Windows, el sistema operativo más popular del mundo, hace tiempo que se ha convertido en sinónimo de comodidad para los usuarios. Sin embargo, esta medalla tiene su reverso: la reputación de no ser el sistema operativo más seguro. Analicemos por qué ocurrió así y en qué medida esto corresponde a la realidad en 2024.
Razones históricas de la desconfianza en la seguridad de Windows
El sistema operativo de Microsoft tiene una larga y rica historia que, desafortunadamente, incluye numerosos incidentes sonados relacionados con vulnerabilidades de seguridad. Aquí se muestran algunos de los más conocidos:
- MS10-046: También conocida como la vulnerabilidad "LNK/PIF", esta falla permitía ejecutar código arbitrario con solo mostrar el icono de un acceso directo especialmente elaborado. Estaban en riesgo todas las versiones de Windows compatibles en ese momento, incluyendo Windows 7 y Windows Server 2008 R2.
- MS04-028: La vulnerabilidad afectaba a la biblioteca de procesamiento de imágenes GDI+ en Windows. Al abrir un archivo JPEG especialmente diseñado, los atacantes podían ejecutar código arbitrario. Era especialmente preocupante que JPEG sea un formato tan común.
- CVE-2021-34527 (PrintNightmare) permitía la ejecución remota de código con privilegios del sistema a través del servicio de impresión de Windows. La gravedad de la vulnerabilidad y la dificultad para solucionarla causaron gran repercusión. Microsoft tuvo que publicar una serie de parches para corregir el problema.
- MS03-026: El gusano Blaster (también conocido como Lovsan o MSBlast) explotó esta vulnerabilidad en sus ataques. Al aprovechar una falla en el servicio DCOM RPC, el malware obtenía ejecución remota de código. Como consecuencia, en agosto de 2003 se produjeron fallos graves en muchos ordenadores a nivel mundial.
Estos y otros problemas de seguridad recibieron amplia cobertura mediática, lo que contribuyó a formar en los usuarios la percepción de Windows como un producto poco fiable.
Es importante señalar que la mayoría de las vulnerabilidades estaban relacionadas con la amplia difusión de Windows y su arquitectura abierta. La popularidad del sistema lo convertía en un objetivo atractivo para los atacantes, y la apertura de la arquitectura permitía desarrollar software variado.
Versiones obsoletas: el principal problema
Hay que entender que todas las vulnerabilidades mencionadas fueron corregidas hace tiempo. Sin embargo, muchos usuarios siguen usando versiones obsoletas, lo cual es, quizás, el factor principal que mina la reputación de Windows en cuanto a fiabilidad.
- Windows 8
- Windows 7
- Windows XP
Estas versiones ya no son compatibles con Microsoft y no reciben actualizaciones de seguridad. Usar esos sistemas en 2024 es un riesgo que se asume conscientemente.
Microsoft suele ofrecer soporte para cada versión de Windows durante 10 años desde su lanzamiento. Por ejemplo, el soporte para Windows 7 terminó en enero de 2020, y el de Windows 8 en enero de 2023.
Enfoque moderno de seguridad en Windows 11
No se puede decir que ningún software esté protegido al 100 %, especialmente cuando se trata de algo tan complejo como un sistema operativo. No obstante, Windows 11 ofrece un enfoque integral:
- Protección contra exploit: Esta función evita métodos de ataque comunes empleados por el software malicioso, como desbordamientos de búfer.
- Virtualización y Credential Guard:
- La virtualización aísla programas del sistema, impidiendo que el software malicioso acceda a componentes críticos.
- Credential Guard protege las credenciales del usuario al almacenarlas en un lugar inaccesible para virus.
- Microsoft Defender y SmartScreen:
- El antivirus integrado Microsoft Defender proporciona protección básica desde el primer momento.
- SmartScreen protege contra sitios maliciosos y ataques de phishing.
- Smart App Control: Bloquea la ejecución de aplicaciones no confiables, incluidas aquellas que muestran publicidad y ralentizan el equipo.
Todo ello funciona en combinación con tecnologías de arranque seguro, el cifrado de discos BitLocker y la autenticación Windows Hello, ofreciendo una protección integral del dispositivo incluso en caso de pérdida.
Windows 11 también incluye TPM 2.0 (Trusted Platform Module), que proporciona protección de hardware para claves criptográficas, contraseñas y certificados digitales.
El factor humano: otra amenaza
A pesar de los esfuerzos de los desarrolladores, la mayor amenaza para la seguridad de Windows sigue siendo el propio usuario. Estas son algunas formas en que los usuarios pueden exponerse al riesgo:
- Desactivar las medidas de protección integradas
- Ignorar las actualizaciones del sistema y las aplicaciones
- No seguir las reglas básicas de ciberseguridad
Es importante recordar que incluso los sistemas de seguridad más avanzados pueden verse comprometidos si, por ejemplo, se abre un adjunto en un correo sospechoso o se introduce información en un sitio de phishing.
Y entonces, ¿cómo protegerse?
Para proteger al máximo su equipo con Windows, siga estas recomendaciones:
- Verifique e instale regularmente las actualizaciones a través de Windows Update.
- Descargue programas solo de fuentes confiables (Microsoft Store es una excelente opción).
- Utilice una solución antivirus fiable (Windows Defender o alternativas de fabricantes reconocidos).
- Mejore su formación en cuestiones de ciberseguridad.
También se recomienda usar la autenticación de dos factores siempre que sea posible y crear copias de seguridad periódicas de los datos importantes.