Desde el lanzamiento del primer satélite artificial en 1957, se han enviado al espacio objetos de lo más diverso, y no todos han sido satélites o equipos científicos. Desde restos humanos hasta automóviles e incluso pizza: esta es una selección de las cosas más sorprendentes que la gente ha enviado al espacio.
1. Restos humanos
Una de las cargas más inusuales son restos humanos. La misión del módulo lunar privado estadounidense Peregrine, desarrollado por la compañía Astrobotic, fue concebida inicialmente para llevar a la Luna equipo científico y objetos conmemorativos. En el marco de la misión se planeó depositar en la superficie lunar ADN y cenizas de más de 70 personas, entre ellas el famoso escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke. Sin embargo, debido a una fuga de combustible durante la maniobra hacia la órbita lunar, el módulo fracasó y no alcanzó su objetivo. No obstante, permaneció varios días en el espacio antes de incendiarse al reentrar en la atmósfera terrestre.
Otro caso igualmente llamativo fue la misión Galactic 03 de Virgin Galactic, que llevó en un vuelo suborbital una fósil de antiguos antepasados humanos. Fue un gesto simbólico para subrayar la contribución de civilizaciones antiguas a la evolución humana. Sin embargo, iniciativas de este tipo provocaron respuestas encontradas. Representantes del pueblo navajo, por ejemplo, se mostraron muy indignados y consideran que esto viola tradiciones sagradas.
2. Pizza en el espacio
En 2001 Pizza Hut se convirtió en la primera empresa en llevar pizza a la Estación Espacial Internacional (EEI). Lo hizo mediante la nave Soyuz y con la participación de Roscosmos.
Para que el plato resistiera las condiciones de ingravidez fue modificado: se aumentó la sal y las especias, y en lugar del pepperoni tradicional se usó salami, que mantiene la frescura por más tiempo. Curiosamente, la nave lucía el logotipo de Pizza Hut, y la "entrega en órbita" le costó a la empresa alrededor de un millón de dólares.
3. Tesla Roadster y “Starman”
En 2018 SpaceX lanzó un Falcon Heavy con un automóvil eléctrico Tesla Roadster propiedad de Elon Musk. La noticia generó mucha atención y también críticas: algunos señalaron que ya hay suficiente basura en la órbita. El conductor del coche fue un maniquí con traje espacial, bautizado “Starman” en honor a la canción de David Bowie.
El afortunado "pasajero" ahora viaja en una órbita entre la Tierra y Marte. La iniciativa, inspiradora, combinó tecnología y cultura pop, dejando huella tanto en la ciencia como en la cultura popular.
4. Las "placas doradas" de las Voyager
Los sondas Voyager 1 y 2, lanzadas en 1977, llevaban a bordo placas doradas impulsadas por la iniciativa del astrónomo Carl Sagan. En ellas se registraron 115 imágenes, sonidos de la Tierra, saludos en 55 idiomas y 90 minutos de música.
La idea era transmitir información sobre nuestro planeta a civilizaciones extraterrestres, en caso de que alguna vez encontraran las sondas. Las placas incluso incluyen instrucciones para reproducir el contenido.
5. El sable de luz de Luke Skywalker
El auténtico atrezzo utilizado en la película Star Wars: El retorno del Jedi viajó en 2007 a bordo del transbordador Discovery. El símbolo de la cultura pop se envió al espacio con motivo del 30.º aniversario del estreno de la primera película de la saga. Fue llevado a la EEI junto con el módulo Harmony.
6. Biblioteca lunar: archivo de la humanidad
En 2019 el módulo de aterrizaje israelí sin fines de lucro Beresheet llevó a la Luna un archivo de 30 millones sobre la historia humana. Este soporte único, creado por la fundación Arch Mission Foundation, tenía el tamaño de un DVD y contenía texto de Wikipedia, manuales y traducciones. Lamentablemente, el módulo se estrelló al aterrizar, por lo que los científicos ahora estudian la creación de otra “copia de seguridad” en caso de apocalipsis.
7. Whisky espacial
En 2011 la destilería escocesa Ardbeg envió una muestra de whisky a la EEI para estudiar el efecto de la microgravedad sobre los terpenos, compuestos clave del sabor y el aroma. Para comparar, se dejó una muestra idéntica en la Tierra. El sabor del whisky espacial resultó distinto al de la muestra de control. Es probable que en condiciones de ingravidez las moléculas formaran combinaciones únicas no alcanzables en la Tierra, lo que aportó al licor un sabor más complejo y peculiar.
Y recientemente un proyecto similar fue planteado por la empresa Asahi Shuzo. En 2025 se enviará a la órbita el tradicional vino de arroz japonés, el sake.
8. Fragmentos del primer avión de los hermanos Wright
El primer avión tripulado Wright Flyer, que se elevó en 1903, simboliza el comienzo de una nueva era en el dominio del espacio aéreo. Sus fragmentos han sido enviados al espacio en varias ocasiones.
En 1969 Neil Armstrong llevó consigo trozos de tela y una hélice del avión en la misión Apollo 11. En 2021 otro fragmento de tela del Wright Flyer llegó a Marte junto con el rover Perseverance.
Los hermanos Orville y Wilbur Wright, inventores e ingenieros estadounidenses, pasaron a la historia por crear el primer aparato más pesado que el aire con control. Diseñaron un sistema de control único que permitió estabilizar el vuelo y modificar la trayectoria. Su éxito fue fruto de un estudio profundo de los principios de la aerodinámica y numerosos experimentos, que llevaron a un avance significativo en la conquista del cielo.
9. Boceto de Andy Warhol
Antes del lanzamiento del Apollo 12 en 1969, el artista Forrest Myers propuso a la NASA enviar a la Luna una pequeña baldosa de cerámica conocida como el "museo lunar". En ella, además de obras de otros artistas, aparecía un enigmático dibujo de Andy Warhol. En la esquina superior izquierda de la baldosa hay algo que Warhol describió como sus iniciales, aunque en realidad el dibujo recuerda a un símbolo bastante provocador.
La NASA no aprobó la idea, pero Myers recurrió a científicos de Bell Laboratories, que supuestamente la pegaron en secreto al módulo lunar del Apollo 12. A pesar de que la organización nunca confirmó que la broma tuvo éxito, el "museo lunar" pasó a formar parte de la historia no oficial de los vuelos espaciales.
10. Satélites y artefactos inusuales
El satélite estadounidense Echo 1, lanzado en 1960, era un enorme balón metálico de unos 30 metros de diámetro. Su misión consistía en reflejar ondas de radio emitidas desde estaciones terrestres para comprobar la posibilidad de transmitir señales telefónicas y de televisión a grandes distancias. Gracias a su superficie brillante era visible desde la Tierra a simple vista, brillando en el cielo nocturno como una estrella intensa. Estos experimentos fueron un paso importante hacia los sistemas modernos de comunicación por satélite.
Otro ejemplo curioso es una placa de aluminio con los nombres de 650.000 personas enviada a bordo de la sonda Parker Solar Probe. Esta sonda fue diseñada para estudiar la corona solar y la dinámica del viento solar. La placa, con los nombres de los participantes del proyecto, se convirtió en un símbolo de la unión de esfuerzos de la humanidad en la exploración espacial y en un recordatorio de la importancia de la contribución individual al avance de la ciencia.