Elección de navegador para Windows: entre privacidad y comodidad
La protección de los datos personales en Internet se parece más a un sistema de hábitos que a una solución puramente tecnológica. El navegador desempeña un papel clave: a través de él pasan todos los rastreadores, redes publicitarias y scripts de analítica. Windows ofrece una amplia variedad de opciones: desde soluciones listas para usar con protección preconfigurada hasta navegadores que se pueden ajustar al detalle.
Lógica para elegir un navegador seguro
Empecemos por decir que no existe una solución universal. Lo que conviene a una persona extremadamente cautelosa será excesivo para un usuario común. Y los requisitos corporativos pueden imponer reglas totalmente distintas.
Al elegir, conviene partir de tres factores. Primero: cuánto recopila el navegador por defecto. Segundo: qué tan eficazmente bloquea el rastreo. Tercero: cuánto se diferencia del resto de navegadores (es decir, la huella digital).
La paradoja es que una protección excesiva a veces te hace más visible. Si desactivas JavaScript por completo y añades decenas de bloqueadores, te convertirás en un usuario único, fácil de identificar precisamente por el conjunto de medidas de protección. Además, la mitad de los sitios dejará de funcionar.
Detalles técnicos que es útil conocer
Los navegadores modernos emplean varios mecanismos de protección. El bloqueo de rastreadores y cookies de terceros es el nivel básico, que existe en casi todas las opciones. Firefox lo denomina «Protección mejorada contra el rastreo», y Brave lo llama «Escudos».
El aislamiento de sitios va más allá: separa los datos entre dominios para que un sitio no pueda leer la información de otro. En Firefox existe contenedores, que crean «cajas de arena» independientes para distintos tipos de actividad.
La defensa contra la huella digital intenta que tu navegador sea menos único. El problema es que cada navegador deja una huella: versión, resolución de pantalla, fuentes instaladas, zona horaria. Cuantos más parámetros coincidan con otros usuarios, más difícil resulta distinguirte en la masa.
DNS over HTTPS cifra las consultas a los servidores DNS. Sin esto, el proveedor ve todos los sitios que visitas, incluso si el propio tráfico está cifrado. ECH (Encrypted Client Hello) va todavía más lejos y oculta el nombre del sitio al establecer la conexión segura, pero su soporte aún no está generalizado.
Firefox: opción clásica con amplias posibilidades
Firefox sigue siendo una opción fiable para quien desea controlar la configuración de privacidad. Mozilla no depende del negocio publicitario, lo que ya es un punto a favor. El navegador ofrece un equilibrio razonable entre protección y compatibilidad.
La protección integrada contra el rastreo funciona en tres modos. «Estándar» apenas rompe nada, «Estricto» bloquea más pero puede generar problemas en algunos sitios. Existe la posibilidad de crear un conjunto de reglas propio.
Los contenedores son una función interesante de Firefox. Se puede abrir Facebook en un contenedor, el correo laboral en otro y las compras en línea en un tercero. Los datos no se cruzan entre ellos, lo que dificulta la creación de un perfil único del usuario. Para ello hace falta la extensión Multi-Account Containers.
Entre los inconvenientes: Firefox usa el motor Gecko, que no es compatible con todos los sitios. A veces es necesario cambiar a un navegador basado en Chromium para que ciertos servicios funcionen correctamente.
Brave: solución lista para usar sin configuraciones complicadas
Brave está construido sobre Chromium, pero con cambios importantes a favor de la privacidad. La principal ventaja es que todo funciona sin configuraciones adicionales. No hay que instalar extensiones ni rebuscar en menús.
Los Escudos bloquean publicidad, rastreadores e intentos de capturar la huella digital. Hay tres niveles de protección para distintos escenarios. Al mismo tiempo, el navegador procura no romper los sitios: si algo no funciona, se puede relajar la protección para un dominio concreto con un clic.
Brave recibe críticas periódicas por sus experimentos con criptomonedas y su programa de recompensas. Si eso no te interesa, se puede desactivar y olvidarlo.
LibreWolf: Firefox para quien no confía en Mozilla
LibreWolf toma Firefox y elimina toda la telemetría, la comunicación con servidores de Mozilla y otros elementos controvertidos. Por defecto incluye ajustes de privacidad estrictos que en Firefox convencional habría que activar manualmente mediante about:config.
Es una opción para quien quiere la máxima privacidad sobre el motor Gecko y acepta algunos inconvenientes. Las actualizaciones automáticas no siempre funcionan de forma fluida y algunos sitios pueden verse afectados por las configuraciones agresivas.
Mullvad Browser: anonimato sin Tor
Mullvad Browser fue desarrollado en colaboración con parte del equipo del proyecto Tor, pero funciona sobre Internet normal. La idea principal es hacer que todos los usuarios sean lo más parecidos posible. Sin personalizaciones, ajustes mínimos, tamaño de ventana estándar.
Suena limitante, pero ese es precisamente el propósito. Cuantas menos características únicas tenga tu navegador, más difícil será rastrearte. Este enfoque solo funciona si todos los usuarios de Mullvad siguen las mismas reglas y no intentan modificar la configuración.
Tor Browser: cuando se necesita anonimato real
Tor Browser no es solo un navegador, sino un sistema completo de anonimización. Todo el tráfico pasa por la red Tor y atraviesa varios nodos. Esto proporciona un alto nivel de anonimato, pero con incomodidades evidentes.
La velocidad es inferior, muchos sitios muestran captchas o bloquean a los usuarios de Tor. YouTube funciona lento y los servicios de streaming suelen estar inaccesibles. Tor no es adecuado para el uso cotidiano, aunque no tiene alternativa para tareas específicas.
Un punto importante: no conviene instalar extensiones en Tor Browser. Cada complemento hace que el navegador sea más único y reduce el nivel de anonimato.
Ungoogled Chromium: minimalismo y control
Ungoogled Chromium elimina de Chromium toda la integración con Google. No hay sincronización, no hay telemetría, no hay conexiones automáticas a servidores de Google.
La contrapartida es que hay que hacer muchas cosas manualmente. Instalar extensiones requiere pasos adicionales y las actualizaciones no siempre son automáticas. A cambio, se obtiene compatibilidad con el ecosistema Chromium sin depender de Google.
Vivaldi y Edge: opciones menos obvias
Vivaldi se presenta como un navegador para usuarios avanzados. Muchas opciones de personalización de la interfaz, herramientas integradas para gestionar pestañas, notas y capturas de pantalla. Tiene protección básica contra el rastreo, pero ese no es su foco principal.
Edge resulta interesante en entornos corporativos. En Windows Enterprise existe Application Guard, una tecnología que abre sitios potencialmente peligrosos en un contenedor aislado. Para separar tareas laborales y personales, Edge puede ser una opción sensata como segundo navegador.
Extensiones: menos es más seguro
Con las extensiones es fácil excederse. Cada complemento es una posible vulnerabilidad y un elemento adicional de la huella digital.
uBlock Origin sigue siendo el estándar para bloquear publicidad y rastreadores. Privacy Badger de la EFF usa análisis heurístico para detectar rastreadores. ClearURLs elimina parámetros de seguimiento de los enlaces.
En Firefox conviene mencionar los contenedores: permiten aislar distintos tipos de actividad sin necesidad de usar varios navegadores.
Evita las extensiones que prometen «anonimato total» o «protección del 100% contra la huella digital». A menudo hacen tu navegador más único en lugar de menos.
Configuraciones del sistema en Windows
El navegador es solo una parte de la ecuación. Windows 10 y 11 soportan DNS over HTTPS a nivel de sistema. Esto protege las consultas DNS incluso en aplicaciones que no implementan DoH por sí mismas.
Utiliza una cuenta estándar para el uso diario, no la de administrador. Esto limitará las capacidades del malware si llegara a ejecutar código en el sistema.
Windows Sandbox permite abrir archivos y enlaces sospechosos en un entorno completamente aislado. Al cerrar la sandbox, todos los cambios desaparecen.
Estrategias de uso
Hay dos enfoques principales. El primero: un solo navegador con ajustes estrictos para todo. Es más fácil de administrar, pero genera más problemas de compatibilidad.
El segundo enfoque es la separación por tareas. Un navegador para banca y servicios importantes (mínimas extensiones, configuración estándar), otro para la navegación habitual (con bloqueadores y protecciones), y un tercero (Tor) para casos concretos.
La separación reduce riesgos y simplifica la vida. No hay que cambiar ajustes constantemente ni añadir excepciones para sitios que dejan de funcionar.
Creencias erróneas comunes
Más protección no siempre es mejor. Si instalas cinco bloqueadores, empezarán a entrar en conflicto. Además, esa configuración hará tu navegador fácilmente reconocible.
Desactivar JavaScript en todas partes es una mala idea. La web moderna prácticamente no funciona sin JavaScript. Es preferible usar bloqueos selectivos con uBlock Origin para dominios concretos.
Una VPN no resuelve todos los problemas de privacidad. Oculta tu IP frente a los sitios y tu tráfico frente al proveedor, pero no protege contra el rastreo mediante cookies, la huella digital o fugas por WebRTC.
Recomendaciones prácticas
Para la mayoría de usuarios lo óptimo será Firefox o Brave con uBlock Origin y el mínimo de extensiones adicional. Activa DNS over HTTPS y configura la limpieza de cookies al cerrar el navegador (con excepciones para los sitios necesarios).
Usa un gestor de contraseñas en lugar del almacén integrado del navegador. Bitwarden o KeePass ofrecen mayor control y seguridad.
Crea perfiles separados o usa diferentes navegadores para distintos tipos de actividad. Es una forma sencilla de aumentar la privacidad sin medidas radicales.
No olvides las actualizaciones. Las vulnerabilidades en los navegadores se descubren con regularidad, y las actualizaciones oportunas son críticas para la seguridad.
Recuerda que la privacidad es una maratón, no un esprint. Empieza con ajustes básicos y refuerza la protección según sea necesario. Es mejor tener un sistema funcional con protección moderada que uno roto por configuraciones paranoicas.