Legionelosis: cómo evitar contagiarse por la bacteria peligrosa que se propaga por el aire acondicionado

Legionelosis: cómo evitar contagiarse por la bacteria peligrosa que se propaga por el aire acondicionado

Este verano en el estado de Nueva Hampshire, Estados Unidos, ocurrió algo preocupante: cinco personas contrajeron una forma rara y potencialmente peligrosa de la enfermedad del legionario. El suceso volvió a centrar la atención pública en esta dolencia y sus mecanismos de transmisión.

Historia del descubrimiento: una conferencia que terminó en tragedia

La enfermedad del legionario recibió su nombre por los acontecimientos trágicos de 1976. Entonces se celebraba en Filadelfia la convención de la organización American Legion, que agrupa a veteranos de las fuerzas armadas de EE. UU. De forma repentina, muchos asistentes empezaron a enfermar de una forma grave de neumonía. De los 221 afectados, 34 personas fallecieron.

El brote provocó pánico entre médicos y autoridades. Nadie entendía la naturaleza de la enfermedad y se temía que se extendiera más allá de la convención. Afortunadamente, no fue así. Tras una investigación exhaustiva, los científicos localizaron la fuente de la contaminación: bacterias que se multiplicaron en el sistema de aire acondicionado del hotel Bellevue-Stratford, donde tuvo lugar la convención.

Así el mundo conoció una nueva enfermedad, y las bacterias responsables recibieron el nombre de Legionella. Este hallazgo fue un hito importante en la historia de la medicina y motivó la revisión de las prácticas de seguridad en sistemas de abastecimiento de agua y climatización en edificios públicos.

¿Qué es la enfermedad del legionario?

La enfermedad del legionario es una forma grave de neumonía causada por bacterias del género Legionella. Estas mismas bacterias también pueden provocar una afección menos grave llamada fiebre de Pontiac, que se manifiesta como una gripe común.

Es importante entender que la enfermedad del legionario no es solo una neumonía más. Puede dar lugar a complicaciones graves e incluso a la muerte, especialmente en personas de riesgo. La enfermedad se caracteriza por un desarrollo rápido y puede provocar insuficiencia respiratoria aguda, por lo que requiere atención médica inmediata.

¿Cómo se transmite la enfermedad del legionario?

Las bacterias Legionella proliferan en ambientes acuáticos. Forman biopelículas en superficies internas de tuberías, duchas, grifos y sistemas de climatización. ¿Cómo llegan al organismo humano?

La vía principal de infección es el aparato respiratorio. La persona inhala la bacteria junto con pequeñas gotas de agua o vapor:

  1. Sistemas de aire acondicionado con torres de enfriamiento
  2. Jacuzzis y bañeras de hidromasaje
  3. Fuentes decorativas
  4. Humidificadores
  5. Duchas e instalaciones de ducha

Con menor frecuencia, la infección puede producirse si agua contaminada llega accidentalmente a los pulmones al beber o al atragantarse.

Conviene señalar que los aires acondicionados domésticos y los de los vehículos que funcionan sin agua no representan un riesgo.

¿Quiénes están en mayor riesgo?

Aunque cualquier persona puede contagiarse de la enfermedad del legionario, ciertos grupos presentan mayor riesgo de complicaciones:

  1. Personas mayores (más de 50 años)
  2. Fumadores y exfumadores
  3. Personas con el sistema inmunitario debilitado
  4. Pacientes con enfermedades crónicas del pulmón o del corazón
  5. Personas con diabetes

¿Por qué son más vulnerables estas personas? En las personas mayores el sistema inmunitario puede funcionar con menos eficacia. El tabaquismo daña los mecanismos de defensa de los pulmones. Un sistema inmunitario debilitado no puede combatir bien la infección. Las enfermedades crónicas del pulmón y del corazón aumentan la susceptibilidad frente a infecciones adicionales. La diabetes puede afectar la capacidad del organismo para combatir bacterias.

Síntomas y tratamiento

Los síntomas suelen aparecer entre 2 y 14 días después del contacto con la bacteria. Entre ellos se encuentran:

  1. Fiebre alta
  2. Tos (puede ser seca o con esputo)
  3. Dificultad para respirar
  4. Dolor en el pecho
  5. Cefalea
  6. Dolores musculares

Una característica notable de esta enfermedad es que los pacientes presentan diarrea con mayor frecuencia que en otras neumonías, lo que puede servir como pista diagnóstica adicional.

Si sospecha que pudo haber estado expuesto a Legionella y presenta los síntomas mencionados, consulte al médico inmediatamente. Informe al personal sanitario si en las últimas dos semanas ha usado un jacuzzi, ha pasado la noche fuera de casa o ha estado en un centro sanitario.

Para diagnosticar la enfermedad del legionario se realizan análisis de orina o de esputo. El tratamiento se basa en el uso de antibióticos. No todos los antibióticos son efectivos frente a Legionella, por lo que es crucial un diagnóstico correcto para indicar el tratamiento adecuado.

La mayoría de los casos se recuperan con tratamiento oportuno. Sin embargo, aproximadamente el 10% de los pacientes desarrollan complicaciones graves que pueden ser fatales, como insuficiencia respiratoria aguda, shock séptico y fallo renal agudo.

¿Se puede contagiar de una persona enferma?

La buena noticia es que la enfermedad del legionario prácticamente no se transmite de persona a persona. Los casos de transmisión directa son extremadamente raros y no están confirmados de forma concluyente. Esto significa que, si alguien en su entorno se enferma, no es necesario aislarse por ese motivo.

Esta particularidad diferencia a la enfermedad del legionario de muchas otras infecciones respiratorias y se debe a que las bacterias Legionella se propagan principalmente en ambientes acuáticos.

Prevención y medidas de precaución

La prevención de la propagación de Legionella está relacionada fundamentalmente con el mantenimiento higiénico de los sistemas de abastecimiento de agua y de los cuerpos de agua artificiales. Según datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), 9 de cada 10 brotes de la enfermedad del legionario se deben a fallos en el mantenimiento de sistemas hídricos que podrían haberse evitado.

A continuación, algunos consejos para reducir el riesgo:

  1. Limpie y desinfecte regularmente jacuzzis, piscinas y sistemas de climatización.
  2. Mantenga la temperatura correcta del agua en los sistemas de agua caliente (por encima de 50 °C).
  3. Evite la acumulación de agua estancada en tuberías y depósitos.
  4. Si no ha utilizado el suministro de agua durante un tiempo (por ejemplo, tras las vacaciones), deje correr el agua varios minutos antes de usarla.
  5. Al usar humidificadores, cambie el agua y limpie el aparato con regularidad.

Preste especial atención al punto 2: mantener la temperatura elevada del agua. Legionella se multiplica activamente entre 20 °C y 45 °C, por lo que mantener el agua por encima de 50 °C ayuda a prevenir su crecimiento. No obstante, hay que equilibrar esta medida para evitar quemaduras.

Conclusión

La enfermedad del legionario es una dolencia grave que, afortunadamente, es relativamente rara. Sin embargo, conocer sus vías de transmisión y las medidas de prevención puede reducir considerablemente el riesgo de infección. El mantenimiento adecuado de los sistemas de agua, especialmente en edificios públicos y hoteles, es fundamental para prevenir brotes.

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