Muchos productos habituales contienen sustancias químicas que pueden suponer un riesgo para la salud. Aunque no todas son dañinas a dosis bajas, la exposición a algunas toxinas parece inevitable. Incluso tras la prohibición de ciertas sustancias, pueden permanecer en el medio ambiente durante décadas. Según un estudio de 2023 realizado por el instituto Silent Spring y la Universidad de California en Berkeley, los estadounidenses están expuestos cada año a más de 5000 toneladas de sustancias tóxicas procedentes de productos de consumo. Veamos los principales grupos de estos químicos, sus efectos y formas de protección.
1. Contaminantes criterio del aire
Los contaminantes criterio son un grupo de sustancias que se regulan según estándares de calidad del aire establecidos por agencias gubernamentales. En EE. UU., la Ley de Aire Limpio exige a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) fijar normas para seis contaminantes principales: ozono a nivel del suelo, partículas en suspensión, monóxido de carbono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y plomo.
Principales contaminantes y sus efectos:
- Ozono a nivel del suelo se forma por la reacción de óxidos de nitrógeno (NOx) y compuestos orgánicos volátiles (COV) con la luz solar. Es un componente clave del smog, que provoca inflamación de las vías respiratorias, tos, dolor de garganta y agravamiento de enfermedades respiratorias crónicas.
- Partículas en suspensión (PM) son diminutas gotas de líquido y partículas sólidas. Penetran profundamente en los pulmones, provocando o empeorando enfermedades respiratorias y afectando al sistema cardiovascular.
- Monóxido de carbono (CO), incoloro e inodoro, se genera por la combustión de combustibles fósiles. Dificulta que la sangre transporte oxígeno al unirse a la hemoglobina y formar carboxihemoglobina, que bloquea el suministro de oxígeno a los órganos.
- Dióxido de azufre (SO2), que se forma al quemar combustibles con azufre, irrita las vías respiratorias y agrava los síntomas del asma.
- Dióxido de nitrógeno (NO2) causa daño pulmonar y contribuye a la formación de lluvias ácidas, que liberan sustancias nocivas del suelo y del agua.
- Plomo (Pb) se acumula en el organismo y es especialmente peligroso para los niños, causando retrasos en el desarrollo cerebral y del sistema nervioso.
2. Plaguicidas
Los plaguicidas están diseñados para combatir plagas, pero muchos implican riesgos para la salud. Por ejemplo, glifosato, un herbicida popular, se ha vinculado con un mayor riesgo de cáncer y trastornos neurológicos, especialmente en niños. Clorpirifós, prohibido en EE. UU. desde 2022, afecta al neurotransmisor acetilcolina y puede causar alteraciones cognitivas, sobre todo en los niños.
Incluso tras lavar cuidadosamente frutas y verduras, a menudo quedan residuos de plaguicidas, ya que pueden penetrar en los tejidos de las plantas.
3. Ftalatos
Los ftalatos se usan como plastificantes para dar flexibilidad a los plásticos. Se añaden a productos de PVC (linóleo, cortinas de baño, embalajes), así como a cosméticos, productos de cuidado personal y ambientadores. Estas sustancias alteran el equilibrio hormonal, reduciendo los niveles de testosterona e influyendo en el desarrollo cerebral y de los órganos sexuales en los niños.
En cosmética, los ftalatos se emplean para fijar fragancias, por lo que pueden encontrarse incluso en productos etiquetados como «sin olor».
4. Bisfenol A (BPA)
El bisfenol A (BPA) se emplea en la fabricación de botellas de plástico, envases y resinas epoxi para latas. Es un disruptor endocrino que imita la hormona estrógeno. La alteración hormonal causada por el BPA se asocia con riesgos de infertilidad, osteoporosis, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales en los niños.
El BPA tiende a migrar con facilidad a líquidos o alimentos cuando se calientan los plásticos. Por ejemplo, recalentar comida en el microondas en envases de plástico aumenta considerablemente la cantidad de BPA liberado.
5. Contaminantes orgánicos persistentes (POPs)
POPs son un grupo de químicos tóxicos que incluyen el DDT (pesticida), los PCB (bifenilos policlorados) y las dioxinas (subproductos de procesos industriales). Estas sustancias no se descomponen en el medio ambiente y se acumulan en la cadena alimentaria, especialmente en carnes y pescados.
El DDT se asocia con alteraciones hormonales y efectos mutagénicos, y las dioxinas pueden penetrar en los núcleos celulares, alterando los procesos de regulación del ADN.
6. PFAS («sustancias eternas»)
Las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como «sustancias eternas») se utilizan para fabricar recubrimientos antiadherentes, envases resistentes al agua y a la grasa, tejidos y espumas para extinción de incendios. Estas sustancias son resistentes a la degradación y pueden acumularse en el organismo y en el ambiente.
Las PFAS se han vinculado con el cáncer, problemas en la función tiroidea y dificultades reproductivas. Investigaciones han mostrado que estas sustancias pueden afectar el genoma, modificando la actividad de genes relacionados con el metabolismo y el sistema inmunitario.
Cómo protegerse?
Para minimizar el riesgo de exposición a sustancias tóxicas, siga estas recomendaciones:
- Revise la composición de los productos y elija artículos certificados por organizaciones confiables.
- Use filtros de agua para reducir el riesgo de contaminación.
- Evite los recubrimientos antiadherentes o cocine a temperaturas bajas.
- Manténgase al tanto de nuevas investigaciones sobre seguridad química para tomar decisiones informadas.
Cada paso, incluso el más pequeño, ayuda a reducir la exposición a sustancias tóxicas para su salud y la de sus seres queridos.