Los debates sobre si conviene apagar el ordenador por la noche existen desde que los PCs se generalizaron en hogares y oficinas. Unos sostienen que los ciclos constantes de encendido y apagado dañan el equipo, otros insisten en el ahorro de energía. Veamos cinco argumentos sólidos a favor de desconectar el ordenador cuando te vas a dormir.
1. Ahorro de energía
Parece que el ordenador en modo de suspensión consume muy poca electricidad. Pero si se compara con un consumo nulo, la diferencia resulta notable, sobre todo a largo plazo.
Por supuesto, la cantidad exacta de ahorro depende de varios factores:
- El consumo real de tu ordenador en modo de espera
- Las tarifas eléctricas de tu región
- La cantidad de horas que el ordenador permanece apagado
Para estimar el potencial ahorro, realiza un cálculo sencillo. Multiplica el consumo del ordenador en modo de suspensión por las horas nocturnas y por la tarifa por kilovatio-hora. Luego multiplica ese valor por 365 días. Te sorprenderás.
Pista: en estado apagado, los ordenadores estándar consumen alrededor de 0,75–0,81 vatios. En modo de suspensión, un poco más: 1,20–1,26 vatios.
Pero no se trata solo del ahorro económico. Reducir el consumo energético también contribuye a la protección del medio ambiente. Cada vatio ahorrado reduce la carga sobre las centrales eléctricas y disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero.
2. Protección frente a actualizaciones problemáticas
Las actualizaciones automáticas del sistema operativo y del software son una espada de doble filo. Por un lado, sirven para mejorar el funcionamiento y corregir vulnerabilidades. Por otro, a veces provocan fallos graves.
Imagina que dejas el ordenador encendido por la noche y por la mañana descubres que, debido a una actualización incorrecta, no arranca o funciona de forma inestable. Esa sorpresa puede alterar seriamente tus planes y tu jornada laboral, especialmente si tienes una reunión urgente en Zoom.
3. Aumento de la ciberseguridad
Cualquier medida de precaución es bienvenida. Un ordenador apagado no es un objetivo accesible para los atacantes.
Cuando tu equipo está encendido, incluso en modo de suspensión, puede permanecer conectado a la red. Eso crea una vulnerabilidad potencial que los ciberdelincuentes pueden explotar.
Métodos que los atacantes pueden emplear para comprometer un ordenador encendido:
- Explotación de vulnerabilidades: Aprovechamiento de fallos conocidos o recién descubiertos (zero-day) en el sistema operativo o en el software.
- Ataques de fuerza bruta: Intentos de adivinar contraseñas de cuentas de usuario o interfaces administrativas.
- Malware: Introducción de software malicioso a través de puertos abiertos o fallos en la seguridad del sistema.
- Man-in-the-Middle: Intercepción y manipulación del tráfico de red entre el ordenador y otros dispositivos en la red.
- Ingeniería social: Aunque este método requiere la intervención del usuario, los atacantes pueden usar correos de phishing o sitios falsos esperando que la víctima encienda el ordenador y caiga en la trampa.
Además, si el intento de intrusión ocurre mientras estás frente al ordenador, las probabilidades de detectar actividad sospechosa aumentan. Podrás reaccionar rápidamente: desconectar Internet, ejecutar un análisis antivirus o contactar con especialistas en seguridad.
4. Prolongación de la vida útil de los componentes
Toda tecnología tiene un tiempo de vida limitado. Los componentes del ordenador no son una excepción. Cada hora de funcionamiento los acerca a su límite de uso.
Antes esto era especialmente relevante para los discos duros mecánicos. Los SSD modernos han resuelto en gran medida ese problema, pero siguen existiendo otros componentes sujetos al desgaste:
- Bombas en sistemas de refrigeración líquida
- Ventiladores de la carcasa y de la fuente de alimentación
- Circuitos electrónicos (aunque su degradación suele ser muy lenta)
Apagar el ordenador por la noche permite que estos componentes "descansen", lo que a largo plazo puede alargar su vida útil. Esto es especialmente cierto en sistemas de refrigeración que funcionan continuamente mientras el equipo está encendido.
Dato interesante: algunos componentes, como el procesador, pueden experimentar el llamado "estrés térmico" por los constantes ciclos de calentamiento y enfriamiento. No obstante, las tecnologías de fabricación modernas han minimizado este efecto para la mayoría de los usuarios.
5. Reducción de la contaminación acústica
Muchos usuarios mantienen los ordenadores en el dormitorio o en la oficina. Incluso el equipo más silencioso genera cierto nivel de ruido que puede afectar la calidad del sueño o la concentración.
El ruido de fondo constante de un ordenador puede:
- Alterar las fases de sueño profundo
- Provocar tensión subconsciente
- Enmascarar otros sonidos importantes (por ejemplo, la alarma)
Los equipos con sistemas de refrigeración inestables, en los que los ventiladores aceleran y disminuyen su velocidad, suelen resultar especialmente molestos. Esas variaciones de volumen son más perceptibles que un zumbido monótono.
Dato interesante: según estudios, incluso un bajo nivel de ruido (30–40 dB) puede afectar la calidad del sueño, aumentando el tiempo de conciliación y reduciendo la duración de las fases profundas.
Conclusión
Por supuesto, hay situaciones en las que es necesario dejar el ordenador encendido. Por ejemplo, si has iniciado una descarga larga o usas el equipo como servidor doméstico de medios. Sin embargo, si tu ordenador permanece toda la noche inactivo, vale la pena preguntarse: ¿para qué?