En 1985, el popular programa televisivo "The Computer Chronicles" en PBS pronosticó: Unix se convertiría en el sistema operativo estándar del futuro. Entonces muchos expertos tecnológicos creían que este sistema operativo podría sacudir el dominio de IBM y MS-DOS en el mercado. Curiosamente, tuvieron razón, aunque no exactamente como habían previsto.
Filosofía de Unix
Unix introdujo en el mundo de la informática toda una filosofía de desarrollo que sigue vigente. Sus principios básicos:
- Cada programa debe hacer solo una cosa, pero hacerlo bien
- Los programas deben poder trabajar juntos
- El formato de datos en texto es preferible al binario
- Todo es un archivo
Estos principios han influido enormemente en el desarrollo de software moderno. Por ejemplo, los microservicios populares hoy en día son en esencia una evolución de la primera idea de la lista.
Cómo Unix conquistó las universidades
En los años 80 Unix dominaba el ámbito académico de manera similar a como hoy dominan las computadoras Mac (que, por cierto, también se basan en un sistema similar a Unix). A ello contribuyó una situación legal interesante: AT&T, propietaria de Bell Labs —creadores de Unix—, estaba sujeta a un acuerdo antimonopolio. A la empresa se le prohibía dedicarse a cualquier cosa distinta de la telefonía.
Como resultado, AT&T pudo vender licencias académicas de Unix por una suma simbólica, además de proporcionar el código fuente. Las universidades aprovecharon con gusto esta oportunidad. En especial destacó la Universidad de California en Berkeley, donde Bill Joy y estudiantes mejoraron el sistema, creando la famosa Berkeley Software Distribution (BSD). Fue en BSD donde apareció el soporte de TCP/IP —el protocolo que se convirtió en la base del internet moderno.
Por qué Unix era tan atractivo
Portabilidad
La principal ventaja de Unix era su portabilidad entre distintos ordenadores. Inicialmente el sistema funcionó en los PDP-7, luego en los PDP-11, y después se portó a muchas otras plataformas. Esto fue posible porque el núcleo de Unix estaba escrito en el lenguaje C —también portátil entre arquitecturas— y solo el 5% del código era dependiente de la máquina. Para comparar, en esa época la mayoría de los sistemas operativos se escribían en ensamblador, lo que los ataba a una arquitectura de procesador concreta.
Para los desarrolladores fue una oportunidad extraordinaria: al escribir un programa una vez, podían ejecutarlo en diferentes dispositivos con cambios mínimos. En aquellos tiempos eso parecía un verdadero milagro —los usuarios trabajaban en IBM PC, en Commodore 64 o en Apple II.
Estaciones de trabajo
En las décadas de los 80 y 90 Unix reinó en el mundo de las estaciones de trabajo —equipos potentes para tareas profesionales como el desarrollo de software o el diseño. Sun Microsystems, HP y Silicon Graphics fabricaban estas máquinas para científicos e ingenieros. Fueron especialmente famosas las estaciones de Silicon Graphics —en ellas se crearon los efectos especiales para Parque Jurásico y otras películas innovadoras de la época.
Unix en el negocio
Con la aparición del procesador Intel 386, Unix empezó a penetrar también en el entorno empresarial. A menudo se trataba de sistemas especializados para sectores concretos —por ejemplo, hospitales o comercios. Una ventaja importante de Unix era el modo multiusuario: varios empleados podían trabajar simultáneamente en un mismo equipo mediante terminales.
Para finales de los 80 incluso competía con OS/2: gracias al emulador de DOS podía ejecutar varias aplicaciones DOS a la vez, algo que OS/2 entonces no hacía.
Qué salió mal
Guerra de estándares
A finales de los 80 Sun Microsystems y AT&T decidieron combinar BSD con la versión comercial de Unix —System V. Otros fabricantes temieron una situación de monopolio y crearon el consorcio alternativo Open Software Foundation. AT&T respondió creando Unix International. La lucha de estándares y la abundancia de versiones incompatibles de Unix ahuyentaron a clientes potenciales.
Windows NT y Linux
Microsoft aprovechó la confusión en el mercado y lanzó Windows NT —un sistema unificado con una interfaz familiar, que funcionaba en varios procesadores y soportaba aplicaciones empresariales populares como Word y Excel.
En 1991 apareció Linux —cuando Linus Torvalds publicó su núcleo en Usenet. Los desarrolladores lo combinaron con utilidades GNU, creando un sistema operativo libre completo. Linux continuó la labor de Unix, pero sin código propietario.
Cómo Unix ganó al final
Aunque Unix clásico perdió terreno, sus ideas viven en las tecnologías modernas:
- Más del 53% de los servidores web funcionan con Linux
- Los sistemas de tipo Unix dominan el sector empresarial
- La mayoría de los desarrolladores aprenden a programar en sistemas Linux
- iOS y Android se basan en sistemas de tipo Unix
Muchas órdenes que usamos hoy proceden de Unix. Por ejemplo, grep (búsqueda de texto) tomó su nombre de la orden del editor ed: g/re/p, que significaba «búsqueda global por expresión regular y impresión». Y la orden kill, contrariamente a lo que sugiere el nombre, originalmente no «mataba» procesos, sino que les enviaba señales —esta idea también provino de Unix.
Unix influyó incluso en cómo usamos los servicios en la nube. Archivos temporales en /tmp, el sistema de ficheros jerárquico, los permisos de acceso —todo ello procede del viejo sistema operativo y ahora se integra activamente en los almacenes en la nube. Docker y la contenedorización también se basan en principios de tipo Unix de aislamiento de procesos y recursos, establecidos ya en los años 70.
Así se cumple la predicción de los años 80: Unix realmente se convirtió en un estándar, solo que no como una única sistema concreto, sino como un conjunto de ideas y principios materializados en tecnologías modernas. Hoy prácticamente todo el mundo lleva en el bolsillo un sistema de tipo unix —simplemente no solemos pensarlo.