Del ornitóptero a la dinasfera: cinco de las máquinas más extrañas de la historia

Del ornitóptero a la dinasfera: cinco de las máquinas más extrañas de la historia

Desde los mecanismos más simples hasta los superordenadores: las tecnologías a lo largo de los siglos nos han sorprendido y fascinado, especialmente a quienes se dedican a las humanidades. A lo largo de muchos siglos la gente ha creado tantas cosas: útiles, absurdas, extrañas... Algunos mecanismos adelantaron su tiempo, otros causaron perplejidad por su ineficacia. ¿Qué dirías de estas máquinas?

Mecanismo de Anticitera — ordenador de la antigüedad

El mecanismo de Anticitera es uno de los inventos más enigmáticos de la antigüedad, descubierto en 1901 entre los restos de un barco mercante romano frente a la isla de Anticitera. El dispositivo se fecha entre 205 y 87 a. C. y se considera la elaboración más compleja de su época.

¿Cómo funcionaba?
Mecanismo era un ordenador analógico utilizado para cálculos astronómicos. Podía predecir eclipses solares y lunares, además de seguir los movimientos de los planetas. En el centro de la estructura había un disco con esferas concéntricas: una mostraba las constelaciones del zodiaco y otra los días del calendario egipcio. En el panel frontal había una esfera fija con 12 signos del zodiaco y otra móvil que indicaba los días. Girar la esfera permitía relacionar fechas con puntos astronómicos.

Características de la construcción:

  • 82 fragmentos: los investigadores lograron reconstruir el mecanismo a partir de las piezas encontradas.
  • 223 dientes en la rueda principal: para cálculos complejos.
  • Accionamiento manual: el mecanismo se ponía en marcha con una manivela.

El dispositivo originalmente estaba montado en un armazón de madera, que casi no se conservó. Además de predecir eclipses, los investigadores creen que el mecanismo pudo servir para calcular la posición de los planetas en fechas determinadas. La complejidad de la construcción resulta sorprendente: incluso las tecnologías modernas no siempre permiten crear un aparato tan compacto con la misma precisión.

Tras su hallazgo el mecanismo quedó muy deteriorado por la corrosión, pero en el siglo XX los investigadores aplicaron radiografías y escaneos 3D, lo que permitió recuperar muchos detalles e incluso leer inscripciones relacionadas con la astronomía griega antigua. Hoy el mecanismo de Anticitera se compara con los orreries modernos, modelos mecánicos del Sistema Solar. Algunos creen que lo pudo crear Arquímedes, pero ello sigue siendo una hipótesis.

Tanque Zar — gigante bélico

El tanque ruso Tsar, también conocido como «Murciélago», fue creado en 1914 por un grupo de ingenieros encabezado por Nikolai Lebedenko. Se destacaba por sus dimensiones y su diseño. Las dos ruedas delanteras alcanzaban 9 metros de altura, y la trasera apenas 1,5 metros.

Datos técnicos:

  • Motor: 240 caballos de fuerza.
  • Velocidad: 16 km/h.
  • Armamento: dos cañones en una torre de 8 metros de altura y armas adicionales en el casco.

El tanque se presentó a Nicolás II mediante un modelo funcional de madera con un motor de gramófono, que demostraba excelente capacidad de paso sobre una alfombra, superando libros con facilidad. Sin embargo, en las pruebas del prototipo a escala real se comprobó que la rueda trasera no soportaba la carga y quedaba atascada en suelo blando. El ancho del casco era de 12 metros, por lo que para la artillería resultaba un blanco fácil.

Inicialmente se suponía que las gigantescas ruedas delanteras permitirían salvar obstáculos, pero el diseño resultó muy desafortunado por la mala distribución del peso. El proyecto continuó hasta 1915, pero finalmente se abandonó debido a problemas técnicos y a la guerra, que desvió recursos hacia soluciones más prácticas. No obstante, la idea del vehículo inspiró a ingenieros del siglo XX: por ejemplo, los transportes blindados con ruedas usan principios similares de maniobrabilidad.

Oscilador de Tesla — «máquina de terremotos»

El genio inventor Nikola Tesla era conocido por sus ideas poco convencionales. Uno de sus desarrollos más singulares fue un oscilador que, según el propio creador, podía provocar terremotos.

¿Cómo estaba construido?
El oscilador consistía en una máquina de vapor con pistón que accionaba una estructura vibratoria. Durante su funcionamiento el dispositivo generaba oscilaciones de alta frecuencia capaces de producir vibraciones en las estructuras circundantes.

El aparato se presentó por primera vez en la Exposición Mundial de Chicago en 1893. No obstante, alcanzó amplia notoriedad en 1935, cuando Tesla afirmó que uno de sus dispositivos provocó grietas en el edificio de su laboratorio. Según el inventor, las vibraciones llegaron a tal intensidad que el equipo pesado empezó a «bailar». Según la leyenda, Tesla detuvo el experimento rompiendo el aparato con un martillo.

El científico afirmaba que si se fijaba el oscilador a una viga portante podría derribar incluso el Empire State Building. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes de ello.

Dinasfera — monociclo de fantasía

En 1930 el ingeniero inglés John Archibald Purves patentó la dinasfera: un vehículo en forma de una gran rueda. En su interior había una cabina para conductor y pasajero, y la propulsión la proporcionaba un motor que movía una correa interna alrededor del perímetro.

Datos curiosos:

  • Estabilidad: el centro de gravedad bajo evitaba el vuelco.
  • Velocidad: hasta 48 km/h.
  • Visibilidad despejada: en movimiento, la estructura de la rueda se volvía imperceptible debido a la velocidad de rotación.

El mecanismo de movimiento se basaba en un motor que tensaba las bandas internas, haciendo que la rueda avanzara. Al mismo tiempo, el peso del motor y del conductor mantenía el equilibrio, evitando el vuelco. Purves incluso creó un prototipo de autobús que podía transportar más pasajeros, pero por dificultades en el control y en el frenado el proyecto no se difundió.

La idea del monociclo resultó útil en la actualidad: algunos de sus elementos se emplean en monociclos eléctricos modernos y hoverboards. El principio de desplazamiento se ha mantenido, aunque los componentes son ahora más compactos.

Ornitóptero — sueño de volar

El ornitóptero es un dispositivo para volar que imita el movimiento de las alas de las aves. El concepto se remonta al siglo IX, cuando el poeta e ingeniero andalusí Abbas Ibn Firnas experimentó con el vuelo. Más tarde, Leonardo da Vinci trazó planos de ornitópteros. Su diseño incluía palancas manuales y de pie para controlar las alas.

En el siglo XX el ingeniero francés René Riout desarrolló el modelo Riout 102T Alérion, que sí consiguió volar. A pesar de ello, los ornitópteros no alcanzaron una aplicación generalizada por su baja eficiencia: el elevado consumo de energía los hacía poco competitivos frente a los aviones.

Hoy en día los ornitópteros también se desarrollan activamente con fines industriales y científicos. Por ejemplo, sus versiones no tripuladas se usan para la monitorización ecológica en zonas donde existe riesgo de dañar la naturaleza. Se muestra así:

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