Sabes, existe un tipo de personas que pueden pasar semanas con una muela dañada, convenciéndose a sí mismas y a los demás de que "se pasará solo". Con los virus informáticos la situación es parecida: estamos dispuestos a tolerar extrañezas en el funcionamiento del sistema durante meses solo para no complicarnos con el diagnóstico y el tratamiento. Pero cuando la computadora empieza a funcionar como un viejo Zaporozhets cuesta arriba, y en el navegador en lugar del habitual Google se abre un sitio con un nombre dudoso, es hora de admitir lo evidente.
En este artículo analizaremos seis señales clásicas de que tu amigo de metal ha contraído un resfriado digital. Y sí, sabemos que llevas medio año diciéndote "mañana me ocupo" — pero mejor ocuparse hoy.
Señal primera: la computadora se volvió tortuga
¿Recuerdas cuando tu computadora arrancaba en un tiempo razonable y los programas se abrían sin media hora de espera? Si ahora el encendido del PC va acompañado de sonidos que recuerdan el despegue de un avión, y Firefox tarda más en abrirse de lo que se cuece un borscht, eso es motivo de alarma.
Por supuesto, con el tiempo cualquier computadora se vuelve más lenta. El sistema operativo acumula archivos innecesarios, como un barco viejo se cubre de incrustaciones. Pero si la lentitud apareció de forma repentina y sin causas visibles, lo más probable es que huéspedes no invitados se hayan instalado en el sistema.
Los programas maliciosos son verdaderos devoradores de recursos. Pueden:
- Escanear constantemente tus archivos buscando información interesante
- Minar criptomonedas usando la potencia de tu procesador
- Enviar spam, convirtiendo tu computadora en parte de una botnet
- Consumir memoria RAM debido a algoritmos mal diseñados
Es especialmente sospechoso si la lentitud comenzó después de instalar un programa "útil" desde internet. Ese mismo "acelerador de computadora" que prometía hacer el sistema más rápido bien podría ser un lobo con piel de oveja.
¿Qué hacer? Abre el Administrador de tareas (Ctrl+Shift+Esc en Windows) y mira qué procesos consumen más recursos. Si ves nombres de programas desconocidos que cargan el procesador o la memoria al 50% o más, es una llamada de atención.
Señal segunda: la publicidad te persigue incluso en sueños
Imagina: lees noticias tranquilamente o buscas una receta de borscht, y de repente aparece una ventana ofreciendo aumentar cierta parte del cuerpo o limpiar el registro con urgencia. Si esos "sorpresas" superan al contenido que realmente quieres ver, tu navegador se ha convertido en una plataforma publicitaria.
El software publicitario (adware) es uno de los tipos de infecciones digitales más comunes. No suele robar tus contraseñas ni borrar archivos, pero convierte el trabajo en la computadora en una tortura. Cada clic puede abrir nuevas pestañas, cada sitio está plagado de banners y las búsquedas se redirigen a recursos dudosos.
Es especialmente molesto cuando la publicidad se disfraza de notificaciones del sistema. "¡Atención! ¡Detectados 127 virus!" proclama una ventana brillante, ofreciendo descargar un "súper antivirus". Spoiler: ese "antivirus" probablemente sea el propio virus.
Señales típicas de infección por adware:
- Las ventanas emergentes aparecen incluso con el navegador cerrado
- En sitios hay publicidad donde no debería haberla
- Han aparecido nuevas barras de herramientas en el navegador
- Las búsquedas se redirigen a sitios desconocidos
- La página principal del navegador cambió sin tu consentimiento
Por cierto, si piensas que un buen bloqueador de publicidad resolverá el problema, no siempre es así. El adware a menudo actúa a un nivel más profundo que la publicidad web habitual y puede sortear los bloqueadores estándar.
Señal tercera: el navegador vive su propia vida
Tu navegador es la ventana al internet. Y si esa ventana de pronto empieza a abrirse a lugares que no quieres, es hora de encender las alarmas. Los secuestradores de navegador (browser hijackers) son auténticos usurpadores que cambian configuraciones sin preguntar y convierten la navegación en una pesadilla.
El cuadro clásico: abres el navegador y, en lugar de la página de inicio habitual, aparece algo como search-engine-unknown.com o similar. Intentas restaurarlo y los ajustes no se guardan o se restablecen al siguiente inicio.
Los secuestradores de navegador suelen:
- Cambiar la página de inicio — en lugar de Google o Yandex ves un motor de búsqueda dudoso
- Sustituir el buscador predeterminado — tus consultas pasan por servicios ajenos
- Añadir sus propias barras de herramientas — el navegador se convierte en un árbol de Navidad de botones
- Instalar extensiones — aparecen complementos que no instalaste
- Redirigir a sitios publicitarios — en lugar de la página deseada se abre publicidad
Lo especialmente engañoso es que muchos secuestradores se disfrazan de herramientas útiles. "Búsqueda mejorada", "Acceso rápido a redes sociales", "Traductor" — los nombres pueden variar, pero la esencia es la misma: tu navegador deja de ser tuyo.
Si notas que el navegador abre páginas que no pediste, o en la barra de direcciones aparecen símbolos extraños y redirecciones constantes, es un claro signo de infección.
Señal cuarta: el tráfico de internet se fuga hacia direcciones desconocidas
Esta señal es la más difícil de detectar, pero puede ser la más peligrosa. Si tu computadora se ha convertido en parte de una botnet o fue infectada por un troyano, puede enviar tus datos en secreto a atacantes o participar en ciberataques.
¿Cómo detectarlo? Fíjate en varios indicios:
Internet se volvió más lento sin razón aparente. Si antes las películas se cargaban rápido y ahora hacen buffering aun con una buena conexión, puede que parte de tu tráfico se esté usando para otros fines. Los programas maliciosos pueden emplear tu canal para enviar spam, realizar ataques DDoS o subir datos robados.
El router muestra actividad cuando no haces nada. Si las luces del router parpadean y no estás descargando archivos ni viendo video, vale la pena preocuparse. Los sistemas operativos modernos actualizan cosas en segundo plano, pero la actividad excesiva es sospechosa.
El proveedor te envió una notificación por exceso de tráfico. Si tienes internet ilimitado pero recibes un aviso de actividad sospechosa, o el límite mensual se agotó antes de lo habitual, es una razón para revisar el equipo.
Para el diagnóstico puedes usar herramientas integradas del sistema operativo. En Windows abre el "Administrador de tareas", ve a la pestaña "Rendimiento" y observa el gráfico de actividad de red. Si ves carga constante sin motivo aparente, investiga más a fondo.
También es útil comprobar qué programas usan internet. En ese mismo administrador, en la pestaña "Procesos", puedes ver la actividad de red por aplicación. Procesos desconocidos con alta actividad de red son una bandera roja.
Señal quinta: el antivirus "se rompió" en el momento más necesario
Este es el caso en que la ausencia de síntomas es ya un síntoma. Muchos virus modernos atacan primero a las defensas para operar con tranquilidad en el sistema.
Situaciones sospechosas con el antivirus:
- El antivirus dejó de iniciarse — al intentar abrir el programa no pasa nada o aparece un error
- No se instalan actualizaciones — la base de firmas no se actualiza aunque haya conexión
- El escaneo no funciona — el proceso de comprobación se queda congelado o termina con error
- El antivirus desapareció — el programa simplemente faltó del sistema sin que lo hayas quitado
- Aparición de falsos positivos — el antivirus empieza a "encontrar" virus en archivos del sistema
Es especialmente engañoso cuando un malware simula ser un antivirus. Aparecen ventanas que imitan la interfaz de una solución conocida, que informan de supuestas amenazas y ofrecen "curarlas" pagando. Eso es el clásico scareware: un programa que asusta.
Si tu antivirus empieza a comportarse de forma extraña, no tengas prisa en reinstalarlo. Primero escanea el sistema con otro antivirus; por ejemplo, usa los escáneres en línea de VirusTotal o descarga una versión portátil del antivirus en una unidad USB desde una computadora limpia.
Señal sexta: los archivos y carpetas juegan a las escondidas
Cuando documentos importantes empiezan a desaparecer, aparecer en lugares inesperados o cambiar de nombre, puede ser obra de programas maliciosos. Son especialmente peligrosos los cifradores (ransomware), que vuelven inaccesibles tus archivos y piden un rescate para recuperarlos.
Señales alarmantes relacionadas con archivos:
- Documentos inaccesibles — al intentar abrir un archivo aparece un error o se solicita una contraseña
- Se cambiaron las extensiones de los archivos — en lugar de .doc o .jpg ves .locked, .crypto u otras extensiones extrañas
- Aparecieron archivos con instrucciones — en el escritorio o en carpetas hay archivos de texto con demandas de rescate
- Los archivos se duplican solos — documentos se copian a diferentes carpetas sin tu intervención
- Las carpetas del sistema se volvieron ocultas — carpetas habituales desaparecieron del explorador
A veces los virus no borran archivos, sino que los ocultan y crean accesos directos en lugar de las carpetas originales. Eso es típico de los virus de unidades USB que se propagan por pendrives. Si tus carpetas se han convertido en accesos directos, no los borres; es probable que los archivos originales sigan intactos.
Otra categoría desagradable son los stealers (ladrones de información). No dañan archivos, pero los copian. Les interesan especialmente:
- Contraseñas guardadas en los navegadores
- Documentos con datos de identidad
- Capturas de pantalla
- Archivos de billeteras de criptomonedas
- Historial de navegación
Si detectas que el sistema crea archivos sin tu consentimiento (especialmente en la carpeta Descargas o en el escritorio), o encuentras archivos comprimidos desconocidos, es motivo para preocuparse.
Qué hacer si las señales coinciden
Si reconoces tu computadora en los síntomas descritos, no entres en pánico, pero tampoco postergues la solución. Cuanto más tiempo permanezca el malware en el sistema, más daño podrá causar.
Acciones inmediatas:
- Desconecta la computadora de internet — desenchufa el cable de red o apaga el Wi‑Fi
- No ingreses contraseñas ni accedas a cuentas importantes hasta la limpieza completa
- Haz una copia de seguridad de los archivos importantes (pero revísalos en otra computadora)
- Escanea el sistema con un antivirus — preferiblemente con varios distintos
Para una limpieza profunda se recomiendan utilidades especializadas. Malwarebytes maneja bien el adware, Kaspersky Rescue Disk ayuda en casos complejos, y Dr.Web CureIt! se puede ejecutar sin instalación.
Si el sistema está muy dañado, puede que sea necesario reinstalar el sistema operativo. Sí, es molesto, pero a veces es la única manera de eliminar la infección de forma garantizada.
La prevención es la mejor cura:
- Mantén el sistema operativo y los programas actualizados
- Usa un antivirus confiable con protección activa en tiempo real
- No descargues programas desde sitios dudosos
- Ten cuidado con adjuntos y enlaces en correos electrónicos
- Realiza copias de seguridad periódicas de datos importantes
- Usa contraseñas distintas para servicios distintos
Recuerda: los virus informáticos no desaparecen por sí solos. Si notas síntomas sospechosos, es mejor dedicar tiempo al diagnóstico ahora que luego recuperar datos perdidos o la identidad tras un robo.
Y sí, entendemos: ocuparse de virus no es tan divertido como ver series o revisar redes sociales. Pero tus datos, tu tiempo y tus nervios merecen que prestes atención. Al fin y al cabo, una computadora sana lo vale.