Horrores del espacio: ¿qué nos asusta más allá de la Tierra?

Horrores del espacio: ¿qué nos asusta más allá de la Tierra?

El espacio —un mundo donde la belleza se combina con lo inexplicable. Unos fenómenos sorprenden por su grandeza, otros inspiran asombro y temor. ¿Qué los hace tan inquietantes? No es solo la escala o el efecto, sino nuestra incapacidad para comprenderlos por completo. Aquí están siete fenómenos cósmicos que invitan a reflexionar sobre los límites de nuestro conocimiento.

1. Materia oscura — el fundamento invisible del Universo

La materia oscura es una sustancia enigmática que no emite ni absorbe luz, lo que la hace invisible a nuestros instrumentos. Su existencia solo se detecta por los efectos gravitatorios que produce sobre galaxias y cúmulos galácticos. Por ejemplo, influye en la velocidad de rotación de las galaxias: las estrellas externas se mueven más rápido de lo que sería posible teniendo en cuenta la materia visible.

Curiosamente, la idea de la materia oscura inicialmente fue recibida con escepticismo. En la década de 1930, los astrónomos pensaban que las anomalías gravitatorias observadas podían deberse a mediciones incorrectas. Pero los trabajos de Vera Rubin en los años setenta refutaron esas dudas. Ella descubrió que las estrellas en la periferia de las galaxias giran a la misma velocidad que las cercanas al centro, algo imposible sin la existencia de una "masa invisible".

Hoy sabemos que la materia oscura constituye alrededor del 85% de toda la masa del Universo, pero su naturaleza sigue siendo un misterio. Existen hipótesis sobre partículas masivas de interacción débil (WIMP), que podrían detectarse solo en colisiones extremadamente raras. Pese a años de investigación y experimentos como LUX-ZEPLIN, nadie ha logrado encontrar estas partículas hasta ahora.

Quedan preguntas: si la materia oscura existe, ¿por qué no interactúa con la materia ordinaria? ¿O tal vez no es una partícula, sino algo que trasciende la física actual?

2. Agujeros negros errantes — asesinos libres del cosmos

Los agujeros negros son regiones del espacio-tiempo donde la gravedad es tan intensa que nada, ni siquiera la luz, puede escapar. Por lo general se encuentran en el centro de las galaxias, pero los agujeros negros errantes constituyen una categoría especial. Estos objetos se forman cuando, al colisionar galaxias, uno de los agujeros negros es expulsado al espacio, perdiendo su vinculación con cualquier sistema.

Tomemos como ejemplo al agujero negro errante OGLE-2011-BLG-0462, situado a unos 5.000 años luz de nosotros. Su masa es siete veces la del Sol y se desplaza a 45 km/s. Eso es aproximadamente 100 veces más rápido que la velocidad de una bala.

¿Qué ocurre con el espacio alrededor de estos objetos? Un agujero negro errante curva el espacio-tiempo y provoca un efecto de lente gravitatoria. Si pasa cerca de un sistema estelar, las órbitas planetarias se verían alteradas y la estrella podría ser devorada. Sin embargo, la probabilidad de tal evento es extremadamente baja debido a las enormes distancias entre los astros 

Otra incógnita es qué sucede dentro de un agujero negro. Existe la hipótesis de que allí pueda haber una singularidad: un punto de densidad infinita donde las leyes físicas habituales dejan de aplicarse. 

3. Estrellas zombis — restos inquietantes de una explosión estelar

Las estrellas zombis son un ejemplo de cómo la naturaleza desafía nuestras expectativas. Tras supernovas del tipo Iax, en lugar de la destrucción total de la estrella queda un objeto que sigue "vivo". ¿Pero cómo es esto posible?

Las explosiones de supernova son reacciones termonucleares gigantescas que liberan una enorme cantidad de energía. En las supernovas tipo Iax estas reacciones son "menos potentes" y no logran destruir por completo a la enana blanca, lo que da lugar a la formación de una estrella zombi. Estos objetos permiten a los astrónomos estudiar procesos raros que no es posible reproducir en la Tierra. Por ejemplo, los estudios de SN 2012Z ayudaron a confirmar que en esos sistemas no solo importa la masa, sino también la velocidad de acumulación de material sobre la estrella.

Un dato interesante: astrónomos chinos y japoneses observaron la supernova SN 1181 en el año 1181, registrando su brillo y posición. 

4. Galaxias sin materia oscura

¿Cómo imaginar una galaxia sin el "pegamento invisible" que mantiene unidos sus componentes? A primera vista parece imposible. Sin embargo, los sistemas estelares DF2 y DF4 demostraron que puede ocurrir: prácticamente carecen de materia oscura, el componente que se creía imprescindible para la existencia de cualquier galaxia.

Pero si no hay materia oscura, ¿por qué no se disgregan? Los científicos plantean que DF2 y DF4 podrían haberse formado tras colisiones a alta velocidad. En esos escenarios, la materia oscura se separa del gas estelar, y las interacciones entre las estrellas crean estructuras estables. 

5. Nebulosa del Búmeran — el lugar más frío del Universo

La nebulosa del Búmeran es un excelente objeto para estudiar procesos de evolución estelar. La rápida expansión del gas expulsado por una estrella moribunda genera condiciones inusuales que todavía no se comprenden por completo.

¿Qué vuelve a esta nebulosa aún más enigmática? En primer lugar, su forma. A pesar del nombre, se asemeja más a un reloj de arena. Esa morfología surge por la eyección dirigida de materia por la estrella central, que ilumina el polvo circundante. En segundo lugar, su temperatura: apenas 1 kelvin. En comparación, la temperatura del fondo cósmico de microondas es de 2,7 kelvin, lo que convierte a la nebulosa del Búmeran en un objeto único para estudiar la termodinámica en el espacio.

6. Materia extraña — material hipotético de quarks extraños

La materia extraña es un estado hipotético de la materia que podría existir bajo presiones y densidades extremas. Se considera que en esas condiciones protones y neutrones se descomponen y sus constituyentes, los quarks, forman un tipo de materia completamente distinto. Los núcleos de las estrellas de neutrones se consideran la "laboratorio" ideal para su posible existencia.

También se postulan gotas diminutas de materia extraña, llamadas strangelets, que teóricamente serían tan estables que, si contactaran con materia ordinaria, podrían convertirla en más materia extraña. Esta idea da lugar a una hipótesis inquietante: si un strangelet llegara a la Tierra, podría transformar su materia, dejando a su paso solo materia extraña. Por ahora son meras conjeturas, pero la posibilidad resulta perturbadora.

Hasta la fecha no hay pruebas directas de la existencia de materia extraña. No obstante, los astrónomos siguen buscando señales, por ejemplo en las ondas gravitacionales generadas por la fusión de estrellas de neutrones. Estas ondas, detectadas por los observatorios LIGO y Virgo, podrían contener indicios de la presencia de materia extraña en el núcleo estelar. 

7. Objetos que se acercan a la Tierra

Cuando hablamos de asteroides y cometas que amenazan la Tierra, lo primero que vienen a la mente son el meteorito de Tunguska o el bólido de Cheliábinsk. Pero las tecnologías actuales permiten rastrear posibles amenazas con mucha antelación, de modo que, en general, no tenemos razones para alarmarnos. Por ejemplo, la misión OSIRIS-REx recolectó muestras de la superficie del asteroide Bennu. Este objeto, cuyo diámetro alcanza los 500 metros, figura en la lista de asteroides potencialmente peligrosos. Su órbita cruza la de la Tierra y, aunque la probabilidad de impacto es muy baja, estudiar estos objetos ayuda a comprender su naturaleza y a diseñar métodos de defensa.

Para el seguimiento sistemático de objetos cercanos a la Tierra (NEO) funcionan programas como Spaceguard Surveys y el Centro de Defensa Planetaria de la NASA. Se encargan de catalogar asteroides y cometas, calcular sus órbitas y determinar trayectorias potencialmente peligrosas. Recientemente se llevó a cabo el experimento DART, en el que la NASA logró alterar la órbita de Dimorphos al impactarlo con una nave espacial especialmente diseñada.

Alt text