Como explica el neurobiólogo Andreas Nieder de la Universidad de Tübingen, algunos científicos incluso consideran que es uno de los descubrimientos más importantes de la historia. Y no es sorprendente: el camino hacia la comprensión de la noción de "nada" resultó ser increíblemente largo.
La historia comenzó hace unos 2500 años en Mesopotamia. Los mercaderes babilonios, al hacer sus cálculos en tablillas de arcilla, se enfrentaron a un problema: necesitaban alguna forma de diferenciar números como 50 y 500. La solución apareció en forma de dos signos cuneiformes que se insertaban entre otras cifras. Ese símbolo aún no era un número, sino más bien un indicador de un lugar vacío en la anotación. Pero fue el inicio de la larga historia de cómo la ausencia se transformó en número.
El avance indio: cuando la ausencia se volvió presencia
La verdadera revolución ocurrió en el siglo VII de nuestra era en la India. Allí los matemáticos dieron a la ausencia una forma legítima. En sánscrito la llamaron "sunya", que significa vacío. La inscripción más antigua conocida del dígito cero se encontró en el templo Chaturbhuj y data del año 876 de nuestra era. Forma parte del número 270.
Los matemáticos indios no solo inventaron un nuevo símbolo: reinterpretaron por completo la propia noción de número. El cero ocupó su lugar en la recta numérica antes del uno, lo que, sin exagerar, se convirtió en una de las piedras angulares de la ciencia moderna.
El largo camino hacia Occidente: cómo el cero conquistó Europa
Desde la India la idea del cero comenzó su viaje a través del mundo árabe. Los matemáticos árabes estudiaron y desarrollaron a fondo las ideas de sus colegas indios. En el siglo XIII, el matemático y viajero italiano Fibonacci, mientras estaba en el norte de África, se familiarizó con la matemática árabe. Al regresar a Europa, escribió la obra "Libro del ábaco" (Liber Abaci), donde presentó a los europeos no solo el concepto del cero, sino todo el sistema de numeración decimal junto con las cifras indo-árabes.
Resistencia y miedos: por qué Europa temía al cero
La sociedad europea recibió el nuevo número con desconfianza. La Iglesia, que ejercía una gran influencia, vinculaba la idea de "nada" con el caos, el vacío y la ausencia de orden divino. Algunos incluso llamaron al cero "el número del diablo". Filósofos y teólogos se resistieron durante mucho tiempo a aceptar la idea de que la "nada" pudiera ser "algo". Fue especialmente difícil comprender que al multiplicar por cero cualquier número simplemente desaparece: eso parecía contradecir el sentido común y suscitó serias discusiones filosóficas.
Sin embargo, el beneficio práctico resultó más fuerte que los prejuicios. Comerciantes y banqueros comprendieron rápidamente las ventajas del nuevo sistema de numeración. Fueron los primeros en usar el cero en sus cálculos, ya que facilitaba en gran medida la llevanza de libros contables y las operaciones financieras. Para el siglo XV el cero ya estaba firmemente asentado en la matemática, el comercio y las finanzas europeas. No obstante, el halo de misterio que lo rodeaba persistió durante mucho tiempo: muchos eruditos seguían encontrando dificultades conceptuales al trabajar con este número inusual.
Aspectos de la percepción humana: por qué el cero es difícil de comprender
Investigaciones contemporáneas muestran un hecho sorprendente: nuestro cerebro aún necesita más tiempo para procesar el cero que otros números pequeños. Los niños adquieren el concepto más tarde, y los adultos lo leen y lo perciben más lentamente que, por ejemplo, el uno o el dos.
Según el investigador Benjy Barnett del University College de Londres, esto se debe a que para comprender el cero el cerebro debe dar un paso adicional de abstracción. Si los números habituales se pueden relacionar con objetos reales (tres sillas, cuatro patas), el cero exige reconocer la ausencia como un fenómeno independiente.
Estudios recientes realizados de forma independiente por los equipos de Nieder y Barnett mostraron por primera vez cómo el cerebro procesa la información sobre el cero. Resultó que ciertas neuronas se especializan en números concretos: unas reaccionan más a tres, otras a cuatro. Y, efectivamente, para el cero están implicadas más neuronas que para otros números pequeños.
Particularidad matemática: por qué el cero es especial
- multiplicar cualquier número por cero da cero
- dividir por cero es imposible
- un número distinto de cero elevado a la potencia cero es igual a uno
- cero elevado a la potencia de un número no nulo es cero
- cero elevado a la potencia cero sigue siendo una expresión indeterminada
Estas propiedades hacen al cero imprescindible en la matemática moderna. Sin él es imposible resolver ecuaciones, desarrollar el cálculo diferencial e integral, ni toda la física y las ciencias informáticas actuales.
Importancia para la ciencia y la tecnología
Es difícil sobreestimar la influencia del descubrimiento del cero en el desarrollo de la ciencia. Este invento permitió:
- desarrollar la teoría de números y el álgebra
- crear las bases del análisis matemático moderno
- diseñar el código binario, en la base de las tecnologías informáticas
- describir leyes fundamentales de la física
- impulsar la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad
De la antigüedad al futuro
La historia de la cifra más enigmática e importante sigue fascinando a los científicos. Las investigaciones sobre su percepción por el cerebro abren nuevos horizontes para comprender cómo la mente humana procesa conceptos abstractos. Desde un simple marcador en los registros comerciales hasta un elemento fundamental de la ciencia moderna: ahí radica la esencia de la evolución del pensamiento humano y de nuestra capacidad para la lógica no convencional.