Frenología: cómo intentamos determinar el carácter por las protuberancias del cráneo

Frenología: cómo intentamos determinar el carácter por las protuberancias del cráneo

En la historia de la ciencia hay muchos ejemplos de ideas que al principio parecían revolucionarias, pero que después fueron rechazadas. Una de esas teorías es la frenología, la doctrina sobre la relación entre la forma del cráneo y los rasgos del carácter humano. Esta concepción, surgida en el cambio del siglo XVIII al XIX, capturó por varias décadas la atención de científicos y del público antes de ser considerada insostenible.

Veamos cómo se originó la frenología, por qué ganó popularidad y qué llevó a su caída. Al fin y al cabo, hoy en día existen muchas ideas pseudocientíficas y errores que, con suerte, podrían tener un destino similar.

Los orígenes de la frenología: del teatro anatómico a los salones

Todo comenzó en el teatro anatómico de la Universidad de Viena, donde el joven médico Franz Joseph Gall realizó investigaciones sobre el cerebro. Gall observó que algunos de sus compañeros con buena memoria tenían los ojos más salientes. Esa observación lo llevó a la hipótesis de que el desarrollo de ciertas zonas del cerebro podría influir en la forma del cráneo.

Hacia 1796 Gall desarrolló la teoría de la localización de funciones psíquicas en la corteza cerebral. Propuso que el cerebro estaba compuesto por «órganos» separados, cada uno responsable de una capacidad o rasgo de carácter. Además, aseguró que el desarrollo de esos «órganos» producía protuberancias o depresiones visibles en el cráneo.

Su discípulo Johann Spurzheim desarrolló esa idea e introdujo el término «frenología» en 1810. Elaboró un sistema con 27, y más tarde 35, «órganos» en la superficie del cráneo, cada uno supuestamente relacionado con una habilidad. Por ejemplo, el «órgano de la idealidad» se situaba sobre las sienes y la atribuían al talento poético, y el «órgano de la reverencia» en la coronilla se vinculaba con la religiosidad.

Es interesante que Spurzheim no se limitó a la teoría. Creó instrumentos especiales para medir el cráneo —craniómetros y cefalómetros— y desarrolló una metodología para «leer» el carácter según la forma de la cabeza. Esos instrumentos se volvieron elementos imprescindibles para los frenólogos y causaban buena impresión en el público.

La frenología pronto salió de los círculos científicos y se convirtió en una moda en los salones de Europa y América. La gente acudía a los frenólogos para elegir profesión o, por ejemplo, para buscar pareja adecuada. En Estados Unidos los hermanos Fowler, sin formación médica, crearon un verdadero imperio frenológico, publicando revistas, ofreciendo conferencias públicas y consultas.

El pico de popularidad de la frenología se dio entre 1820 y 1840. La disciplina se enseñaba en algunas universidades y empleadores la usaban para seleccionar candidatos.

Sin embargo, ya a mediados del siglo XIX la comunidad científica comenzó a criticar activamente esa práctica. Se acumulaban datos que contradecían las premisas básicas de la teoría. Por ejemplo, investigaciones demostraron que la forma del cráneo no siempre corresponde con la del cerebro.

A comienzos del siglo XX la frenología fue finalmente rechazada y catalogada como pseudociencia. No obstante, su influencia en la cultura y la sociedad resultó duradera. Algunas ideas frenológicas, como la localización de funciones en el cerebro, ingresaron transformadas en la neurobiología moderna.

¿Por qué la frenología no resistió la prueba del tiempo?

A pesar del éxito inicial, la frenología pronto enfrentó críticas severas. Veamos con más detalle las razones clave por las que esta teoría fue considerada inviable:

  • Falta de pruebas científicas. Numerosos estudios no pudieron confirmar la relación entre la forma del cráneo y los rasgos de carácter o las capacidades de una persona. Por ejemplo, el fisiólogo francés Marie-Jean-Pierre Flourens, en la década de 1820, realizó una serie de experimentos en animales. La eliminación de áreas concretas del cerebro no produjo los cambios de comportamiento que los frenólogos habían pronosticado.
  • Los frenólogos sostenían que la estructura cerebral era inmutable desde el nacimiento, mientras que la ciencia moderna ha demostrado la elevada plasticidad del sistema nervioso. Las investigaciones sobre la neuroplasticidad, iniciadas a mediados del siglo XX, mostraron que el cerebro puede adaptarse y modificar su estructura a lo largo de la vida.
  • La frenología también intentaba reducir la complejidad de la naturaleza humana a un conjunto de rasgos fijos, lo que contradice las nociones actuales sobre la dinamia y la pluralidad de la personalidad. La psicología moderna reconoce la influencia tanto de factores genéticos como del entorno en la formación de la identidad.
  • Los métodos de medición empleados por los frenólogos eran extremadamente subjetivos y poco fiables. Distintos frenólogos a menudo llegaban a conclusiones contradictorias al examinar a la misma persona. Además, con frecuencia ajustaban sus resultados a la información ya conocida sobre el individuo —un procedimiento similar al que emplean hoy en día los «lectores psíquicos».
  • Problemas éticos. La frenología se usó a menudo para justificar el racismo y otras formas de discriminación. Algunos científicos afirmaban, por ejemplo, que podían determinar inclinaciones criminales por la forma del cráneo.

Visión moderna sobre la relación entre cerebro y personalidad

Aunque la frenología fue hace tiempo reconocida como pseudociencia, la idea de que la estructura cerebral se relaciona con rasgos de la personalidad no ha desaparecido por completo. La neurobiología moderna emplea métodos mucho más complejos y precisos, como la resonancia magnética funcional (fMRI) y la electroencefalografía (EEG).

Los médicos suponen que los patrones de actividad cerebral pueden predecir algunos aspectos del comportamiento y la personalidad. Pero, en cualquier caso, las particularidades de la psique a partir del EEG solo se pueden conjeturar.

Los investigadores subrayan que, si existen vínculos entre la psique y la estructura cerebral, son mucho más complejos y dinámicos de lo que se pensaba antes. La neurociencia contemporánea reconoce que la formación de la personalidad está influida por múltiples factores, incluidos la genética, la epigenética, la experiencia y el entorno social.

No obstante, el principio de la localización de funciones en el cerebro, que fue la base de la frenología, hoy se considera válido, aunque en una forma mucho más compleja. Ciertas áreas cerebrales realmente se especializan en ejecutar funciones concretas.

Peligros de los métodos pseudocientíficos de evaluación de la personalidad

La historia de la frenología es una lección importante sobre los peligros de los enfoques pseudocientíficos para evaluar la personalidad. Aquí algunos problemas clave que pueden surgir:

  1. Los métodos pseudocientíficos suelen ofrecer respuestas simples y absolutas, simplificando la realidad en la mente de las personas. Esto puede llevar a tomar decisiones equivocadas en situaciones importantes de la vida, por ejemplo, al elegir profesión o pareja.
  2. Los enfoques simplificados pueden conducir al etiquetado y a limitar el potencial de las personas. La historia registra muchos casos en los que talentos fueron subestimados por juicios prejuiciosos basados en teorías pseudocientíficas. Hoy esto es relevante, por ejemplo, en la astrología o la eneagrama.
  3. La ignorancia de las diferencias individuales. Las teorías pseudocientíficas suelen intentar encajonar a todas las personas en un número limitado de categorías, ignorando la singularidad de cada personalidad. De ahí derivan métodos inadecuados de enseñanza y crianza, o formas inapropiadas de tratar a subordinados en el ámbito laboral.
  4. Pérdida de tiempo y recursos. Creer en métodos ineficaces puede distraer de enfoques realmente útiles para el autodesarrollo y la comprensión de los demás. Por ejemplo, alguien puede pasar años desarrollando «capacidades» supuestamente determinadas por la forma de su cráneo, en lugar de centrarse en intereses reales.

¿Qué podemos aprender de la historia de la frenología?

La historia de la frenología no es solo una curiosidad del pasado. Nos recuerda la importancia del pensamiento crítico al estudiar la naturaleza humana. Aquí algunas lecciones que podemos extraer:

  1. El escepticismo es saludable. No conviene confiar ciegamente incluso en las teorías más atractivas sin pruebas suficientes. Es importante siempre hacer preguntas y buscar confirmación de la información en fuentes fiables.
  2. La ciencia avanza. Lo que se consideraba verdad ayer puede ser refutado hoy. Eso es un proceso normal.
  3. La complejidad de la naturaleza humana. La personalidad es demasiado múltiple como para reducirla a fórmulas o mediciones simples. La psicología y la neurociencia modernas reconocen la complejidad de la interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales en la formación de la personalidad.
  4. La importancia de la ética en la ciencia. Las teorías científicas pueden tener consecuencias sociales serias, por lo que es crucial considerar los aspectos éticos de la investigación.
  5. Enfoque interdisciplinario. La comprensión moderna de la personalidad requiere tener en cuenta múltiples factores —desde la genética hasta el entorno social.
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