Noviembre alegra a los astrónomos aficionados con noches largas y atardeceres tempranos: el momento ideal para observar el cielo estrellado. Repasamos los eventos astronómicos más interesantes del mes y explicamos cómo no perderlos.
Fases de la Luna en noviembre de 2024
El satélite natural de la Tierra pasa por cuatro fases clave:
- 1-2 de noviembre: luna nueva
- 9 de noviembre: cuarto creciente
- 15 de noviembre: luna llena
- 23 de noviembre: cuarto menguante
La siguiente luna nueva ocurrirá a principios de diciembre. Conocer las fases lunares es crucial para las observaciones: la Luna brillante genera contaminación lumínica que dificulta ver objetos tenues.
Pléyades — la joya del cielo de noviembre
El cúmulo estelar Pléyades, también conocido como las Siete Hermanas, será uno de los principales ornamentos del cielo nocturno. Este objeto se encuentra a 445 años luz de la Tierra en la constelación de Tauro. Aunque el cúmulo incluye más de 1 000 estrellas, a simple vista solo se distinguen 6 o 7 de ellas.
Observadas con unos prismáticos, las Pléyades se convierten en un espectáculo maravilloso: muchas estrellas con un tono levemente azulado, ligado a su alta temperatura y brillo. Encontrar las Pléyades es sencillo: son visibles prácticamente toda la noche y suelen ser de las primeras cosas que llaman la atención al mirar al cielo.
Datos científicos sobre las Pléyades
La edad de este cúmulo estelar es de alrededor de 100 millones de años; en términos cósmicos se considera joven. Es interesante que todas las estrellas de las Pléyades se formaron a partir de una misma nube gigante de gas y polvo. Las estrellas más brillantes son gigantes blanco-azuladas, cuya temperatura superficial alcanza los 20 000 kelvin. ¡Son entre 200 y 400 veces más brillantes que el Sol! Alrededor de las estrellas de las Pléyades todavía se observan restos de aquella nube de gas y polvo en forma de una bonita nebulosa, especialmente visible en exposiciones fotográficas largas. Esa nebulosa refleja la luz de las estrellas brillantes y crea un halo celeste azul. En la cultura japonesa las Pléyades son conocidas como Subaru; por eso ese asterismo aparece en el logotipo del conocido fabricante de automóviles.
Parada de planetas
Júpiter
El gigante gaseoso será el planeta más brillante de noviembre. Es fácil de localizar en la parte este-noreste del cielo poco después de la puesta de Sol. A mediados de mes Júpiter se encontrará cerca de la Luna. Observado con prismáticos se pueden distinguir los satélites galileanos: aparecen como puntitos junto al disco del planeta.
Más sobre Júpiter en noviembre
El planeta gigante se mostrará en todo su esplendor: incluso con un telescopio pequeño se pueden ver las famosas bandas nubosas en su atmósfera y la enigmática Gran Mancha Roja, un huracán gigante que lleva activo varios siglos. Sus dimensiones impresionan: en esa tormenta cabrían tres Tierras. Los cuatro satélites mayores de Júpiter —Io, Europa, Ganímedes y Calisto— completan su órbita en distintos tiempos: desde 1,8 días terrestres en el caso de Io hasta 16,7 días para Calisto. Por eso cada noche adoptan una nueva configuración, como un pequeño modelo del sistema solar. Ganímedes, por cierto, es más grande que el planeta Mercurio, y bajo la capa helada de Europa los científicos sospechan la existencia de un océano global de agua líquida de hasta 100 kilómetros de profundidad.
Saturno
Tras el ocaso busque a Saturno en la parte sur del cielo. A pesar de la enorme distancia —unos 1,3 mil millones de kilómetros— el planeta es visible a simple vista. En un cielo oscuro y sin contaminación lumínica distinguir Saturno de las estrellas cercanas puede resultar difícil debido a su luz tranquila y no centelleante.
Marte
El planeta rojo sale por el este y hacia el amanecer asciende alto en el cielo. Marte es fácil de reconocer por su característico brillo rojizo, que lo hace destacar entre otros objetos celestes.
Eventos especiales de noviembre
Encuentro de Venus con la Luna creciente
El 4 de noviembre, 45 minutos después de la puesta de Sol, Venus se situará a 4° por encima de la delgada hoz de la Luna creciente. Para observarlo con éxito hará falta un horizonte suroeste despejado: el fenómeno durará poco.
Ocultación de Neptuno por la Luna
El 11 de noviembre los habitantes del este de Canadá, EE. UU. y México podrán observar un fenómeno raro: la ocultación de Neptuno por la Luna. Para observadores de otras regiones habrá un acercamiento aparente entre ambos cuerpos celestes. Se necesitarán prismáticos o un telescopio y un cielo oscuro para la observación.
Lluvia de meteoros Tauridas del Norte
La actividad de esta lluvia se extiende del 13 de octubre al 2 de diciembre, con pico el 12 de noviembre. En condiciones ideales se pueden ver hasta cinco meteoros por hora. Las Tauridas se caracterizan por trazas lentas y largas. La Luna brillante complicará las observaciones, pero los observadores pacientes serán recompensados.
La última superluna del año
El 15 de noviembre tendrá lugar la superluna final de 2024, conocida como la Luna del castor. El nombre está relacionado con la actividad estacional de los castores, que preparan sus refugios para el invierno. La Luna alcanzará su máxima brillantez a las 16:30, hora del este, elevándose hasta 72,8° sobre el horizonte en Nueva York.
Mercurio y Urano
El 16 de noviembre Mercurio alcanzará su máxima elongación oriental: la distancia angular respecto al Sol será de 23°. Es una oportunidad poco frecuente para ver el planeta más pequeño del sistema solar.
El 17 de noviembre Urano estará en oposición al Sol, lo que lo convertirá en el más brillante del año. El planeta saldrá por el este al ponerse el Sol y permanecerá visible toda la noche.
Leónidas: lluvia de estrellas de mediados de noviembre
La lluvia de meteoros de las Leónidas estará activa del 3 de noviembre al 2 de diciembre, alcanzando su pico el 17 de noviembre. En un lugar oscuro se pueden ver hasta 15 meteoros brillantes y rápidos por hora. La Luna brillante (más del 95% de iluminación) dificultará la observación, pero con enfoque adecuado —bloqueando la luz lunar directa y dejando que los ojos se adapten a la oscuridad— el espectáculo seguirá siendo impresionante.
Naturaleza de las lluvias de meteoros
Las Leónidas son una de las lluvias de meteoros más conocidas, generada por el cometa Tempel-Tuttle. Cuando la Tierra cruza la órbita del cometa, sus partículas más pequeñas, del tamaño de un grano de arena, entran en la atmósfera a una velocidad de unos 71 kilómetros por segundo. Esa enorme velocidad provoca un calentamiento instantáneo y un resplandor: esas brillantes estelas son las que llamamos «estrellas fugaces». Históricamente se han registrado auténticas «tormentas de meteoros» de las Leónidas, con hasta varios miles de meteoros por hora. La última de esas tormentas ocurrió en 2002.
Consejos para la observación
Para unas observaciones astronómicas exitosas se recomienda:
- usar aplicaciones como SkySafari para localizar objetos
- elegir lugares alejados de la contaminación lumínica urbana
- dar a los ojos tiempo para adaptarse a la oscuridad (15–20 minutos)
- comprobar el pronóstico de nubosidad
- para observar planetas, usar prismáticos o un telescopio
Importante: para observar Mercurio espere hasta que el Sol haya desaparecido por completo. Nunca apunte instrumentos ópticos hacia el Sol: puede causar daños irreversibles en la visión.