La inteligencia soviética utilizó ampliamente las microfotografías — imágenes fotográficas en miniatura que permitían transmitir de forma oculta grandes volúmenes de información. Este método, también conocido como microfotografía o microescritura, combinaba los avances de la química y la óptica, y el celofán desempeñó un papel clave.
¿Qué es una microfotografía?
La microfotografía es una pequeña fotografía, por lo general de aproximadamente 1 milímetro cuadrado. En un soporte así se podía colocar texto equivalente al de una hoja tamaño A4, o incluso más. La imagen impresa en la microfotografía era tan pequeña que sin un equipo especial era imposible detectarla o leerla.
La idea de la microfotografía surgió en el siglo XIX. En 1839, el inventor inglés John Dancer redujo una imagen fotográfica 160 veces. Más tarde, en 1870, el francés René Dagron empleó la microfotografía para transmitir mensajes por palomas mensajeras al París asediado. Sin embargo, el verdadero pionero en este campo fue Emmanuel Goldberg, nacido en Moscú en 1881. En 1925, en el congreso fotográfico internacional de París, presentó un equipo para obtener microimágenes de alta resolución, lo que sentó las bases para los métodos posteriores de creación de microfotografías.
El papel del celofán en la microfotografía
El celofán, inventado a principios del siglo XX, resultó ser un material ideal para crear microfotografías. Este material transparente y resistente puede absorber soluciones químicas conservando sus propiedades ópticas. Gracias a estas características, la inteligencia soviética comenzó a usar activamente el celofán como base para fabricar microfotografías. La imagen fotográfica se formaba dentro de la película, lo que la protegía de daños y de la acción del entorno.
El proceso de creación de microfotografías incluía las siguientes etapas:
- Preparación del celofán: se remojaba un trozo de celofán en agua, luego se pegaba sobre una placa de vidrio con cola de gelatina y se dejaba secar.
- Creación de la capa fotosensible: la superficie del celofán se trataba con una solución de nitrato de plata, bromuro de potasio y nuevamente nitrato de plata. Esto creaba una capa capaz de fijar la imagen.
- Exposición: la capa fotosensible se sometía a la acción de la luz mediante un dispositivo especial, reduciendo el texto original hasta el tamaño de la microfotografía.
- Revelado y fijado: tras la exposición, la imagen se revelaba, se fijaba y se decoloraba en una solución débil de yodo, lo que la hacía prácticamente invisible.
Ventajas y uso de las microfotografías
Las microfotografías se convirtieron en uno de los medios más versátiles para transmitir información. Se podían ocultar prácticamente en cualquier objeto: libros, postales, sobres, jabón, polvo dental o incluso en alimentos. Gracias a su transparencia y a su tamaño microscópico, estos soportes pasaban desapercibidos para la mayoría de los métodos de inspección.
El uso de microfotografías también era atractivo por la disponibilidad de materiales. Todos los componentes necesarios — reactivos químicos y equipos — podían comprarse en farmacias comunes o tiendas de fotografía. Para leer las microfotografías se utilizaban a menudo microscopios de aficionado o dispositivos ópticos especialmente diseñados, que se guardaban en escondites.
Dificultades y medidas de precaución
Trabajar con microfotografías requería gran precisión y el cumplimiento de estrictas medidas de seguridad. Por ejemplo, al secarlas había que evitar movimientos bruscos y corrientes de aire, ya que un trozo ligero de película podía salir volando. Uno de los casos conocidos ocurrió en el KGB: un empleado estornudó durante el revelado y no pudieron encontrar la microfotografía.
Para aumentar la seguridad, los agentes solían preparar duplicados de las microfotografías. Esto reducía el riesgo de pérdida de información durante el envío. Se podía ocultar la microfotografía en postales, ropa, objetos domésticos o productos horneados, lo que hacía su detección casi imposible sin indicaciones precisas.
Desarrollo y perfeccionamiento
Aunque inicialmente la microfotografía soviética estaba rezagada respecto a los desarrollos occidentales, los secretos compartidos de los servicios especiales británicos y estadounidenses permitieron a la URSS mejorar notablemente sus métodos. Estas mejoras incluyeron la creación de dispositivos especiales para obtener imágenes más nítidas y el desarrollo de nuevos métodos de almacenamiento y transmisión de microfotografías.
Conclusión
El uso de microfotografías en inteligencia se convirtió en un ejemplo de aplicación eficaz de la ciencia y la técnica para alcanzar objetivos operativos. La inteligencia soviética combinó hábilmente los avances de la química y la óptica, creando un método de comunicación que siguió siendo útil durante décadas. Hoy las microfotografías forman parte de la historia de los servicios de inteligencia, mostrando la inventiva y la habilidad de los espías del pasado.