La pandemia del futuro: 8 enfermedades que podrían cambiar el mundo para siempre

La pandemia del futuro: 8 enfermedades que podrían cambiar el mundo para siempre

En todo el mundo existen numerosos patógenos que representan una amenaza potencial para la humanidad. Sin embargo, las posibilidades para su estudio y el desarrollo de métodos de combate están limitadas. Para determinar las prioridades de investigación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró una lista de las enfermedades más peligrosas. Entre ellas figura la hipotética «Enfermedad X», un agente desconocido capaz de provocar una epidemia global.

Coronavirus: ¿por qué la amenaza persiste?

Los coronavirus ya han sido en múltiples ocasiones causa de graves desgracias. Por ejemplo, los brotes de SARS (síndrome respiratorio agudo severo) en 2002–2003 y de MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio) en 2012 mostraron cuán rápido los virus pueden transmitirse de animales a humanos. A pesar del número relativamente bajo de enfermos, la letalidad del MERS alcanzó el 35%.

La pandemia de COVID-19 confirmó que los coronavirus no son un juego, sino una de las amenazas más serias para nosotros, al menos por ahora. El virus SARS-CoV-2 sigue circulando, mutando y adaptándose. Mensualmente mueren alrededor de 10 000 personas por COVID-19, y las cifras reales pueden ser aún mayores, porque muchos países han dejado de registrar sistemáticamente la mortalidad. Además, hasta el 10% de las personas que han pasado la enfermedad enfrentan consecuencias a largo plazo, incluida la fatiga crónica y el daño pulmonar. Según estudios, los coronavirus penetran fácilmente en las células del organismo a través de la mucosa de las vías respiratorias, lo que explica su alta contagiosidad. 

Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo: nuevo ámbito de distribución por el cambio climático

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es una enfermedad viral que se transmite por picaduras de garrapatas o por contacto con sangre y tejidos de animales infectados. La enfermedad es endémica en África, la península de los Balcanes, Oriente Medio y Asia; sin embargo, con el calentamiento climático el área de distribución de los vectores puede ampliarse.

En las primeras etapas la FHCC se manifiesta con fiebre, dolor de cabeza y náuseas, que luego pueden evolucionar hacia una forma grave con hemorragias internas. La mortalidad es de alrededor del 30%. Una amenaza particular son los brotes en zonas rurales, donde el acceso a la atención médica es limitado.

Gracias a los esfuerzos de científicos británicos en el Centro para el Desarrollo y la Evaluación de Vacunas, actualmente se está probando la primera vacuna contra la FHCC. Sin embargo, la lucha contra el patógeno se complica por la alta velocidad de su transmisión a través de garrapatas y animales.

Paramixovirus: viejos enemigos con nuevo potencial

La familia de los paramixovirus causa enfermedades conocidas desde hace tiempo, como el sarampión, las paperas y el virus respiratorio sincitial. Sin embargo, entre ellos destaca el virus Nipah, descubierto por primera vez en la década de 1990 en Malasia. Este patógeno, transmitido por murciélagos, provoca enfermedades respiratorias graves y encefalitis. La tasa de letalidad varía entre el 45% y el 75%.

A pesar de años de investigación, los científicos todavía no comprenden qué mutaciones hacen que algunos paramixovirus sean mortales y otros no. No existe vacuna contra Nipah, aunque Moderna ya trabaja en una vacuna experimental. La dificultad radica en que los brotes son muy raros y hay pocos datos sobre el virus.

Gripe: compañera eterna de la humanidad

La gripe es conocida por todos, aunque no todos comprenden cuán peligrosa puede ser en realidad. La pandemia de la «gripe española» de 1918 costó la vida a hasta 50 millones de personas. La propagación de la cepa H1N1 comenzó con una forma más leve de la enfermedad, pero pronto mutó y se volvió muy agresiva.

Más tarde, los virus de la gripe H2N2 y H3N2 provocaron pandemias en 1957 y 1968, cada una de las cuales causó millones de muertes. En 2009 se produjo un nuevo brote de H1N1 —la «gripe porcina»— que alcanzó a 214 países.

Las mutaciones frecuentes exigen la actualización constante de las vacunas. Aunque la mayoría de las personas cursa la enfermedad de forma leve, a escala global la gripe provoca hasta 650 000 muertes al año. Uno de los adversarios más potentes y traicioneros para los virólogos es la gripe aviar, especialmente las cepas H5N1 y H7N9, que afectan a las aves pero pueden transmitirse al ser humano. La tasa de mortalidad de estas cepas alcanza el 60%.

Fiebre del Valle del Rift: amenaza transmitida por mosquitos

La fiebre del Valle del Rift se transmite por mosquitos y por moscas hematófagas, y también se contagia por contacto con animales infectados. Con más frecuencia se infectan agricultores, veterinarios y trabajadores de mataderos. Los síntomas varían desde fiebre leve hasta formas graves con hemorragias internas y desenlace fatal.

La enfermedad se ha registrado no solo en África, sino también en la península arábiga, por lo que con el tiempo no le resultará difícil llegar a otras regiones. Debido al calentamiento global, la población de vectores aumenta. Por ahora no existen vacunas contra la fiebre del Valle del Rift, por lo que este virus es un candidato sólido para provocar la próxima pandemia.

Fiebre de Lassa: amenaza oculta de África Occidental

La fiebre de Lassa, también causada por un virus de la familia de los arenavirus, es endémica en varios países de África Occidental, como Nigeria, Sierra Leona y Liberia. Anualmente en estas naciones se registran hasta 300 000 casos, de los cuales 5 000 terminan con resultado fatal.

La vía principal de transmisión es el contacto con alimentos o utensilios contaminados con la orina o las heces de roedores infectados. El virus también puede transmitirse de persona a persona a través de fluidos biológicos.

Aunque la letalidad de la fiebre de Lassa es mucho menor que la del virus del Ébola, la alta morbilidad ejerce gran presión sobre los sistemas de salud en las regiones afectadas. El único fármaco eficaz es la ribavirina, pero solo funciona en las primeras etapas de la enfermedad. Los científicos temen que con el tiempo el virus se vuelva más resistente al tratamiento.

Zika: peligro para las futuras generaciones

El virus Zika, identificado por primera vez en 1947, provoca complicaciones especialmente graves en los recién nacidos, como la microcefalia y otras malformaciones. La infección también puede conducir a complicaciones neurológicas, incluido el síndrome de Guillain-Barré, que puede producir parálisis.

El brote del virus en 2015–2016 afectó a países de América del Sur y Central, así como del Sudeste Asiático, y, como en muchos otros casos, todavía no contamos con una vacuna.

Parece inevitable la aparición de una nueva enfermedad. El calentamiento climático y el descongelamiento del permafrost crean el riesgo de liberación de virus antiguos que podrían causar epidemias. Hoy en día los científicos ya hallan virus «zombi» congelados, algunos de los cuales conservan viabilidad durante siglos.

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