Cuando hablamos de Rembrandt, lo primero que viene a la mente es su inigualable maestría en el juego de la luz y la sombra. Pero, ¿qué le da ese característico tono dorado a sus obras más famosas, como «La ronda nocturna»? Investigaciones recientes, publicadas en la revista Heritage Science, revelaron un secreto inesperado: pigmentos especiales a base de arsénico.
Operación «La ronda nocturna» y descubrimientos sorprendentes
En el marco de la operación «La ronda nocturna», una amplia investigación dirigida por el Rijksmuseum de Ámsterdam, los científicos estudian en detalle los materiales y las técnicas que usó Rembrandt. Esta pintura, considerada una de las obras más conocidas de Rembrandt, impresiona por sus dimensiones: 12 pies de altura y más de 14 pies de largo. En el lienzo se representa un grupo de vigilantes civiles, que actuaban como la policía local de Ámsterdam en el siglo XVII. Rembrandt convirtió esta escena en un espectáculo dramático gracias a su destreza en el uso de la luz y la sombra.
La figura central del cuadro es el capitán de la milicia, vestido de negro, que domina la escena. Sin embargo, la atención de los investigadores se centró en la figura del teniente, vestido con un traje dorado de color amarillo brillante. El análisis detallado y el escaneo de su indumentaria revelaron algo inesperado: partículas de un pigmento raro conocido como pararealgar, que es un mineral a base de arsénico y azufre.
Investigación detallada de los materiales
Al detectar este pigmento inusual, los científicos comenzaron a investigar su origen y uso. Se descubrió que Rembrandt mezclaba el pararealgar con otros pigmentos, como el amarillo de plomo y estaño y el cinabrio, para crear un efecto resplandeciente en el uniforme del teniente. Esta combinación dio a la vestimenta un brillo único, que destaca por su profundidad y riqueza, maravillando a los espectadores durante siglos.
Contexto histórico del uso de los pigmentos
Inicialmente los investigadores esperaban encontrar otro pigmento a base de arsénico —el orpimento— que Rembrandt empleó en sus obras posteriores, como «La novia judía». Sin embargo, la presencia de pararealgar motivó un estudio más detallado de las prácticas comerciales y la disponibilidad de pigmentos en el siglo XVII. Los científicos consultaron archivos de comercio, farmacopeas de boticarios, listas de precios y textos sobre metalurgia de la época para entender cómo estos materiales pudieron llegar a manos de Rembrandt.
Estudio de artefactos de la colección
Para comparar con mayor precisión los pigmentos encontrados y sus posibles fuentes, los investigadores también examinaron un gabinete de colección del siglo XVII conservado en el Rijksmuseum. En este gabinete se guardaban diversos tipos de compuestos arsénico-sulfurosos, y los estudiosos esperaban encontrar entre ellos los que Rembrandt pudo haber utilizado. Este análisis profundo de fuentes históricas ayudó a comprender mejor cómo se comerciaban esos pigmentos y de qué manera Rembrandt pudo obtenerlos para su trabajo.
Importancia de la identificación de materiales
Investigaciones como la operación «La ronda nocturna» desempeñan un papel clave en la conservación y restauración de las obras maestras de Rembrandt. Estudios anteriores mostraron que el lienzo de «La ronda nocturna» fue preparado con capas a base de plomo y arcilla de cuarzo. La identificación de los materiales empleados por el artista es de gran importancia para la conservación de las obras de arte y ayuda a preservarlas para las generaciones futuras.