¿Qué es la pseudociencia? Analizamos en qué creen las personas y por qué las teorías de la conspiración resultan convincentes

¿Qué es la pseudociencia? Analizamos en qué creen las personas y por qué las teorías de la conspiración resultan convincentes

¿Cuándo fue la última vez que vieron en las noticias un titular como «Signos del zodiaco que deberían tener más cuidado en las carreteras en julio» o escucharon sobre un nuevo remedio milagroso que promete curarlo todo? En la era de la sobrecarga informativa cada vez nos resulta más difícil distinguir la mentira de la verdad.

La pseudociencia es el conjunto de ideas y teorías que reclaman ser científicas pero no se ajustan a los métodos y estándares científicos. Puede parecer verosímil y ofrecer explicaciones, pero bajo su brillo exterior a menudo se ocultan errores y afirmaciones falsas. En algunos casos, ignorar los hechos puede tener consecuencias peligrosas, sobre todo cuando se trata de la salud (este es, por cierto, uno de los terrenos más populares para la desinformación).

Vamos a ver qué es la pseudociencia, cómo reconocerla y qué ejemplos de la historia pueden enseñarnos a ser más críticos.

Principales tipos de pseudociencia

Astrología

La astrología es un sistema de creencias que sostiene que la posición de los planetas y las estrellas en el momento del nacimiento de una persona influye en su carácter y destino. Esta práctica existe desde hace miles de años y últimamente ha ganado aún más popularidad. Los horóscopos aparecen en revistas y se oyen por radio. Incluso en los años 2000 algunos programas de noticias dedicaron una sección a los «pronósticos astrológicos del día». Hoy en las redes sociales abundan los blogueros que ofrecen cartas natales y cursos de autor por dinero.

Por supuesto, las investigaciones científicas no confirman una relación entre los fenómenos astronómicos y nuestro destino.

En 1985 Sean Carlson realizó un estudio con 28 astrólogos de Europa y Estados Unidos. El estudio se diseñó como un experimento doble ciego para eliminar sesgos subjetivos. A los astrólogos se les pidió que adivinaran información sobre clientes basándose en sus cartas natales. Ninguno de los participantes pudo determinar con precisión el carácter de una persona desconocida ni responder a preguntas sobre su vida; solo algunos datos se acertaron por azar.

 Homeopatía

La homeopatía es una medicina alternativa basada en el principio de «lo similar cura lo similar». Los remedios homeopáticos se preparan mediante diluciones repetidas de la sustancia activa, y la solución final puede no contener ninguna molécula de dicha sustancia. Los homeópatas afirman que el agua tiene «memoria» y conserva las propiedades del componente activo. Sin embargo, numerosos experimentos muestran que la eficacia de los remedios homeopáticos no supera el efecto placebo. Por ejemplo, en un metaanálisis de 110 estudios sobre homeopatía no se hallaron pruebas convincentes de su eficacia.

Movimiento perpetuo

El movimiento perpetuo, o máquina de movimiento perpetuo, es un dispositivo hipotético que podría funcionar indefinidamente sin una fuente externa de energía. La idea ha fascinado a inventores durante siglos, pero contradice las leyes de la termodinámica. La primera ley de la termodinámica establece que la energía no puede crearse ni destruirse, y la segunda que la entropía de un sistema siempre aumenta. Estos principios hacen imposible la creación de una máquina de movimiento perpetuo.

Teorías de la conspiración

Las teorías de la conspiración son la creencia de que ciertos eventos o situaciones son resultado de acciones ocultas de un grupo de personas. Entre las teorías populares están las ideas sobre el microchip en las personas, la Tierra plana, la falsificación del alunizaje y muchas otras. Estas teorías suelen basarse en la desconfianza hacia las fuentes oficiales y en afirmaciones no comprobadas. Por ejemplo, la teoría de la Tierra plana ignora numerosas pruebas, como las fotografías de la Tierra desde el espacio y las observaciones de los astrónomos que confirman su forma esférica.

Criterios para reconocer la pseudociencia

Para no caer en la trampa de las teorías pseudocientíficas, es importante saber identificarlas. Aquí algunos criterios clave:

1. No falsabilidad

La ciencia auténtica se basa en hipótesis que pueden ser verificadas y refutadas. Si una teoría no puede comprobarse experimentalmente, es una señal de alarma. Por ejemplo, la afirmación «algunas personas poseen habilidades extrasensoriales» no es falsable, ya que resulta imposible probarla de forma objetiva.

2. Falta de reproducibilidad

Los experimentos científicos deben ser reproducibles. Si los resultados no pueden ser replicados por otros investigadores, la teoría probablemente carece de validez. Por ejemplo, los estudios sobre la efectividad de la homeopatía suelen arrojar resultados muy dispares, lo que cuestiona su fiabilidad.

3. Eufemismos y términos complejos

Con frecuencia las teorías pseudocientíficas usan términos complejos y eufemismos para parecer más autoritativas, pero sin base científica real. Por ejemplo, en textos de astrología se encuentran expresiones como «nodo lunar» o «Mercurio retrógrado», que suenan impresionantes pero no tienen significado demostrable.

4. Apelación a la antigüedad

Las teorías pseudocientíficas suelen alegar que se basan en conocimientos y tradiciones antiguas. Por ejemplo, muchos métodos de medicina alternativa, como el ayurveda o la medicina tradicional china, se publicitan como probados durante siglos. Sin embargo, la antigüedad de un método no garantiza su fundamento científico ni su eficacia. La ciencia moderna exige pruebas objetivas obtenidas mediante estudios y experimentos controlados.

5. Ausencia de publicaciones revisadas por pares

Las teorías y descubrimientos científicos se publican en revistas revisadas por pares, donde son evaluados por expertos independientes. Las teorías pseudocientíficas evitan este proceso y se difunden a través de libros populares, sitios web y medios de comunicación.

6. Uso de testimonios anecdóticos

Las teorías pseudocientíficas suelen apoyarse en testimonios anecdóticos, es decir, historias personales y casos que no se pueden verificar. Las afirmaciones sobre curaciones milagrosas sin base probatoria no pueden considerarse científicas. La ciencia exige ensayos clínicos controlados y datos estadísticamente significativos.

Veamos algunos ejemplos curiosos de la historia.

Frenología

La frenología fue desarrollada por el médico austriaco Franz Joseph Gall a principios del siglo XIX. Se basaba en la idea de que el cráneo humano presenta protuberancias y depresiones que corresponden a distintas características de la personalidad y capacidades mentales. Los frenólogos afirmaban poder «leer» esas protuberancias y dar descripciones precisas del carácter de una persona. A pesar de su popularidad en el siglo XIX, la frenología quedó desacreditada por carecer de base científica.

Calórico

El calórico fue la hipótesis de una sustancia invisible que, según se creía en el siglo XVIII, transportaba el calor. Según esa teoría, el calor pasaba de los cuerpos calientes a los fríos gracias al movimiento del calórico. Posteriormente esta teoría fue refutada a favor de la teoría de la energía cinética, según la cual el calor es el resultado del movimiento de las moléculas. Los trabajos de científicos como James Joule y Sadi Carnot fueron clave en la transición desde la teoría del calórico a la termodinámica moderna.

Polígrafo (detector de mentiras)

Los polisgráfos, también conocidos como detectores de mentiras, miden reacciones fisiológicas: sudoración, ritmo cardiaco y respiración, para determinar si una persona dice la verdad. Aunque los usa la policía, la precisión de los polígrafos sigue siendo muy cuestionable. Las investigaciones científicas muestran que las reacciones fisiológicas pueden cambiar por múltiples razones no vinculadas a la mentira, como el estrés o la ansiedad. En algunos países los resultados del polígrafo no se admiten como pruebas en los tribunales.

¿Y qué pasa en la actualidad?

Mitos sobre la vacunación

Los mitos sobre los daños de las vacunas están muy extendidos, a pesar de las numerosas investigaciones que confirman su seguridad y eficacia. Los antivacunas suelen usar argumentos pseudocientíficos para asustar a la gente, lo que provoca brotes de enfermedades prevenibles. Incluso durante la pandemia de COVID-19 muchas personas pusieron en riesgo su salud y la de los demás.

Uno de los mitos más conocidos sostiene que las vacunas causan autismo. Esa teoría surgió tras la publicación de un estudio de Andrew Wakefield en 1998, que luego fue refutado y retractado por numerosos errores metodológicos y conflictos de interés. En los años posteriores, numerosos estudios en distintos países no hallaron ninguna relación entre la vacunación y el autismo. No obstante, los mitos siguen propagándose.

Dieta paleo

La dieta paleo se basa en la idea de que las personas deberían alimentarse como sus antepasados del Paleolítico. Sus defensores afirman que nuestra dieta actual no se ajusta a las necesidades evolutivas humanas y favorece el desarrollo de enfermedades crónicas. Se excluyen cereales, lácteos y legumbres, que, sin duda, son fuentes importantes de nutrientes. Además, no hay pruebas convincentes de que exista una dieta universal que sirva para todas las personas.

Sanación cuántica

La sanación cuántica es un concepto pseudocientífico que afirma que la física cuántica puede usarse para curar enfermedades. Se explora el comportamiento de partículas subatómicas, cuyos principios no son aplicables a los sistemas biológicos a escala macroscópica, donde actúan otras leyes de la física y la química. Conceptos como la «sanación cuántica» suelen emplear términos científicos complejos para crear una ilusión de veracidad. Por ejemplo, las afirmaciones de que se puede «reconfigurar la energía del cuerpo».

La gente cree en la pseudociencia por varias razones. En primer lugar, el impacto emocional juega un papel importante. Las teorías pseudocientíficas frecuentemente ofrecen respuestas reconfortantes y alentadoras a preguntas complejas y angustiosas. Por ejemplo, la idea de poder curar enfermedades graves con remedios sencillos captura fácilmente la imaginación y da esperanza allí donde la medicina tradicional puede resultar impotente o difícil de entender.

En segundo lugar, los sesgos cognitivos y las influencias sociales también favorecen la difusión de creencias pseudocientíficas. Las personas tienden a creer en lo que confirma sus convicciones previas (disonancia cognitiva) y buscan información que no contradiga su visión del mundo (sesgo de confirmación). Hoy las redes sociales y los medios amplifican este efecto, creando cámaras de eco donde las teorías falsas encuentran apoyo y resonancia entre comunidades afines. Hace medio siglo las oportunidades para comprobar hechos eran mucho menores.

La pseudociencia puede parecer atractiva y entretenida, pero es importante recordar que la ciencia real se basa en métodos y criterios rigurosos. Manténganse atentos y críticos cuando se encuentren con nuevas teorías y afirmaciones, y no olviden comprobar su fundamento científico.

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