El fenómeno del «rostro cortisólico»: cómo TikTok decidió que todos tenemos problemas

El fenómeno del «rostro cortisólico»: cómo TikTok decidió que todos tenemos problemas

En las redes sociales aparecen constantemente nuevas tendencias relacionadas con la salud y la apariencia. Una de las más recientes es el fenómeno «rostro por cortisol», que literalmente arrasó en TikTok. Este término se hizo tan popular que la plataforma está inundada de videos donde los usuarios comentan la influencia del estrés en la piel y comparten consejos para reducirlo.

¿Qué hay detrás del término?

«Rostro por cortisol», también conocido como «rostro lunar», es un término que los creadores de contenido en TikTok usan para describir cambios específicos en la apariencia. Se trata de una hinchazón y tumefacción notorias del rostro que le dan un aspecto redondeado .

Según la teoría difundida en las redes sociales, estos cambios son causados por niveles elevados de cortisol, la hormona que nuestro organismo produce en respuesta a experiencias negativas.

Papel de TikTok 

El fenómeno «rostro por cortisol» demuestra la influencia de las redes sociales en la formación de representaciones sobre la salud. TikTok, con su algoritmo que favorece la rápida difusión del contenido, se ha convertido en una plataforma ideal para popularizar esta teoría. Los usuarios comparten activamente sus experiencias, muestran «antes y después» y proponen distintos métodos para combatir el «rostro por cortisol».

Sin embargo, la popularidad no siempre implica veracidad. «Rostro por cortisol» no es un diagnóstico médico oficial.

Perspectiva científica 

Para entender la situación real, consultemos la opinión de expertos. El doctor Vijay Merti, especialista destacado en medicina funcional, afirma que la idea de la difusión generalizada del «rostro por cortisol» entre las personas que experimentan estrés está en gran medida exagerada.

Según el doctor Merti, aunque un nivel crónicamente alto de cortisol puede llevar a cambios en la apariencia, incluida la hinchazón, tales efectos tan marcados suelen observarse en trastornos endocrinos graves, y no en el estrés cotidiano habitual que experimenta la mayoría de las personas.

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