paso con ejemplos y enlaces útiles

Cuando escuchaba la palabra «registro», me imaginaba un armario polvoriento con fichas y un archivero gruñón. Hoy todo es distinto: las bases de datos están abiertas, muchas accesibles directamente desde el navegador, y para la inteligencia corporativa bastan un par de clics… si sabes dónde clicar. En este artículo — un análisis completo de cómo recopilar información sobre empresas a través de registros públicos: desde la elección de plataformas hasta la verificación de datos y la automatización de la rutina.

¿Por qué mirar los registros?

Las razones son muchas — desde la curiosidad («¿quién está detrás de esa startup?») hasta comprobaciones legales serias antes de una transacción. Entre las tareas más comunes:

  • verificar la buena fe del contratista (Due Diligence);
  • recopilar datos para análisis competitivo;
  • buscar vínculos entre personas afiliadas;
  • averiguar la situación financiera y litigios;
  • monitorear cambios: nuevos directores, direcciones, liquidaciones.

Lo bueno es que gran parte de esta información la divulgan las propias empresas (o el Estado las obliga a hacerlo). Solo queda saber leer entre líneas.

Qué tipos de registros existen y qué buscar en ellos

Registros estatales

En distintos países los nombres varían, pero la idea es la misma: el Estado mantiene una base única de personas jurídicas. Ejemplos:

  • EGRUL (Rusia) — estatus jurídico, fundadores, participaciones;
  • Companies House (Reino Unido) — estatutos, informes, liquidaciones;
  • SEC EDGAR (EE. UU.) — informes de empresas públicas, folletos de valores;
  • BRIS (UE) — una capa sobre los registros de los Estados miembros; no existe aún un formulario de búsqueda unificado, pero los datos están conectados en una red.

Lo que solemos buscar: datos de registro, composición de los directorios, beneficiarios finales, estados financieros y hechos de liquidación.

Bases judiciales y arbitrales

Una entidad sin demandas es como un café descafeinado: parece existir, pero algo falta. En Rusia consultamos KAD «Arbitr»; en EE. UU. — PACER; en la Unión Europea — las bases nacionales. Averiguamos quién demanda a quién y por qué, montos reclamados y frecuencia de litigios.

Listas fiscales y aduaneras

Si una empresa importa bienes o recibe beneficios especiales, eso también se refleja en algún registro. En la UE — VIES para verificar el IVA, en EE. UU. — la base de FinCEN, en Rusia — el servicio de FNS para comprobar deudas fiscales.

Registros sectoriales y autorregulados

Licencias bancarias, certificados de constructores, listas de auditores — todo ello es público. Por ejemplo, el registro de organizaciones auditoras del Ministerio de Finanzas de la Federación Rusa o las licencias de la FCA en el Reino Unido. Esos listados a menudo se pasan por alto, y con razón: allí se descubre con facilidad si una empresa carece de permisos.

Algoritmo paso a paso para la búsqueda

  1. Determinar la jurisdicción. ¿Dónde está registrada la empresa matriz? No nos dejemos llevar por un dominio .io atractivo: miramos la dirección real.
  2. Ir al registro estatal. Comprobamos la razón social, el número de identificación fiscal, la fecha de registro. Si el registro es de pago (por ejemplo, en Francia), buscamos extractos gratuitos con campos limitados.
  3. Descargar los documentos constitutivos. Estatutos, certificado de registro, informes del director. En Companies House son un par de clics; en SEC EDGAR — formularios 10‑K y 10‑Q.
  4. Verificar el historial. Cambios de nombre, dirección, directores. Rotaciones frecuentes pueden indicar «operaciones especiales» para sacar activos.
  5. Escanear demandas. ¿Hay quiebras, órdenes de ejecución, litigios prolongados? Útil filtrar por montos reclamados y estado del proceso.
  6. Mirar la «genealogía». A través de la lista de accionistas y filiales montamos la estructura de propiedad. A veces el final de la cadena es un offshore, y eso también es una señal.
  7. Registrar los riesgos. Hacemos una lista de control: ¿hay señales de alarma por impuestos, licencias, sanciones? Luego decidimos qué tan crítico es.

Es importante guardar todos los extractos e informes: mañana los datos pueden desaparecer o cambiar. Archivos con nombres y fechas claros salvarán los nervios del auditor del futuro.

Qué se puede (y no se puede) saber a partir de los registros

  • Se puede: estatus jurídico, contactos, capital social, fundadores, participaciones, informes, litigios, licencias, hechos de liquidación.
  • Difícil, pero a veces posible: beneficiarios reales (a través de la cadena de empresas), indicadores financieros de empresas no cotizadas (en la UE, desde 2022 parte de la información financiera es obligatoria; en Rusia, solo para sociedades anónimas con valores cotizados).
  • No se puede (legalmente): secretos comerciales, datos personales de personas físicas sin su consentimiento, correspondencia con reguladores.

De las vías grises del tipo «comprar la base de la FNS por 5 $» ni siquiera bromear: además de cuestiones éticas, ahí pueden haber consecuencias penales.

Automatización: scripts, bots y un poco de magia

La recopilación manual cansa. Aquí algunos instrumentos que evitan el copia‑pega rutinario:

  • egrul_parser — script en Python que descarga extractos de EGRUL por lotes.
  • Companies House API — API oficial, 600 solicitudes cada 5 minutos gratis.
  • SEC-API — extracción de formularios EDGAR, con búsqueda por palabras clave.
  • Combinación BeautifulSoup + Selenium — para sitios exóticos sin API.
  • Google Apps Script y ETL-servicios (por ejemplo, n8n) para actualizar datos directamente en Google Sheets según un calendario.

Consejo práctico: programa una tarea cron para que el script compare el extracto nuevo con el antiguo y envíe el diff por Telegram. Es útil para detectar la aparición repentina de un nuevo director que sea primo del competidor.

Casos: teoría en situaciones reales

Rusia: comprobando a un nuevo contratista

Supongamos que llega a su empresa OOO «Rzhavyy Yedinorog» con una oferta para reformar la oficina. Entramos a EGRUL, vemos capital social de 10 000 rublos y cuatro procesos ejecutivos por impago de impuestos. En la base arbitral — una demanda de un banco por un millón. La conclusión es obvia: que otro haga la reforma.

Reino Unido: startup con diapositivas atractivas

El caso en que un inversor se enamora de un pitch deck en cinco minutos. Abrimos Companies House, descargamos la contabilidad — ingresos de £12 000 para un equipo de diez personas, un agujero en el balance, directores cambiados tres veces en un año. Llamada al inversor: «Frenamos, amigo». Dos meses después la empresa entró en liquidación.

EE. UU.: empresa cotizada y sorpresas en EDGAR

Los formularios 10‑K son una mina: además de lo financiero, muestran factores de riesgo, litigios, dependencia de proveedores. Una vez encontré en los anexos un acuerdo de línea de crédito al 18 % — indicio de que los bancos no estaban tranquilos. Al final la negociación con esa empresa fue mucho más cautelosa, y con razón.

Matices legales y éticos

Recopilar datos públicos es legal, pero:

  • respete el GDPR y leyes similares: los datos personales son terreno muy delicado;
  • cite siempre la fuente al publicar;
  • no almacene de más: «coleccionar por coleccionar» va contra el principio de minimización de datos;
  • si actúa como consultor, firme un NDA con el cliente y defina claramente las responsabilidades.

Y no olvide: un error en un informe no es solo un «uy», puede costar dinero y reputación. Verifique y mantenga el escepticismo al máximo.

Conclusiones: cinco consejos prácticos para no ahogarse en datos públicos

  1. Conserve el contexto. Un extracto sin fecha ni enlace es solo un papel. Registre la fuente y la hora de la consulta.
  2. Use varios registros. La verificación cruzada revela detalles ocultos.
  3. Automatice la rutina. Los scripts ahorran horas y reducen el riesgo del factor humano.
  4. Piense críticamente. Aunque los datos sean «oficiales», los errores ocurren — los autores también tienen lunes.
  5. No cruce la línea. La información pública es su aliada, pero intentar «filtrar información privilegiada» puede ser su última aventura.

Con los registros públicos es fácil pasar de «no sé nada del contratista» a «sé lo suficiente para tomar una decisión informada». Solo queda abrir la pestaña correcta y recordar: todo lo que encuentre le servirá tarde o temprano — sobre todo si lo guarda no solo en la memoria, sino también en una nube fiable.

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