«Agat» — esa rara palabra que enciende los ojos de los coleccionistas de retrotecnología y despierta la nostalgia entre los exalumnos de finales de los años 80 por la primera línea de código PRINT "HOLA". En la Unión Soviética esta marca surgió como un intento de construir un ordenador personal educativo compatible con Apple II, pero sin licencias pagando en dólares. Pocos años después, «Agat» ya ayudaba a los niños a descomponer los operadores de bucle y se reproducía en tiradas de decenas de miles. Y en los noventa el mismo nombre pasó a ostentar una minúscula cámara de medio formato «Agat‑18», hoy reivindicada en Instagram. Ante usted: un largo viaje en el tiempo, desde los primeros planos de trabajo hasta piezas de museo y clubes de aficionados contemporáneos.
Cómo empezó todo: escasez de ordenadores y reforma escolar
Al final de los años setenta el mercado occidental de PCs ya hervía: Apple II poblaba las escuelas de EE. UU., el Commodore PET enseñaba contabilidad y las revistas especializadas anunciaban «kits de ordenador por 699 dólares». Tras el «telón de acero» la situación era distinta: las restricciones de divisas y el embargo del COCOM bloqueaban prácticamente la importación de electrónica moderna, y el único microordenador de uso masivo — Elektronika MK‑85 — cabía en la carcasa de una calculadora y no servía para un aula. En 1980 el Ministerio de Educación y el Ministerio de la Industria Radioeléctrica firman una orden conjunta: «Crear un PC educativo nacional compatible en funciones con Apple DOS 3.3, pero íntegramente con elementos soviéticos». El objetivo principal: proporcionar un nuevo material didáctico para la asignatura «Fundamentos de informática y técnica de cálculo», aprobada por el plan escolar‑80.
El equipo ideal: Anatoli Fedorovich Ioffe e ingenieros del NIIVK
El proyecto está dirigido por Anatoli Fedorovich Ioffe, un ingeniero práctico que antes diseñaba ordenadores de a bordo para la cosmonáutica. Su estilo: disputas en el despacho hasta medianoche y pruebas de campo obligatorias para cada idea. Bajo su liderazgo se forma un núcleo de campeones de olimpiadas del MFTI, experimentados diseñadores de circuitos del LIPMO y varios jóvenes programadores capaces de traducir artículos de BYTE. El equipo se instala en los laboratorios del NIIVK en la avenida Vernadski y recibe del ministerio una colección de revistas occidentales especializadas y varios Apple II Plus de segunda mano, usados como plataforma de referencia para el análisis de la compatibilidad.
Prototipo «Agat‑4»: la prueba de que era posible
La primera placa aparece a finales de 1982; su índice de trabajo es «Agat‑4». Una placa del tamaño de la mitad de un atlas escolar muestra puentes verdes: había muchos errores de trazado, por eso los prototipos se perfeccionaban constantemente. En lugar del 6502 se monta el 588KN24, un clon nacional que mantiene estable 1 MHz a 5 V, pero se calienta hasta 60 °C. Tras varias correcciones se muestra en un televisor Yunost‑404 un menú en cirílico — se ha superado el principal umbral psicológico.
Sin embargo, era pronto para celebrar: la interfaz de casete «fluctuaba», el teclado se ensambló con botones «ES Combi» y respuesta escasa, y el controlador de disquete sólo existía en los planos. A pesar de estas limitaciones, el prototipo se consideró viable y el proyecto pasó a categoría de prioridad.
Del modelo a la línea de montaje: transformación en «Agat‑7»
Mientras el NIIVK perfecciona los esquemas, el Ministerio asigna roles de producción. El contratista principal — LEMZ (Fábrica Electromecánica de Lianozovo) —, que antes fabricaba radares para la defensa aérea, recibe la carcasa, el montaje y las pruebas. En la Fábrica Electromecánica de Volzhsk (VEMZ) se organiza la línea para la producción de teclados, y la planta electromécnica de Zagorsk recibe el encargo de montar los carros de las unidades de disco.
Para el otoño de 1984 está lista la primera partida de «Agat‑7» de 500 máquinas. El teclado externo tiene 74 teclas entre las que por primera vez aparece la letra Ё. El sistema de almacenamiento es una unidad de disco de 5¼″ de 140 KB en formato DOS 3.3. Las máquinas se envían a los laboratorios pedagógicos provinciales: la prueba dura medio año. En los informes de la operación piloto se señalan dos observaciones principales: los escolares aprendían a usar el teclado con bastante rapidez y empezaban a escribir textos más deprisa de lo esperado por los profesores, y las unidades de disco solían averiarse durante caídas de tensión de la red (al bajar de los nominales 220 V hasta ≈ 190 V). A pesar de estos problemas, la comisión consideró el modelo apto para la implantación masiva.
«Shkolnitsa» y RAPIRA
El hardware sin software es una caja vacía. Por eso, en paralelo con el ciclo de hardware se lanzan dos desarrollos críticas:
- Sistema operativo «Shkolnitsa». El equipo dirigido por el programador Yuri Panshin toma el código fuente de Apple DOS 3.3 y añade: a) una fuente cirílica de 128 caracteres; b) un menú en idioma nativo «CATÁLOGO»; c) una biblioteca de controladores para salida SECAM. El truco principal: los códigos del alfabeto ruso se sitúan en una zona no usada del ASCII > 127, por lo que la compatibilidad con discos occidentales apenas se resiente.
- Lenguaje RAPIRA. El académico Andrei Ershov partió de la idea de que los niños piensan en su lengua materna. Su laboratorio de la Academia de Ciencias crea un intérprete en el que en lugar de
FOR…NEXTaparecenREPETIR…FINREPETIR, y en lugar deIF…THENapareceSI…ENTONCES. RAPIRA se distribuye en el disco n.º 2 de cada conjunto y se documenta en el manual «Cultura algorítmica del escolar».
El paquete de software se complementa con: «Física‑8» (simulador de caída libre), «Química‑9» (reacciones químicas con balanceo), «Tiro» (disparos a patos con un paddle). Los docentes reciben cursos de reciclaje: cómo cargar un disco, cómo imprimir un examen, cómo lograr que el ordenador permanezca en silencio durante una prueba.
«Agat‑8» y las primeras grandes tandas
Durante la fase piloto los usuarios se quejaban sobre todo de dos cosas: sobrecalentamiento y ruido fuerte. La fuente de alimentación de la «siete» se calentaba tras 30 minutos y el ventilador chirriaba. Por eso en 1985 aparece «Agat‑8»: fuente de alimentación mejorada, disipador de aluminio en el procesador, cables planos mejorados y dos altavoces de alta impedancia en lugar de uno. Paralelamente VEMZ pone en marcha la producción del monitor RGB propio «Elektronika 15‑AG». Con la «ocho» comienza la verdadera expansión: según el plan del Ministerio de Educación, en 1986 «Agat» debía estar en una de cada tres escuelas secundarias de ciudades de un millón de habitantes.
A finales de 1986 los informes muestran: fabricadas ~6000 unidades, de las cuales 4800 ya están en aulas. Surgen los primeros clubes de jóvenes programadores; en la revista «Joven Técnico» aparece una sección dedicada al «Agat» donde se publicaban listados del juego «Snake» y una biblioteca de iconos gráficos.
«Agat‑9»: culmen de la evolución y reconocimiento internacional
Los ingenieros del NIIVK no paran: en 1986 sacan «Agat‑9» con una placa completamente revisada. Las novedades:
- Memoria por bancos de 640 KB — conmutador de bancos de RAM por hardware: ahora se puede mantener simultáneamente código y dos páginas gráficas.
- Procesador MOS 6502 real desde Hungría (la importación se autorizó por la vía del COMECON), lo que aumenta drásticamente la compatibilidad con el software de Apple II.
- Nuevo controlador de vídeo con modo 560 × 192 píxeles en cuatro colores: en él se imparten las primeras lecciones de dibujo técnico y animaciones rítmicas.
- Controlador de disco flexible de 840 KB (doble densidad, 250 kbps): ahora todo un curso cabe en un solo disco.
En 1987 la revista BYTE publica un artículo «AGAT‑9 — Soviet micro for education». Los autores subrayan que los ingenieros soviéticos lograron hacer funcionar la unidad de disco sin componentes licenciados por Apple. Los informes del Ministerio de Educación para 1989 confirman: la tirada total de la «nueve» fue de 14 000 unidades, y el parque acumulado de todos los «Agat» rondó ≈ 20 000.
La «agatmanía» escolar desde dentro
Un aula tipo de informática de 1988 consistía en cuatro mesas macizas, en cada una un «Agat‑9», un televisor Horizont, dos paddles y una pila de disquetes de colores «Kodak» con la etiqueta «Química‑8» o «BASIC Games». En esos años aparecieron también «Agat» domésticos: programadores‑empresarios adquirían placas dadas de baja, las colocaban en cajas caseras de aglomerado, añadían una segunda unidad de disco y las vendían a través del periódico «De mano en mano». El precio: 1600 rublos (al nivel de un Zaporozhets), pero en 1990 el mercado tenía hambre de cualquier ordenador, por lo que había demanda.
Dificultades técnicas
También hubo defectos. Parte de los juegos occidentales para Apple II usaban temporizaciones no estándar — una técnica en la que el programa accede a la memoria en un instante exacto para, por ejemplo, acelerar una animación. El controlador soviético no reconocía tales accesos y el juego se colgaba. Los entusiastas encontraron una solución: escribían fragmentos diminutos de código máquina (literalmente unos pocos bytes) que interceptaban la llamada «prohibida» y la redirigían a una dirección segura en memoria. Estos parches circulaban en colecciones samizdat tituladas «Catálogo de programas Agat».
Los aspectos positivos, en cambio, eran abundantes. En primer lugar, fue en el «Agat» donde por primera vez se mostraron a los escolares lecciones de Pascal: un entorno simplificado compilaba programas elementales en segundos. En segundo lugar, el ordenador sirvió de plataforma para el primer procesador de texto ruso «Turbo‑Texto», con teclas reprogramadas para la codificación KOI‑7 (estándar soviético de caracteres rusos). Y, por último, el «Agat» se convirtió en el hogar de la popular pieza de sobremesa «Vida» de Conway: los programadores locales crearon su versión rusa llamada «Olimp», transformando las celdas monocromas en patrones de color.
Perestroika y ocaso de la línea de ordenadores
Tras 1991 desaparecen las compras centralizadas y las fábricas buscan nuevos encargos. Las últimas «nueves» salen de la línea en 1993, cuando las escuelas pasan masivamente a 386/486. Los «Agat» migran a los sótanos de los clubes de radioaficionados: unos colocan dentro un procesador Z‑80, arrancan CP/M y imprimen certificados; otros convierten la carcasa en un sintetizador MIDI.
Pero la trayectoria de la marca no termina ahí: simplemente cambia de dirección.
Nuevo frente — la película: la historia de la cámara «Agat‑18»
El fabricante de Minsk BelOMO, que buscaba un nombre sonoro para una nueva cámara ligera, decide en 1984 que la palabra «Agat» ya se asocia a tecnología asequible, por tanto es ideal. Así nace «Agat‑18». La cámara pesa 190 g, cabe en el bolsillo de un abrigo y hace 72 fotogramas de formato 18×24 mm en una película normal de 36 fotogramas.
Cinco motivos de su popularidad
- Formato medio práctico: duplica el número de tomas sin pérdida de nitidez en el centro.
- El objetivo «Industar‑104» 2.8/28 mm ofrece una imagen con buen contraste y una viñeta suave — el sueño de los blogueros de los años 2020.
- Disco de exposición manual «weather»: montaña, nubes, sol — no hace falta un exposímetro.
- El precio de 19 rublos (1987) hacía la cámara más asequible que una «FED‑5» o una «Smena‑8M».
- La versión «Agat‑18K» con rebobinado a un casete vacío permitía revelar un rollo parcial — útil para fotógrafos de periódicos.
A mediados de los años 90 la «Agat‑18» es desplazada por las primeras compactas de Kodak y Konica, pero en los 2010 vive un renacimiento: el boom de la película y la búsqueda de esa viñeta lo‑fi la convierten en una estrella de Instagram.
¿Cuál es la conclusión? «Agat» es más que un clon del Apple II. Es un ejemplo de cómo la ambición educativa y el entusiasmo ingenieril pueden dar lugar a una tecnología que sobrevivió a la era de la escasez y a la perestroika. La línea de ordenadores «Agat» enseñó a los escolares lógica, dio impulso a las olimpiadas de informática y formó a una generación de desarrolladores de los noventa. Y la cámara demostró que la marca puede tener una segunda vida cambiando sólo el soporte — de la placa impresa a la película. Hoy el nombre «Agat» une a quienes aman el olor a soldadura y el grano de la película de 35 mm; a quienes ejecutan RAPIRA en un contenedor Docker; y a quienes disparan 72 fotogramas en formato «medio fotograma». Por tanto, la historia de la marca está lejos de su punto final.